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ALBANIA: 12 curiosidades que te llamarán (y mucho) la atención

Comparte dos mares –el Jónico y el Adriático– y tres religiones –ortodoxa, católica y musulmana–, un pasado otomano, una memoria reprimida por la férrea dictadura de Enver Hoxha y un futuro que viene pisando muy fuerte. Hablamos de Albania, el destino de moda que lucha por ponerse a punto (y por no morir de éxito), un país que nos enamora por su buen talante, su arquitectura y su extraordinaria facilidad para combinar mundos diferentes. Y lo mejor de todo: para sorprendernos.

1. La pasión por el agua

Chorros de agua frente al Estadio Flamurtari, en Vlorë | EVG
Cooling Station, en Tirana | EVG

Fuentes, cascadas urbanas, mini estanques… todo vale cuando se trata de refrescar las temperaturas y de aligerar los termómetros. La opción de chorros de agua que nacen del suelo la verás en muchas plazoletas públicas, animadas o no con juegos de luces. Pero lo último son los cooling station en varios puntos de Tirana: arcos que expenden agua y que el ayuntamiento instaló en 2022, cuando, en pleno julio, la ciudad alcanzó 39ºC, 10 grados más de los habituales en este mes.

2. El misterio de los ositos de peluche

Osito de peluche en una joyería en Bulevardi Bajram Curri, en Tirana | EVG

Si los albaneses adoran los ositos de peluche no es porque sean muy cookies (que también) sino porque para ellos son la inocencia personificada y, tenerlos, una garantía casi total de alejar la mala suerte. La bondad de estos amuletosdordolec o kukull– combate el mal de ojo (syri i keq) así que no te extrañe ver una invasión de osos de peluche que cuelgan de las terrazas de las viviendas y de todo tipo de sitios, desde escaparates de comercios hasta fachadas de aeropuertos y edificios en construcción.

3. La irrupción de la nueva arquitectura

4ever Green Towers, en Tirana | EVG
Downtown One, en Tirana | EVG

Tirana mira al cielo. La proliferación de rascacielos y edificios vanguardistas que se yerguen en la capital hace que albaneses y viajeros disfrutemos con esta aula viva de arquitectura en la que se ha convertido la ciudad. Todos quieren venir a levantar su proyecto y, en los últimos años, las grúas comparten espacio con los más icónicos estudios de arquitectura: desde MVRDV y su Downtown One, hasta la Papuli Tower de Ricardo Bofill, pasando por el Teatro Nacional de BIG y proyectos de Boeri, Libeskind

4. El especial aroma de los ‘byrek’

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El byrek –o borek, burek… llámalo como quieras– es la versión albanesa de la comida rápida. En realidad, es originario de Turquía, pero Albania se lo ha apropiado hasta convertirlo en un bocado nacional. Se trata de un pastel crujiente de pasta filo del que nos declaramos fans absolutos. Se rellena con espinacas y queso –aunque también puede llevar carne o versiones dulces– y se vende en puestos callejeros, listo para ser disfrutado por ejecutivos, operarios, estudiantes y hasta viajeros, claro.

5. El colorido arte urbano de los grafitis

Grafiti en Tirana | EVG
Grafiti en Tirana | EVG

No es casualidad que muchas fachadas y medianeras del país, sobre todo de la capital, estén llenas de grafitis. La cosa empezó a principios de los 90 del pasado siglo, cuando Edi Rama, un conocido artista, se convirtió en alcalde de Tirana. Empeñado en borrar la tristeza de la era soviética y en eliminar la criminalidad que había surgido tras la caída del régimen –con viviendas ilegales, basuras…–, Rama llenó la ciudad de zonas verdes y la convirtió en uno de los epicentros del street art de toda Europa.

6. La invasión de búnkers

Búnker TRIII 1976 I | EVG

Ya lo hemos comentado, pero no nos cansamos de repetirlo: Albania llegó a tener más de 750.000 búnkeres en un país con una extensión de 28.748 km2, similar a la de Galicia. El pánico de Enver Hoxha, su presidente, a ser invadido por uno u otro bloque le llevó a invertir gran parte de las arcas del estado en estas construcciones, de las cuales, la mayoría jamás se utilizaron. En Tirana sobreviven algunas musealizadas: TRIII 1976 I, Bunk Art 2 –en pleno centro– y Bunk Art 1, con cinco plantas y a las afueras.

7. La sombra del reciente pasado militar

Bazar de Krujë | EVG
Autobús en Tirana | EVG
Bazar de Krujë | EVG
Bazar de Krujë | EVG

Albania tiene tanta prisa por salir adelante que el país se ha lanzado a la modernidad antes de reconciliarse con su pasado más reciente. Los últimos coletazos de la era comunista aún están presentes en muchos ámbitos y son objetos codiciados por los buscadores de rarezas. En los bazares y mercadillos encontrarás desde uniformes e insignias soviéticas hasta espadas y pistolas elaborados con madera de olivo y, en las ciudades, aún sobreviven algunos autobuses de la Alemania del Este.

8. La locura por los helados

Heladería en Vlorë | EVG

Aquí, los postres están protagonizados por la baklava albanesa –igual que la pasta filo con pistacho o nuez y miel, pero con almíbar y más dulce–, las pétulas –especie de churros en forma de bola con mermelada– y el trileçe –bizcocho borracho de tres leches–, pero lo que realmente vuelve locos a los albaneses son los helados. La mayoría de heladerías vienen directas de Italia, pero los sabores que incluyen requesón, pasas o pistachos y la esmerada decoración son ya marca albanesa de la casa.

9. La apuesta por la conciliación

Plaza de Skenderbeg, en Tirana | EVG
Bazar de Krujë | EVG

La palabra clave en un país invadido unas cuantas veces y ubicado en un polvorín geográfico como los Balcanes es conciliación. Aquí todo fluye, la crispación no forma parte del ADN de un territorio en el que, además, conviven musulmanes, católicos y ortodoxos. El talante latino se acomoda con el balcánico, el dictador Enver Hoxha comparte espacio con Teresa de Calcuta en las tiendas de souvenirs y, en Tirana, la plaza Skenderberg exhibe un gigantesco pavimento con piedra y mármol de cada punto del país.

10. Los bancos especiales para amamantar

Banco de lactancia, en Shkodër | EVG

Con una fuerte emigración y una tasa de natalidad a la baja, el estado hace malabares para incrementar el número de nacimientos por año. Una de las más creativas son estos bancos situados en parques de grandes ciudades, como Shkodër. Con el lema Juntos por las madres y los bebés, el Ayuntamiento ha instalado una serie de bancos con un panel en uno de sus extremos que evita miradas indiscretas y que pretenden promover la lactancia materna y facilitar el cambio de pañales.

11. La omnipresente fruta

Frutería en Tirana | EVG
Frutería en Tirana | EVG

Las fruterías albanesas son una fiesta de color y frescor. Ocupan gran parte de las aceras y exhiben un extenso catálogo de productos muy asequibles y de kilómetro cero. Junto a las cerezas, las reinas del mambo –se consumen solas, pero también transformadas en visniak, un licor típico–, triunfan por goleada las sandías, peras, manzanas, granadas y uvas –no te pierdas las autumn royal y las palmera datilera–, además de lo típico de la huerta mediterránea, como las naranjas, limones e higos.

12. Las insólitas máquinas de ‘vending’

Máquina de vending en Vlorë | EVG

La llegada masiva de turistas a Albania acelera una infraestructura que avanza de forma desigual. Uno de los recién llegados a este nuevo panorama son las máquinas de vending, eso sí, al estilo albanés. Su combinación de parafarmacia y artículos de primera necesidad incluye desde vitaminas, pasta de dientes y pulseras repelentes de insectos hasta lubricantes y preservativos. Si estos no han funcionado, también dispone de test de embarazo y, para posteriores complicaciones, papillas y potitos infantiles.

La imagen que abre el texto es Grafiti en Tirana | EVG

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2 comentarios

  1. ¡Muchas gracias! A nosotros también nos encantó esta nueva joya europea.

  2. Qué maravilla de artículo. Albania sorprende por esa mezcla entre historia reciente, arte urbano y energía mediterránea. Me ha encantado cómo destacáis el papel del graffiti en Tirana y la conexión entre arquitectura, memoria y color. Un destino que sin duda merece más atención.

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