Miño Tui El viajero global

Tui, la ciudad monumental que vive a ritmo lento

Fue capital de una de las 7 provincias del antiguo reino de Galicia y su nombre (parece ser) proviene del rey griego Tideo, pero lo que más caracteriza a esta pequeña ciudad medieval pontevedresa es su alma fronteriza y su capacidad para estar en medio de todo, coger lo mejor y salir airosa: aunque Pontevedra te suene a mar y océano, Tui está en el interior, pero pegada a un río –en la margen derecha del Miño– que, a su vez, hace de frontera con Portugal, país al que está estrechamente ligada…

Si a esto le unes un extraordinario patrimonio –el segundo de Galicia– y un espíritu tolerante y ecléctico, el resultado es un descubrimiento que merece ser celebrado como mandan los cánones: con un buen albariño. Recorremos lo mejor de este enclave para descubrir Tui, la ciudad monumental que vive a ritmo lento.

    1. El Camino de Santiago Portugués

    Albergue Ideas Peregrinas | EVG
    Cruceiro da Misericordia | EVG

    Los peregrinos forman parte del ADN de Tui, puerta de entrada gallega del Camino de Santiago Portugués. Son viajeros slow que inician aquí la última etapa: donde empiezan los poco más de 100 km –el mínimo para lograr la Compostela– que separan Tui de Santiago. La ruta –marcada con el icono del camino– comienza tras atravesar el Puente Internacional, se adentra en el casco antiguo, pasa por la Catedral –aquí se obtiene la credencial del peregrino– y sigue rumbo a Santiago. En los últimos años, se han multiplicado los alojamientos –además del albergue oficial, pásate por el Hostel Ideas Peregrinas–, los souvenirs con conchas de vieira y los rincones para hacer un alto, como el Cruceiro da Misericordia o las escalinatas de la Catedral.

    2. La Ruta Xudía de Tui

    Convento de las Clarisas | EVG
    Callejón de las Monjas | EVG

    Desde el siglo XI, la comunidad judía fue un ejemplo de convivencia y respeto que aquí no fue un ghetto. Los judíos se asentaron en torno a los tres puntos fundamentales de su cultura –la sinagoga, de la que se conserva el patio, el cementerio y la carnicería, que posteriormente fue cárcel– y vivieron aquí hasta el Concilio de Trento, cuando huyeron a Portugal. La ruta Xudía de Tui recorre los puntos fundamentales, como la Casa de Moisés y Aarón, la de Salomón y la menoráh, que se conserva grabada en la Catedral. Además, la Porta da Torre –mandada construir por Alfonso VII en 1137, junto al Convento das Clarisas–, el Callejón de las Monjas –o Encerradas– y la Porta da Pía, que toma el nombre del baño ritual judío.

    3. El segundo mejor casco histórico de toda Galicia

    Catedral de Santa María de Tui | EVG
    Capilla de San Telmo | EVG

    Del Convento de Santo Domingo a la Iglesia de San Francisco, pasando por el Convento de las Clarisas y la Capilla de San Telmo, una soberbia muestra del barroco portugués para honrar al patrón de la ciudad. El casco histórico de Tui es un gran regalo envuelto en una imponente muralla que se integra en la roca y coronado por la Catedral de Santa María, un edificio con almenas, fortificado, construido entre los siglos XII y XIII y con una bellísima portada. El conjunto no solo está declarado BIC, sino que es el segundo más grande e importante de Galicia, con permiso de Santiago, que ocupa el primer puesto. Además, su tamaño te permite ver también los arcos conopiales de la Casa da Vara, sentarte en la Plaza do Pracer –que no concentraba burdeles, sino ferias– y pasear por esta cuidadísima ciudad en la que había pocos nobles y muchos obispos, comerciantes y artesanos.

    4. Todo (incluso la playa) pasa por el Miño

    Parque o Penedo | EVG
    Ribera del Miño | EVG

    El Miño, el gran río gallego, es una pieza fundamental que vertebra la vida de Tui. Comenzó siendo un punto básico para el comercio y su historia, un lugar que facilitaba las transacciones económicas, pero también las invasiones de la vecina Portugal. En la actualidad, este impresionante caudal está regulado con embalses y es el gran pulmón verde de la ciudad, un espacio amplio y tranquilo donde los paseantes y runners de la ribera se mezclan con los kayaks, piraguas y barcos de pescadores del río, ya que tiene un amplio tramo navegable. En verano, triunfan las playas fluviales, especialmente, las de Areneros y Penedo.

    5. La conexión portuguesa

    Embarcadero de Tui | EVG
    Puente Internacional | EVG

    Una de las imágenes más icónicas de Tui es la del viejo Puente Internacional sobre el Miño, la impresionante estructura que une Tui y Valença, la primera ciudad portuguesa que te encuentras nada más atravesarlo. Es un puente con onda Eiffel diseñado en 1895 por el ingeniero español Pelayo Mancebo. Esta perfecta obra de estética industrial cuenta con dos huellas marcadas en medio para que los viandantes que lo atraviesen pueden tener un pie en cada país. Además, en la segunda y cuarta columna, mantiene unos huecos que se idearon para meter dinamita y volar el puente, en caso de que fuera necesario cortar el acceso con Portugal. A día de hoy, el único problema con el país vecino es que los operadores de móviles se vuelven locos buscando sus respectivas señales. La conexión entre Valença y Tui es fluida y constante y, desde 2012, forman una Eurociudad, con una estrecha colaboración en campos como turismo, deporte y cultura.

    6. Bruños y otros manjares secretos de la ría

    Terraza de O Novo Cabalo Furado | EVG
    Bruños | EVG

    La buena comida aquí es una religión y se disfruta con la misma seriedad y entrega. Locales de toda la vida, como la Panadería San Telmo –la más antigua de Tui, con 100 años de experiencia en pan artesanal– y O Novo Cabalo Furado –que lleva desde 1969 dejando más que contentos a los paladares tradicionales– se mezclan con espacios gourmet que prueban nuevos sabores. Además de sabrosos productos de la huerta y de las excelentes carnes gallegas, la angula y el mejillón ganan por goleada: ambos cuentan con fiestas propias, declaradas de interés turístico. Junto a ellos, los platos de la ría, como los bruños –una especie de centollo más pequeño–, calamares y choquitos, completan el catálogo gastro. Y todo, regado con los excelentes vinos de la zona, como los D.O. Rías Baixas.

    7. Fillaboa, los vinos frescos del Atlántico

    Pazo de la Finca Fillaboa | EVG
    Viñedos de la Finca Fillaboa | EVG

    En Salvaterra de Miño, a menos de 20 km de Tui, Bodegas Fillaboa es un lugar mágico donde sentir la conexión entre tierra y vino en este rincón gallego, abierto al enoturismo. En la visita –desde 40 minutos hasta 2 horas– puedes recorrer este fantástico pazo rodeado de magnolios y camelias y las 50 hectáreas de viñedos de la finca, la única que pertenece a la Asociación Grandes Pagos de España. Además, descubrirás esta especial alianza naturaleza + arte, desde los espléndidos paisajes sobre el Tea y el Miño hasta el arte prehistórico de los petroglifos hallados en la finca o el de la magnífica colección de la Corporación Masaveu, que puede verse en el pazo. Y, por supuesto, saborearás el arte del vino con una cata de sus tres albariños Fillaboa, tres vinos redondos –y multipremiados– de la D.O. Rías Baixas, sorprendentes y muy refrescantes.

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