Si hace unas semanas te invitábamos a recorrer lo mejor de la isla de Malta, la mayor del archipiélago, hoy te emplazamos a descubrir nuestros spots favoritos de Gozo y Comino, dos de sus otras islas que, junto a Cominotto, Filfola y las Islas de San Pablo forman este país, uno de los destinos que, a nuestro juicio, más injustamente cargan con el título paraíso low cost del Mediterráneo. Esto no quiere decir que no haya ruidosas boats party o grupos celebrando despedidas de soltera con diademas de penes, pero sí que Malta tiene muchísimo más que ofrecer y que descubrir. En este recorrido te contamos la segunda parte de la ruta de Malta, manual para principiantes (II). Lo básico y lo imprescindible.
7. Una parada en Comino, la isla mínima

Hay muchas formas de llegar a Gozo y Comino desde Malta. De hecho, solo tendrás de elegir entre las numerosas ofertas de excursiones que te ofrecerán por la calle, pero te recomendamos coger el bus en Qawra hasta Cirkewwa –el nº 221 tarda menos de 45 minutos– y, una vez allí, el ferry. ¿Qué tiene Comino de especial? Varias torres defensivas mandadas construir por la Orden de los Caballeros de Malta, como la de Santa María, construida en 1618, que abre de abril a octubre, si ondea la bandera.

Blue Lagoon, frente a Cominotto, es uno de los spots más fotografiados de país pero, al igual que casi todas sus playas, no hay arena. Comino tiene una gran fotogenia –de hecho, sirvió de escenario para escenas de Troya o Swept Away– y unos paisajes únicos protagonizados, como ya te habrás imaginado, por el comino. Pero, a no ser que dispongas de muchos días de vacaciones y que adores la tranquilidad –solo vive una familia en toda la isla–, te recomendamos dejar la visita para otro momento.
8. Gantija, la construcción en pie más antigua del mundo

El trayecto en ferry es más que agradable: media hora hasta Mgarr, el puerto de Gozo, en la que verás las grutas de Comino desde otra perspectiva. De aquí salen buses a cualquier punto de la isla, pero te recomendamos coger el nº 322, que te lleva a los Templos de Ggantija, uno de los tesoros indiscutibles del país. Declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, estos dos templos megalíticos son más antiguos que las pirámides de Egipto y las rocas empleadas son tan grandes –algunas, de más de 500 toneladas– que se creía que lo habían construido gigantes, ggantija en maltés.

Aún así, los templos solo conservan la base en excelentes condiciones y su visita puede resultar algo decepcionante, aunque las dimensiones del espacio y sus espléndidas vistas sobre la isla te da una idea de la importancia que llegaron a tener. Con la entrada (9 €) tienes acceso al Centro de Interpretación, que incluye recipientes y muchas de las figuras y estatuillas encontradas en el yacimiento, lo que da una idea de su uso como espacio de rituales de fertilidad de lo que era una sociedad matriarcal.
9. La vida rural en el molino de viento de Ta’ Kola

A escasos metros de los Templos de Ggantija tienes otro spot interesante para visitar. Es Ta’ Kola Windmill –el molino de viento de Ta’ Kola–, una construcción de 1787 que muestra cómo era la vida rural en el interior de la isla de Gozo. Aquí, el molino, al igual que la parroquia, era el punto neurálgico de la vida en el pueblo, el lugar donde, en cuanto comenzaba a soplar el viento, el molinero avisaba a los agricultores para que acudieran con sus sacos de grano dispuestos a molerlo y convertirlo en harina.

Ta’ Kola es uno de los escasos molinos que sobreviven en todo el país. Construido en la época de los Caballeros, reproduce fielmente la disposición interior, con una torre cilíndrica central –con el mecanismo que combinaba madera y grandes piedras circulares con las que se trituraba el grano– rodeada de habitaciones donde vivía la familia del molinero, que se distribuían en dos pisos. Un pequeño y cuidado espacio etnográfico cuya visita se incluye con la entrada de los Templos Ggantija.
10. La Ciudadela de Victoria, donde el tiempo se detiene

Desde los Templos de Ggantija, el bus nº 307 te lleva directo a Victoria, la flamante capital de Gozo y el lugar que acoge otra de las visitas imprescindibles en esta isla: la Ciudadela. Esta pequeña ciudad medieval fortificada se construyó sobre el espacio que antes ocuparon los romanos, árabes y normandos. En la actualidad, alberga un Centro de Visitantes, tres museos –el Arqueológico, el de Ciencias Naturales y el del Folklore–, además de las antiguas prisiones y la corte de justicia.

El acceso a la Ciudadela es gratuito, aunque si quieres entrar en los espacios que te hemos citado así como en uno de sus puntos más visitados, la Catedral de la Asunción, tendrás que pagar. Las entradas son accesibles –conjuntas, por 5€; y la Catedral, 4 €– y los sitios, interesantes, pero no imprescindibles. Recorrer la callejuelas interiores, ver cómo el tiempo se detiene –si miras la foto de la Ciudadela, verás que literalmente– y subir a los miradores de St Michael, St John y St Martin, es una experiencia única.
10. Victoria, la vida en la calle

Fuera de la Ciudadela, la antigua Rabat –pasó a llamarse Victoria bajo la dominación británica, para honrar a la reina Victoria de Inglaterra– es un hervidero de colores y culturas. Con apenas 6.000 habitantes, todo se concentra en esta ciudad, que consigue mantenerse en calma. El primer punto de interés cerca de la Ciudadela es la plaza de la Independencia, un pintoresco espacio con terracitas que alberga un mercado diario –hasta mediodía, excepto los domingos– en el que encontrar de todo.

Date una vuelta por la plaza de San Jorge y su basílica, una de las más bonitas de la isla. El comercio también se mueve a lo largo de la calle Ir-Repubblika y, si buscas algo más auténtico, en la plaza San Francisco de Asís, con una iglesia y una estatua dedicados al santo, aunque si buscas esta última en fotos antiguas, solo verás una fuente. ¿Lo mejor? Simplemente dejarte llevar y caminar sin prisa entre palacetes, tiendas que parecen sacadas de los años setenta, vida provinciana y muy buen rollo.

