Malinas

Malinas, la joya oculta de Bélgica

Entre Bruselas y Amberes, Malinas –o Mechelen, como se le conoce por aquí– es una ciudad abierta y deliciosa. En los últimos años, la antigua capital de los Países Bajos borgoñones ha rehabilitado espacios, recuperado edificios y sacado el arte a la calle. ¿El resultado? Un potente motor cultural que atrae a las nuevas generaciones. Te invitamos a ver 5 puntos clave para descubrir la ciudad.

1. Opsinjoorke, cuando el arte se vive en la calle

Con los primeros rayos de sol los malineses salen en tropel a disfrutar de terracitas y paseos al aire libre. Su sentido del humor combinado con su pasión por la buena vida aporta, entre otras cosas, grandes dosis de creatividad. Lo verás en murales ubicados en las principales calles –un street art que nada tiene que envidiar al de Gante y Bruselas– y en rincones como el del XXL Opsinjoorke, un personaje del folclore de Malinas instalado, en formato gigante, a la sombra de la Catedral.

2. El Palacio de Margarita de Austria, en clave de mujer

Malinas es femenina. En 1849, cuando el estado pidió a cada ciudad que pusiera la estatua de algún personaje decisivo, Malinas fue la única que eligió una mujer: Margarita de Austria, gobernadora de los Países Bajos de los Habsburgo entre 1507 y 1530. Su palacio –primer edificio renacentista de los Países Bajos– es una relajante pausa en medio de la ciudad. Enfrente verás otro igual de importante: el de Margarita de York.

3. Haverwerf, un gran centro financiero

Junto al puente de Kraan, Haverwerf es una de las esquinas más fotografiadas de Malinas. Aquí tienes tres casas del siglo XVII: la de San José, Los Diablillos –con tallas de madera– y El Pequeño Paraíso. Además, toda la historia que se vive (y se vivió) en este enclave, donde los barcos debían detenerse obligatoriamente y vender su carga de avena durante tres días.

Esquina de Haverwerf

4. Grote Markt, la gran plaza de la ciudad

El flamante Ayuntamiento –en realidad son tres edificios unidos–, las fachadas de las casas renacentistas conviviendo con otras rococó o los 97 metros de la torre de la catedral de San Rumoldo: todo lo que se cuece en Malinas se prepara antes en la gran despensa que es Grote Markt, la plaza central –y sin coches–, un espacio vibrante donde tomar el pulso a la ciudad.

5. Vismarkt, el barrio de moda

Pegada a uno de los brazos del río Dyle, la plaza de Vismarkt es un espacio que concentra la nueva modernidad de Malinas, con restaurantes, terracitas, ambiente nocturno y muy buen rollo. La innovación se multiplica en toda la zona, incluida la Nauwstraat, con lugares donde tomar un café mientras te arreglan la bici (Pelotón de París), empezar el día con un té con vainilla y coco (Sister Bean)…

1 comentario

  1. Me la salté las dos veces que he estado por Bélgica ! Señal de que tengo que volver!

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