Paisajes arqueológicos, centros urbanos históricos, arquitectura modernista, patrimonio industrial… Como cada año, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO se ha reunido para anunciar sus nuevas inscripciones. De los 25 sitios seleccionados en esta edición –la nº 48– celebrada en la ciudad surcoreana de Busán, 19 son espacios culturales construidos por el ser humano. Estos son los 14 nuevos sitios del mundo protegidos –dos de ellos, con carácter de urgencia– con un sello de importancia permanente inscritos como Patrimonio Mundial en 2026.
Antiguas capitales de Asuka y Fujiwara, en Japón

En el sur de la cuenca de Nara, Asuka y Fujiwara fueron las dos antiguas capitales del archipiélago japonés y formaron la creación del estado centralizado más antiguo del país, entre los siglos VI y VIII. El sitio incluye restos de palacios imperiales, instalaciones gubernamentales, templos budistas y tumbas que ilustran la introducción del sistema administrativo de inspiración china y las tradiciones arquitectónicas budistas que moldearon la sociedad.
Teatros Amazonia, en Brasil

Entre 1879 y 1912, Brasil vivió una bonanza económica propiciada por el auge del caucho. Fue la Edad de Oro de la Amazonia, un periodo centrado en los estados de Pará y Amazonas y cuya riqueza se simbolizó con nuevas construcciones inspiradas en las modas europeas. Dos de estos conjuntos, galardonados ahora por la Unesco, son el Teatro da Paz y la Praça de República, en Belem, y el Teatro Amazonas y el Largo de São Sebastião, en Manaos.
Antiguo sitio budista de Sarnath, en India

Este antiguo sitio budista ubicado cerca de Varanasi acumula tanta historia a sus espaldas que se cree que aquí pronunció su primer sermón el mismísimo Buda, en el siglo VI a. C., lo que le convierte en más antiguo incluso que el Coliseo. Tras permanecer en el olvido durante siglos, el espacio fue redescubierto en el siglo XVIII y, en la actualidad, es un importante sitio arqueológico y un centro de peregrinación para los budistas a nivel mundial.
Arquitectura modernista de Tashkent, en Uzbekistán

Tashkent, la capital uzbeka que ha emprendido una vertiginosa carrera para atraer turistas, entra en la lista de la Unesco con su arquitectura modernista. Se trata de un conjunto de diez edificios y complejos urbanos construidos entre 1960 y 1990 que retratan la transformación de la ciudad en una metrópoli socialista moderna y cómo estos rígidos estilos soviéticos se adaptaron aquí a la cultura local, las condiciones climáticas y los peligros sísmicos.
Pueblo de Sidi Bou Saïd, en Túnez

Es uno de los enclaves más pintorescos del país, un lugar hermoso, pero tan lleno de tipismo que a veces raya lo artificial. Estamos en Sidi Bou Saïd, una localidad que la burguesía puso de moda y que enamoró a artistas como Paul Klee, Le Corbusier o Guy de Maupassant. Ellos, junto a escritores y filósofos como Sartre, Simone de Beauvoir u Oscar Wilde, fueron pioneros en vestir este spot de bohemia y convertirlo en la Ibiza tunecina.
Sitios de la industria artesanal de porcelana de Jingdezhen, en China

Estos sitios arqueológicos documentan los casi mil años de producción cerámica artesanal de Jingdezhenen, una de las fábricas de porcelana más influyentes del mundo. El conjunto ilustra cada etapa del proceso, desde la extracción y transporte de materias primas hasta los hornos, talleres, distritos comerciales y sistemas de organización, así como su papel en la innovación tecnológica, el desarrollo artístico y el comercio internacional.
Las Roças de Santo Tomé y Príncipe, en Santo Tomé y Príncipe

Las roças –típicas plantaciones agrícolas del periodo colonial portugués, desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX– protagonizan esta nueva inscripción dentro del Patrimonio Mundial. Se trata de seis antiguos complejos dedicados al cultivo del café y el cacao, una serie de asentamientos perfectamente estructurados que incluyen viviendas para trabajadores, edificios administrativos, instalaciones de procesamiento e infraestructura social.
Las medinas de los sultanatos históricos de las Comoras, en Comoras

Esta inscripción como Patrimonio Mundial reconoce en realidad seis ciudades históricas que se desarrollaron como centros urbanos en los sultanatos insulares de las Comoras a partir del siglo XI. Su relación durante siglos con las culturas africana, árabe y persa del Índico propició unas redes comerciales que perfilaron tanto el trazado urbano como la arquitectura o las costumbres, pero sin perder de vista la forma de vida y las construcciones locales.
Los castillos del Monte Amel, en Líbano

Los castillos del Monte Amel, en Líbano, son, junto a Sebastia, en el Estado de Palestina, los dos sitios culturales incluidos en esta lista con un procedimiento de urgencia, reservado para patrimonios en peligro por conflictos armados. Son cinco emplazamientos ubicados al sur del país que formaban parte de una red defensiva cuyas torres, murallas y puertas muestran la arquitectura de sus sucesivos ocupantes: ayubíes, mamelucos, otomanos…
Wat Phra Mahathat Woramahawihan de Nakhon Si Thammarat, en Tailandia

Con una historia que se remonta a más de 1.500 años, Wat Phra Mahathat Woramahawihan es uno de los complejos budistas más importantes del sudeste asiático. Su ubicación –en una histórica ruta comercial entre el Índico y el Pacífico– el espacio se benefició de intercambios culturales y religiosos provenientes de enclaves como India, Sri Lanka o Java, algo que se refleja tanto en su arquitectura como en su poder de convocatoria de peregrinos.
Las mezquitas rupestres y lugares sagrados asociados de Mangystau, en Kazajistán

Este complejo, situado a orillas del mar Caspio, consta de cinco templos sagrados excavados en la roca junto a cementerios adyacentes, cada uno asociado a un maestro sufí. Construidas entre los siglos XII y XVIII en las mesetas de Mangystau y Ustyurt, estas mezquitas subterráneas son una estructura muy particular creada en cuevas, muy acorde con el paisaje semidesértico del entorno y con la condición de nómada de sus habitantes.
Los complejos funerarios de la nobleza Xiongnu, en Mongolia

El Imperio Xioungnu –una de las confederaciones nómadas más influyentes de la antigua Eurasia entre el siglo III a. C. y el II d. C.– protagoniza este nuevo sitio de la Unesco. Se trata de los complejos funerarios de los nobles, espacios que ofrecen una información de oro sobre la organización social, creencias y avances tecnológicos de este imperio, que llegó a controlar partes de la Ruta de la Seda y ocupó un vasto territorio en la actual Mongolia.
El castillo de Alamūt y las fortificaciones relacionadas, en Irán

En su día esta red de siete fuertes situada en las montañas de Alborz fueron centro político e intelectual de los ismaelitas nezaríes, una comunidad musulmana chiíta cuyo bastión se convirtió en leyenda entre los forasteros. El castillo de Alamüt es la más importante de estas construcciones que se adaptan al vertiginoso terreno y muestra cómo era la arquitectura medieval. Y si te suena, estás en lo cierto: su paisaje inspiró el videojuego Asesinos.
Sebastia, en el Estado de Palestina

Sebastia es una clase magistral de historia en vivo, con el registro arqueológico que ha ido dejando la ocupación de las sucesivas civilizaciones, hasta el punto de ser uno de los pueblos designados como Aldeas del Trono. En la actualidad sufre problemas de erosión y organización, pero su amenaza inminente –la que le ha llevado a ser incluida de urgencia en la lista– es la expropiación planificada de su suelo por parte de EE. UU. e Israel.
La imagen que abre el texto es Sidi Bou Said. Túnez | EVG

