¿Sabías que la primera cerveza del mundo se elaboró en la antigua China? ¿Y que su producción impulsó el nacimiento de las neveras y congeladores? ¿Y que es la cuarta bebida más consumida del planeta, después del agua, el café y el té? Para celebrar el Día Internacional de la Cerveza –el primer viernes de agosto que, en 2026, es el día 7– y rendir homenaje a esta bebida que parte de cuatro ingredientes –agua, malta de cebada, lúpulo y levadura– recorremos las barras, fábricas y planes de los destinos imprescindibles que debe visitar todo buen viajero cervecero en el Viejo Continente.
República Checa, una vuelta de tuerca al ‘planeta cerveza’


Los checos son los líderes mundiales en lo que a consumo cervecero se refiere, con unos 143 litros de cerveza por persona y año y más de 550 productores. Aquí, las tabernas históricas de Praga –imprescindible una visita a la mítica U Flekú, en el casco antiguo– compiten en importancia con Pilsen, la ciudad que vio nacer las Pilsner –un tipo de Lager– en la fábrica Pilsner Urquell, o con Ceské Budejovice, ciudad natal de Budweiser. La competencia es tan alta que, en muchas tabernas, la cerveza es más barata que el agua. ¿Lo último? Balnearios de cerveza como Original Beer Spa, un espacio donde sumergirte en bañeras de roble con cerveza que incluye consumo ilimitado.
Alemania: de los Biergärten al Oktoberfest


Puede que la cerveza alemana te suene por el icónico Oktoberfest –la mayor fiesta de cerveza del mundo, con más de 6 millones de visitantes– de Múnich o por los pintorescos Biergärten que afloran en cada localidad: los tradicionales jardines de cerveza en los que sentarte al aire libre y saborear una Pilsner, Helles o Weissbier, los estilos más consumidos. Alemania es esto, pero su gran contribución a esta bebida es la Ley de Pureza, una especie de ley de protección al consumidor promulgada en 1516 que establece los ingredientes básicos: agua, malta, lúpulo y levadura. Una norma que los más de 5.000 tipos actuales de cerveza cumplen a rajatabla, artesanales incluidas.
Bélgica, entre la tradición trapense y las últimas locuras


Si amas la cerveza, Bélgica no solo es el sitio correcto, sino un paraíso capitaneado por variedades trapenses y de abadía al que se añaden sabores arriesgados y de muchísima calidad. Para expertos, son visitas obligadas cervecerías como À la Mort Subite y Delirium Café y, en Malinas, una buena copa de Gouden Carolus, su creación pemium de cerveza de abadía, de casi 10%. Para neófitos, en Moeder Lambic tienes variedades artesanales y catas en las que degustar cervezas dulces, de grosella, bacon y, por supuesto, la Lambic, ácida y con fermentación espontánea. Y, para abrir boca, las dos marcas belgas más internacionales: Stella Artois (lager) y Leffe (abadía).
Irlanda y el icónico ‘universo Guinness’


Irlanda no solo es una de las grandes bebedoras de cerveza –103 litros por persona y año– y la reina de la cultura de pub –como los que rodean Temple Bar, en Dublín–. Además, es la cuna mundial de las cervezas oscuras tipo stout y la productora de su reina mundial: la Guinness. Visitar su Guinness Storehouse es básico para entender el ADN irlandés, y pasear por su historia –se creó en 1759– y por su denso sabor con notas de café y chocolate, un placer para los sentidos. ¿Una curiosidad? Para carbonatar su cerveza, Guinness mezcla CO2 y nitrógeno ya que, este último, crea burbujas más pequeñas y finas que el dióxido de carbono y produce una textura cremosa en la boca.
Austria y sus cervecerías excavadas en la roca


Quizá Austria no sea el primer país en el que pienses cuando hablas de cerveza pero, en 2023, aquí se consumieron 108 litros por persona y año, situándose en el tercer puesto del mundo. Al igual que en Alemania, se bebe en los Biergärten con un medido ritual. Uno de los más icónicos del país es Augustinerbräu, en Salzburgo, un enorme jardín –el más grande del país, también cuenta con zona cubierta– con mesas frecuentado por familias ataviadas con sus Trachten –traje típico– y gente guapa, donde la cerveza se sirve directa del barril en jarras de piedra. Entre las más solicitadas están la Märzen (Lager), Wiener Lager y Zwickl, una cerveza turbia y sin filtrar.
Reino Unido: de los pubs de Londres a las fábricas de Mánchester


La cerveza en Reino Unido destaca por su gran diversidad regional y producción artesanal, es un triángulo de lujo que va desde las grandes fábricas de la época victoriana de Manchester hasta la producción propia que llevan a cabo algunos pubs londinenses o la de espacios con tanta historia a sus espaldas como la escocesa Belhaven, que elabora cerveza desde 1719 y realiza visitas guiadas. Sin olvidar rarezas como la jovencísima Snowdon Craft Beer, al norte de Gales. Como verás, el abanico es extraordinario, pero en cuanto a estilos triunfa la Real Ale, la Bitter –de tipo Ale y amargor suave– y la IPA. Eso sí, recuerda que aquí se pide por pintas, es decir, 568 mililitros.
Países Bajos, Heineken y sus microcervecerías en molinos de viento


La cultura cervecera en Países Bajos penetra en cada rincón del país y la vida diaria, desde las cervezas locales que se sirven en los bruin cafés hasta la de microcervecerías artesanales ubicadas en antiguos molinos de viento, pasando por sus especialidades trapenses, como La Trappe, en la abadía de Koningshoeven. De los casi 70 litros que consume cada neerlandés por año, triunfan las cervezas tipo Bock y las Pilsner pero, curiosamente, la más famosa de estas últimas no es la más apreciada de puertas para dentro. Hablamos de Heineken, el famoso piensa en verde cuya fábrica organiza visitas con multitud de extras, desde cruceros en barco hasta vistas 360º en su rooftop.
Diccionario urgente para viajeros cerveceros
- Lager: es un tipo de cerveza con fermentación lenta que, en las últimas partes de su proceso se almacena en bodega para limpiar y estabilizar el sabor
- Pilsner (o Pils): dentro de la familia de las lager, en el estilo pilsner se maltea el cereal sin tostarlo, ensuciarlo ni ahumarlo. Es una cerveza rubia que utiliza agua blanda y lúpulo amargo de Saaz (República Checa)
- Helles: cerveza lager pálida y poco amarga, típica del sur de Alemania
- Weissbier: cerveza de trigo turbia y afrutada del sur de Alemania. En estos casos, el trigo no sustituye a la cebada, sino que se le añade
- Cerveza de abadía: se elabora en monasterios con alta fermentación y, a veces, se añade una segunda tanda con otras levaduras para enriquecer el aroma. Tiene más graduación alcohólica
- Cerveza trapense: es una cerveza de abadía elaborada exclusivamente dentro de los monasterios trapenses y bajo el control de estos monjes. En la actualidad, solo 14 monasterios la producen
- Ale: es un tipo de cerveza de alta fermentación con levadura que actúa en la superficie de forma rápida que provoca cervezas intensas, oscuras y con más sabor. Las más famosas son la Pale Ale –y la IPA (India Pale Ale), más amarga– y la Stout, marrón muy oscuro
- Real Ale: método sin filtrar que termina de fermentar en el propio barril. No se le añade gas, por lo que se extrae mediante bombas manuales
- Bock: es una lager de cuerpo robusto y sabor a malta tostada
La imagen que abre el texto es Prague. Original Beer Spa | Original Beer Spa

