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5 destinos supersticiosos para celebrar el martes 13

El primer martes 13 del año, se merece celebrarlo con destinos 100% esotéricos. Déjate guiar por el espíritu, capta la magia que emana de la tierra y descubre una forma de viajar que visita misteriosas civilizaciones, escenarios marcados por la Historia, paisajes con leyendas a sus espaldas… Estos son nuestros 5 favoritos.

1. Australia y el poder de estar en el ombligo del mundo

Oficialmente se llama Ayers Rock –en honor al mandatario australiano sir Henry Ayers– pero este monolito rojizo ya tenía nombre. Los anangu –aborígenes de esta zona de Australia– lo llaman Uluru y lo consideran sagrado. Ellos administran el difícil equilibrio entre animar a los turistas a recorrer los 9 km de perímetro de esta mole y evitar que
lo escalen, lo que consideran una grave falta de respeto.

2. Turquía y no le des más vueltas

La tierra, los átomos, la sangre… todo lo que nos rodea rota para alcanzar la perfección. Ésta es, a grandes rasgos, la filosofía que anima a los derviches giróvagos a practicar su hipnótico baile, la ceremonia Semâ, que representa el ascenso espiritual y místico a través de los giros, con los que el derviche alcanza la madurez interior. Esta danza religiosa es íntima y privada pero, en lugares como Saruhan 1249, un antiguo caravanserai en Avanos –el lugar donde descansaban las caravanas en sus travesías comerciales–, puedes ver una versión turística desde 30 €, eso sí: en silencio, sin aplaudir y sin fotos.

3. Tailandia y sus templos budistas

En los últimos cinco años, el turismo relacionado con la religión budista se ha triplicado hasta alcanzar los 300.000 viajeros anuales. Si además buscas una amplia oferta cultural, una cuidada infraestructura y unos paisajes exóticos, Tailandia es tu destino. Aquí encontrarás miles de templos o wats, desde monumentales –como el Wat Pho de Bangkok y su colosal buda reclinado–, hasta el Doi Suthep, uno de los más venerados, en Chiang Mai. Visítalos de día, evita tocar a los monjes –el contacto físico les aleja de su pureza– y, si quieres hacer un donativo de urgencia, apuesta por un kit de ofrenda: varillas de incienso, velita, flor de loto y lámina de pan de oro, por 2 €.

4. México, el spa de los mayas

Tikal en Guatemala, Copán en Honduras, Chichén Itzá y Palenque en México… Son muchos los vestigios que nos quedan de la civilización maya y poca la información que explique su desaparición. Pero su espiritualidad nos sigue cautivando, hasta el punto de intentar vivir en primera persona alguno de sus rituales del pasado. Uno de los más placenteros es el temazcal, que puedes disfrutar en el parque Xcaret, en la Riviera Maya. Se trata de un baño de vapor que se aplica en una pequeña caverna –no apta para claustrofóbicos– y combina tratamientos con agua, fuego, tierra y aire acompañados por un chamán, en el centro ceremonial maya de Polé.

5. India, donde el río te lleve

Es uno de los cauces más contaminados del planeta pero, para los hindúes, bañarse en el Ganges y beber sus aguas tiene un efecto purificador. En su caudal es fácil encontrar abundantes residuos industriales –de las fábricas de piel y químicas situadas en su orilla– e incluso restos de cremaciones y cadáveres de animales flotando. Aún así, unas 2.000 personas se bañan a diario en sus aguas y, para muchas familias, guardar en casa una urna con agua del río es un símbolo de prestigio. Si te gusta la fotografía, acércate a Vanarasi (Benarés), una de las ciudades sagradas del hinduísmo. Al amanecer, la imagen de decenas de fieles bajando los ghats (escalones) con sus coloridos ropajes para bañarse, lavarse los dientes, cocinar o lavar la ropa, es todo un espectáculo.

(La foto que abre el reportaje es Varanasi | Nick115 para Pixabay)

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