¿Sabías que el término homosexual fue usado por primera vez por el literato húngaro Károly Kertbeny en 1868? ¿Y que el primer desfile del Día del Orgullo de Budapest fue en 1997? La capital húngara es una urbe con solera y mucho qué decir dentro del mundo LGTBIQ+. Aún así, no cuenta con un distrito arcoíris específico, sino con unos cuantos rincones más o menos combativos y tolerantes repartidos por su perímetro.
Por eso, en esta ruta no vamos a visitar el Parlamento ni el Castillo de Buda ni el Bastión de los Pescadores. Este año, cuando el fin del conservadurismo de Orbán ha permitido volver a celebrar la marcha del Orgullo Gay, queremos trazar una ruta por los rincones que debes visitar si vienes a Budapest. Un recorrido alternativo, diverso, disfrutón y, desde luego, pintado de arcoíris.
1. Pasear por el corazón de la ciudad en Pál-Völgyi Barlang

Estalactitas, cristales de calcita, estrechos pasadizos, bruscos desniveles… La cueva de Pál-Völgyi (11 €) es uno de los secretos mejor guardados de la ciudad, un sistema de cuevas de 32 kilómetros –el más largo de Hungría–, de los que 500 metros están abiertos al público. El frío –la temperatura no sube de los 11 ºC– y los numerosos escalones compensan con creces el encuentro con el elefante, el cocodrilo, el árbol de Navidad y el resto de mil y una formas que puedes descubrir en este mundo subterráneo.
2. Ver exposiciones con temática LGTBIQ+ en el Kassák Muzeum

Para echarle un poco de arte al día, sube por Buda hasta alcanzar el Kassák Muzeum (3,40 €), un museo dedicado al poeta, novelista, pintor y ensayista Lajos Kassák. Enclavado en el antiguo castillo de Zichy, el espacio cuenta con una exposición permanente de este polifacético artista húngaro y, siguiendo su estela vanguardista, acoge exposiciones temporales que abordan temas relacionados con la comunidad LGTBIQ+, lo que contribuye a normalizarla y a darle visibilidad.
3. Refrescarte con un buen chapuzón en la playa de Római

Subiendo hacia el norte por la margen izquierda del Danubio, en Buda, llegarás hasta la playa de Római, la única con baño libre de Budapest y segura, con socorristas. Gratuito hasta el 20 de agosto, este balneario es un espacio agradable que combina zona de césped y food trucks con tumbonas de aire retro sobre una orilla de piedras y conchas –imprescindible llevar chanclas– y lo mejor: aguas limpias y controladas del río en las que te puedes sumergir de 10:00 a 19:00 h respetando las boyas de alerta.
4. Darlo todo en el espacio de fitness de Isla Margarita

Cuesta decantarse entre la estela señorial e histórica de Buda y la onda moderna y comercial de Pest, así que, si decidir no es lo tuyo, quédate en la isla Margarita, un pacífico oasis situado entre ambas, en medio del Danubio. La isla, una de las favoritas de los lugareños, es perfecta para disfrutar de un picnic o ver el espectáculo de la Fuente Musical, pero también para ponerte a punto con el parque de entrenamiento situado bajo el puente de Margarita, un completo espacio de fitness callejero donde volcarte con las dominadas.
5. Dejarte llevar por el canalleo de Sparty Night Bath Party

Ya te hemos dicho que en este recorrido alternativo no te vamos a llevar por los grandes iconos mediáticos de Budapest, pero los Baños Termales Széchenyi son una excepción más que agradable, sobre todo, en la Sparty Night Bath Party: la fiesta semanal que estos míticos baños termales celebran cada sábado por la noche. Es cierto que la entrada no es barata (desde 69 €) ni todo lo que le rodea –las chanclas son obligatorias; si no las llevas, unas te costarán 12 €–, pero bailar en aguas termales en este espacio renacentista es algo único.
6. Bailar techno hasta el amanecer en el Toldi Klub

Bajando de vuelta hacia el río, muy cerca de la Basílica de San Esteban, Toldi Klub es uno de los pocos y de los más queridos locales dedicados al espacio LGTBIQ+. Ubicado en el mismo espacio que tuvo el Cine Toldi, de día proyecta películas y abre su café pero, de noche, su extraordinario catálogo de música techno encandila a los más bailones y lo convierte en un actor fundamental de la vida nocturna de Budapest. La fiesta Hello Queer Pop es una de las más antiguas de la ciudad.
7. Conocer la oferta de Szimpla Kert, el mejor Ruin Bar

¿Ya conoces los Ruin Bar? Bajando hacia el sur, en la zona judía de Pest, encontrarás un buen número de estos espacios, numerosos palacetes e incluso edificios enteros abandonados por los judíos a mediados del pasado siglo y que, desde principios del 2000, se han convertido en garitos de moda. El pionero y uno de los más famosos es Szimpla Kert (Jardín Sencillo): varios pisos e infinidad de salas con decoración ecléctica –peluches, bicicletas, grafitis…– y ambiente cosmopolita donde comer, comprar, tomar algo o ver un espectáculo.
8. Saborear un Chimney Cake relleno de helado en Pichler Budapest

Los encontrarás por todas partes –pero te recomendamos los de Pichler– y, ahora en verano, rellenos de helado. Hablamos del Kürtöskalács –chimney cake o pastel de chimenea–, una exquisitez húngara en forma de cono esponjoso por dentro y crujiente por fuera, y con sabores tan diversos como pistacho, Nutella, canela, almendra, coco o vainilla. Para elaborarlos, se enrollan alrededor de un cilindro de madera y se hornean sobre fuego abierto. Después, basta con rellenarlos con tu helado favorito y disfrutar. Y olvidarte de la dieta, claro.
9. Pasar un día 100% verde en Kopaszi Dam, el nuevo barrio de moda

Bajando hacia el sur y cruzando de nuevo a Buda te toparás con el buque insignia de la modernidad de Budapest: Kopaszi Dam. En los últimos dos años, esta antigua presa rodeada de edificios industriales abandonados se ha convertido en un espacio moderno y vibrante con varios premios arquitectónicos y una completísima y ecléctica oferta de ocio que va desde Campus MOL –el único rascacielos de la ciudad– hasta chiringuitos con arena de playa como el Flava Beach, además de un irresistible paseo gastronómico que bordea el dique Kopaszi.
10. Ver el skyline de Budapest desde la terraza de los Baños Rudas

No nos resistimos a terminar esta ruta sin disfrutar de uno de los iconos de Budapest, sus baños termales, pero para salir de la oferta más masificada, elegimos unos tan históricos como poco frecuentados. Nos referimos a los Baños Rudas, un complejo con 450 años de antigüedad donde el relax de la zona wellnes compite con el descanso del área turca. Con todo, lo mejor es su terraza, con un domo que ofrece baño nocturno (46 €), experiencia en pareja (120 €) y unas vistas espectaculares sobre el Puente de la Reina y el casco histórico de la ciudad.
La imagen que abre el texto es Budapest Rudas | Bath Tickets

