Construido en 1965 para conmemorar la expansión hacia el oeste de los EE. UU., el Gateway Arch nació siendo ya un icono futurista, un calificativo que ha logrado conservar hasta hoy. Su arquitecto, el finlandés Eero Saarinen –lo diseñó con un complejo estudio de variables matemáticas–, se convirtió en un adelantado para su época y el arco, en el gran protagonista de San Luis, la segunda ciudad más poblada del estado de Misuri.


Además de ver su elegante figura en imanes de nevera y bolígrafos, y de fotografiarlo desde todos los ángulos posibles, lo mejor del Gateway Arch es que se puede subir hasta su cima. Se llega a sus 192 metros de altura –es el arco más alto del mundo– en una mini cápsula tipo submarino con capacidad para cinco personas que tarda 3 minutos en ascender por una de las patas del arco el equivalente a 63 pisos de altura.


Una vez arriba, tienes 10 minutos para disfrutar de las increíbles vistas desde las 16 ventanas de la plataforma de observación, 48 kilómetros de panorámica a 360º. La entrada (desde 13 €) incluye el tranvía, animaciones de los años ’60 y exhibiciones interactivas. Además, puedes elegir otras opciones, como cruceros por el río San Luis (desde 22,55 €) o experiencias combinadas con el blues, el Parque Nacional o la observación astronómica.
La imagen que abre el texto es Gateway Arch. St. Louis. Missouri | Sam Valadi. Wikimedia Commons

