Un año más, la Fundación de Educación Ambiental ha otorgado su codiciada Bandera Azul, un galardón que premia apartados como la calidad de las aguas, la seguridad o la gestión ambiental, y que, en 2025 ha distinguido a 642 playas españolas, 4 más que en la edición anterior, que se concentran especialmente en Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana.
Paralelamente, y sin dejar de celebrar estos datos que nos sitúan como primer país del mundo con playas de calidad, no perdemos de vista el informe que, también cada año, publica Ecologistas en Acción denunciando la mala gestión de los litorales y su contaminación con una simbólica Bandera Negra. Este año, han sido 48 las playas españolas merecedoras de este distintivo por temas como apropiación de suelo público, vertidos incontrolados u obras innecesarias. Repasamos algunas de ellas.
1. Getaria (Guipúzcoa)

La bandera negra llega aquí por segundo año consecutivo como protesta por la macrogranja de atún rojo del Cantábrico instalada a 3,6 millas de la costa, entre Getaria y Zarautz, una empresa que genera altos niveles de contaminación ambiental en este perímetro de las costas guipuzcoanas.
2. Ría de Villaviciosa (Asturias)

A pesar de estar protegida y catalogada como reserva natural parcial, Villaviciosa, una de las rías más grandes de Asturias, recibe una bandera negra por carecer de un adecuado sistema de depuración, un problema que lleva 10 años paralizando el marisqueo por la alta concentración de bacterias fecales.
3. Isla Pancha, Ribadeo (Lugo)

La privatización de un bien público perteneciente a un espacio protegido hace que la organización otorgue una bandera negra por mala gestión y contaminación, en especial de la empresa Alcoa, que fabrica alúmina y aluminio y genera emisiones de fluoruro de aluminio y vertidos de sosa al mar.
4. Isla de Toralla, Vigo (Pontevedra)

La especulación urbanística que comenzó en los años sesenta del pasado siglo ha convertido a esta isla en un espacio de uso privado, sin acceso público a la playa, algo que incumple la ley. Esta usurpación de dominio público marítimo y terrestre ha sido galardonada con una bandera negra por la mala gestión.
5. Playa Jardín, Puerto de la Cruz (Tenerife)

La mala gestión de la depuradora de aguas residuales Valle de La Orotava, que recoge las aguas de La Orotava, Los Realejos y Puerto de la Cruz, hizo que en julio de 2024 la playa se cerrara durante más de 300 días. Un tirón de orejas por altos niveles de contaminación que han generado una bandera negra.
6. Playa de la Antilla, Lepe (Huelva)

Los chiringuitos, edificaciones e incluso la carretera han provocado la pérdida sistemática de frentes dunares, lo que ha aumentado la entrada del mar en episodios de mareas y vendavales. La construcción de un espigón para frenar la pérdida de arena solo pondrá un parche y merece una bandera negra.
7. El Playazo, Vera (Almería)

Merecedora en varias ocasiones con una bandera negra –por destrucción de ecosistemas, granjas de atunes…– en esta ocasión la playa almeriense planea construir un espigón llevando arena de la desembocadura del río Antas, lo que dejaría esta zona desprotegida ante futuras inundaciones.
8. Playa de Levante, Benidorm (Alicante)

La presión turística que soporta esta playa –con más de 250.000 visitantes diarios– y la falta de modernización e inversión en infraestructuras, como depuradoras, ha provocado el vertido de aguas fecales directamente en un parque natural y en playas cercanas, un acto merecedor de bandera negra.
9. Bahía de Fornells (Menorca)

La bahía de Fornells es única en el Mediterráneo, no solo por su peculiar forma de puerto resguardado, sino por su riqueza en posidonia. La ampliación del espigón del puerto y la construcción de cinco pantanales flotantes ponen en peligro ambas circunstancias y merecen una rotunda bandera negra.
10. Platja de la Mar Xica, Benicarló (Castellón)

La vida de este litoral virgen de 3 kilómetros de grava y arena llega a su fin. La creación de espigones, enmasacarada como protección y recuperación del litoral, es en realidad una forma de crear más playas artificiales para aumentar el turismo y fomentar el urbanismo, algo que merece una bandera negra.
11. Lloret de Mar (Girona)

La huella de las numerosas embarcaciones privadas sobre estas aguas –cuyas playas sí han conseguido Bandera Azul– ha merecido una bandera negra, que denuncia el daño de las anclas sobre los fondos marinos, la contaminación por aceites y carburantes y el impacto acústico de los motores.
La imagen que abre el texto es Puerto de Fornells. Menorca | Menorca.es

