Arlequin-espejo Picasso Museo Thyssen

Picasso/Chanel, dos genios del siglo XX en el Thyssen

Cuando dos mitos de ámbitos tan diversos como el arte y la moda se cruzan, la magia y la creatividad se desbordan. En su nueva exposición, el Museo Thyssen Bornemisza reúne a dos de los máximos representantes de estos ámbitos, Pablo Picasso y Gabrielle Chanel, en un tándem que ya existió en la vida real y que se convirtió en una fructífera relación, un torrente de ida y vuelta.

(La imagen que abre el texto es Arlequín con espejo. Pablo Picasso | ©Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid)

Abrigo. Terciopelo de algodón. 1929-1930. Gabrielle Chanel | ©CHANEL

Picasso y Chanel frecuentaban el mismo círculo de amistades y compartían amigos comunes –Jean Cocteau, Misia Sert…–, así que fue casi inevitable que se conocieran en la primavera de 1917. La conexión fue inmediata y la admiración que ambos se profesaban hizo que coincidieran profesionalmente en dos ocasiones, ambas con Cocteau: en Antígona (1922) y en el ballet ruso de Serguéi Diághilev, Le Train Bleu (1924).

Cabeza de hombre, 1913. Pablo Picasso | ©Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid

El Thyssen explora esta relación y la organiza en cuatro grandes secciones. La primera, El estilo Chanel y el cubismo, recoge la influencia de esta tendencia en los diseños de Cocó –como llamaban a Gabrielle–, con líneas rectas y geométricas y colores blanco, negro y beige. La segunda sección, Olga Picasso, está dedicado a los retratos que realizó el pintor a su primera mujer, la bailarina rusa Olga Khokhlova quien, por cierto, era una ferviente clienta de los diseños de Chanel.


Vestido de día. Seda, crepé de China y piel de armiño, hacia 1922. Gabrielle Chanel
| ©Kunsgewerbemuseum, Berlin

El tercer apartado, Antígona, recorre esta adaptación de Cocteau que se estrenó en París, con decorados y máscaras de Picasso y vestuario de Chanel. Le Train Bleu –el ballet inspirado en el deporte y el baño, con libreto de Cocteau que se estrenó en París en 1924– protagoniza el cuarto apartado. Un gouache de Picasso se convirtió en la imagen del telón de este espectáculo, para el que el pintor también ilustró los programas de mano. Por su parte, Coco Chanel, una entusiasta del deporte, diseñó los trajes de los bailarines. Una colaboración fructífera de la que la diseñadora afirmó: «son los artistas los que me han enseñado el rigor».

Tres mujeres de la fuente, 1921. Pablo Picasso | Cortesía Tobias Mueller Modern Art, Zürich

Picasso/Chanel
Museo Thyssen Bornemisza
11OCT22 – 15ENE23
De martes a domingo, de 10 a 19 h
Entrada, 13 €

Conjunto de deporte, 1927. Seda | ©CHANEL

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