Nos mojamos para elegir 5 playas del Algarve

Si la fórmula sol+playa es infalible, elegir en Algarve, la franja costera que bordea el sur de Portugal, no es nada fácil. La zona que aparece en las agencias –con acantilados ocre, arena dorada y aguas de un azul intenso– es también la que convoca más turismo del país, con miles de visitantes, principalmente británicos. Su objetivo es alguna de las más de 100 playas que ofrece la región, acostumbrada a ganar año tras año el premio World Travel Award, que la distingue como mejor destino de playa de Europa. Decidirse no es fácil, pero estas son (algunas de) nuestras favoritas.

1. Ilha Tavira, en pleno parque natural

Dentro de la zona protegida del Parque Natural Ria Formosa, Ilha Tavira es un remanso de paz y arena que se extiende a lo largo de 11 km frente a la ciudad de Tavira. Sus cuatro playas –Praia de Ilha Tavira, Praia Terra Estreita, Praia do Barril y Praia do Homem Nú, esta última, naturista– cuentan con bandera azul y una tranquilidad absoluta que solo se rompe en sus restaurantes y bares de playa y en la zona del camping. Para llegar, debes coger un ferry –el trayecto es muy corto y dura unos 20 min– o un bote en la zona de Quatro Áquas. Antes de disfrutar de este silencioso paisaje, dos consejos: coge uno de los primeros ferries de la mañana y evita el último de la tarde –la gente va a pasar el día y las colas para tomar el barco de vuelta pueden ser considerables– y, si vas con tu mascota, cambia de planes, porque no está permitida su entrada en todo el perímetro de la isla.

2. El mini paraíso de Ilha Deserta

La segunda parada de nuestra ruta se llama Ilha Deserta y, fiel a su nombre, no hay absolutamente nada, excepto una única construcción, el restaurante Estaminé que funciona de forma sostenible y ofrece cocina típica modernizada y buena música. Se llega en lancha rápida o catamarán, que zarpa de Cais de Porta Nova, uno de los puertos de Faro; puedes elegir entre numerosas empresas como Martáxi, desde 9 €. Te encantará pasear por esta playa deshabitada de arena blanca, darte un chapuzón y disfrutar sus 10 km de silencio. Otra opción es recorrer la ría en un catamarán. En Estaminé organizan rutas como el Eco Tour Ría Formosa (desde 30 €) que te llevan por este Parque Natural, una de las 7 maravillas portuguesas, y serpentean por canales en busca de los cientos de aves que anidan en este miniparaíso.

3. Vilamoura, la playa más lujosa

Uno de los place to be de la zona es el Puro Beach Vilamoura. Elige cama balinesa o mesa, en el interior, y entra en este universo blanco de ambiente groove y pescados y mariscos del día, con el Atlántico como decorado de lujo. Tras el almuerzo, puedes reposar la comida en una de las tumbonas, darte un chapuzón o acercarte al pueblo, con tiendas de golf, alquiler de yates y la posibilidad de ponerte al volante de un Ferrari o un Lamborghini. En Vilamoura se respira el lujo en cada rincón, desde el puerto deportivo, con capacidad para más de mil embarcaciones, hasta el Casino, en medio de la zona de copas. La oferta más pintoresca la tienes en Quarteira, el antiguo barrio de pescadores. Junto a los restaurantes típicos, descubre tiendas como O mundo fantástico da sardinha portuguesa –busca la conserva con tu año de nacimiento y hazte un selfie– y las dedicadas a todo tipo de objetos de corcho.

4. Carvoeiro, en el centro de todo

Carvoeiro, otro de los arenales más reconocibles, proporciona una zona excelente para bañarte, y montar en canoa o moto acuática. Para verlo desde otro punto de vista, recorre su pasarela de madera: 570 m que conectan la capilla de Nuestra Señora de la Encarnación con las formaciones rocosas de Algar Seco. Este paraje, junto a A Boneca, es uno de los puntos más idílicos del Algarve y es fácil que encuentres parejas de recién casados haciéndose el álbum de fotos. Otra ruta obligada en un enclave volcado sobre el océano son todas las relacionadas con el mar: desde realizar un minicrucero a bordo de un barco de pesca artesanal hasta explorar las grutas desde la costa.

5. El sabor marinero de Praia Grande

Si te has quedado con ganas de playa te recomendamos Praia Grande, en Ferragudo, un buen fin de fiesta donde comer pescado a la brasa en el restaurante Sueste, todo un clásico de la zona, en plena desembocadura del río Arade. Siéntate en su terraza y pide pescado a la brasa, en especial dorada, besugo o rodaballo, además de almejas y camarones y dulces típicos caseros. Todo acompañado de decenas de gaviotas y de una tranquilidad única en este bucólico paisaje de dunas y arena dorada.

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