Para llegar a La Palma, la tercera isla más pequeña de las Canarias y la más occidental –era el último puerto que veían los aventureros antes de zarpar a las Américas–, tienes varias opciones desde la península que tardan alrededor de 3 horas en conectarte con Santa Cruz de la Palma, la capital.
Una vez aquí, atrasa 1 hora el reloj y siente el aire templado en el rostro. Los grupos de viajeros ataviados con kit senderista te darán una idea de lo que vas a encontrar: playas volcánicas, bosques de laurisilva y unos paisajes que explican por qué ésta es la isla bonita (con permiso de sus seis hermanas y de Madonna, claro).
1. El Risco de la Concepción


El mirador Risco de la Concepción es un habitual punto de encuentro de rutas ciclistas BTT y grupos de turistas y viajeros. El selfie con la panorámica sobre Santa Cruz es obligado y, el azul ultramar del Atlántico junto al Parque Natural de Cumbre Vieja, un canto a la belleza. Y a la creatividad: aquí nació Manolo Blahnik y cada año regresa a su finca en busca de inspiración.


2. Breña Alta


Si quieres entrar por la puerta grande en la gastronomía canaria y añadir algo más, acércate a Casa Osmunda, una antigua venta situada en un cruce de caminos entre la capital y Los Llanos, en Breña Alta, con un nuevo Sol Repsol conseguido este año. Desde sus fogones, tradicionales con toques creativos, te proponen probar platos como el rabil –una especie de atún típico de la zona–, el potaje de trigo con verdura, caldo y gofio o el plátano flambeado con ron y helado de leche de cabra.
3. La cascada de Los Tilos

La Cascada de Los Tilos es uno de los escenarios fetiche de la isla. Se encuentra en el norte, a poco más de media hora de la capital, y es la esencia concentrada de este catálogo natural –la isla entera, cielos inluídos, es Reserva de la Biosfera desde 2002– que alterna helechos gigantes y bosques jurásicos de laurisilva con manantiales y profundos barrancos.

Para alcanzar la cara oeste, atraviesa la cadena montañosa que emerge en el centro de La Palma y que tiene forma de garrote. En el centro, la Caldera de Taburiente –Parque Nacional desde 1954 y uno de los cuatro parques Nacionales canarios– y el Roque de los Muchachos –el pico más alto de la isla, con 2.425 metros–, actúan como un potente imán para visitantes y científicos. Además aquí se encuentra uno de los mejores observatorios astrofísicos del mundo.
4. Los Llanos de Aridane




Por si le faltaran colores, La Palma amplía su paleta cromática con otro tono: el amarillo de los plátanos. Los verás por cientos, en hileras que llegan a la costa, pero si quieres saberlo todo sobre este fruto que llegó de La India visita una plantación y contacta con Europlátano. Así sabrás, por ejemplo, que los plátanos nacen cuadrados y hacia abajo y que, a medida que crecen, engordan, se redondean y se curvan hacia arriba, buscando la luz. Otra parte importante del proceso es el empaquetado y control de calidad del Plátano de Canarias. En Europlátano miman este fruto –que en realidad es una flor– y cuidan el proceso de la IGP con varias categorías, desde Gabaceras –la joya dela corona– hasta 1a superior, etc.


Otro templo de la gastronomía creativa es El Rincón de Moraga, en Los Llanos de Aridane. En medio de un ambiente cálido y cuidado, te sorprenderán sus platos palmeros vestidos de vanguardia y fusión, como las láminas de pulpo, el carpaccio de foie con plátano caramelizado o la carrillada de cerdo ibérico con salsa de callos, kimchee y mojo rojo.
5. Tazacorte


Después de atravesar el túnel del tiempo –por aquí se le llama así a la LP-3, ya que al entrar el clima es lluvioso y, al salir, seco–, llegarás a Tazacorte. Es el municipio con más horas de sol al año de toda Europa y con una de las mejores playas de la isla, en el puerto, con su característica arena negra.
6. Puerto Naos y el Charco Verde


Sigue hacia el sur hasta llegar a Puerto Naos, el gran enclave balneario de la costa occidental. Si te gustan los paisajes diferentes, te encantará esta playa de arena negra y verdosa –por su contenido en olivina–, con bandera azul y la posibilidad de practicar parapente de día y buceo de noche.


Siguiendo la línea costera en dirección sur, haz un alto en Charco Verde, una playa de apenas 150 metros de longitud, eco y 100% natural. Te encantará su arena negra y su ubicación, rodeada de acantilados y plataneras pero con aguas tranquilas.
7. Los volcanes y las Salinas de Fuencaliente


Como ya habrás notado, en el extremo sur de la isla el paisaje cambia radicalmente. Los valles verdes repletos de plátanos dan paso a un territorio de arena negra y escasa vegetación, con la sombra del volcán San Antonio y el Teneguía. Hacia el norte, tras enlazar con la Ruta de los Volcanes, se llega al Parque Natural de Cumbre Vieja, con el volcán del mismo nombre que, en 2021, comenzó por sorpresa una erupción que se prolongó durante 85 días.


Junto a los plátanos, el otro gran alimento que se produce por estas latitudes es la sal. Canarias llegó a tener hasta 60 salinas, pero el boom turístico cambió la rentabilidad del suelo y la mayoría se quedó por el camino. En Fuencaliente, al sur de la isla, puedes ver el trabajo de estos agricultores –se denominan así, aunque la normativa dice que son mineros– y las cuadrículas rosadas secándose al sol. Si ya has visto la teoría en las Salinas de Fuencaliente, junto al faro, ahora le toca el turno a la práctica en El Jardín de la Sal, su restaurante temático y el lugar perfecto para saborear productos kilómetro cero aderezados con sal gourmet, de vino, con mojo rojo y la estrella: flor de sal.


La imagen que abre el texto es Salinas de Fuencaliente | EVG

