De los creadores del museo de la caca, el de los penes, el de la comida quemada, las alcantarillas e incluso el de los collares de los perros, llega ahora el museo dedicado a la barbacoa. Pero no a una cualquiera, sino a la de Kansas City, la ciudad norteamericana que tiene la carne a la parrilla metida en su ADN y vive empeñada en reivindicarse como creadora absoluta de esta exquisitez calórica.


¿Es el museo más friki que has visto hasta ahora? Seguramente no, sobre todo, porque está concebido más como un espacio temático que gira en torno a este tipo de barbacoa, un estilo propio que incluye costillas de cerdo, pero también cortes de vaca, pollo, cordero, salchichas… todo ahumado con diversas maderas y acompañado de una salsa barbacoa espesa y dulce, a base de tomate, melaza y azúcar.


El Museo de la Barbacoa reivindica esta afición, una auténtica cultura gastronómica que se extiende a otros estados –Carolina del Norte y del Sur, Memphis y Texas–, pero que tiene en Kansas City su epicentro. Aquí hay más de 100 restaurantes y competiciones a nivel nacional que premian nuevas salsas y tipos de guarnición, además de los tradicionales frijoles, patatas fritas y ensalada de col.


El Museo de la Barbacoa es un espacio gastronómico con un punto didáctico y etnográfico, aliñado con mucha diversión. Con la entrada (unos 10 €) puedes aprender la historia de esta forma de cocinar, conocer sus modalidades y entrar en un auténtico ahumador antes de sumergirte en una piscina de bolas con forma de frijoles. Y, para terminar, degustar una barbacoa o comprar tu salsa favorita.
La imagen que abre el texto es Museum of BBQ | Museum of BBQ

