Confeitaria_Colombo_ Leandro Neumann Ciuffo_Wikimedia

La vuelta al mundo en 8 icónicas cafeterías

Dicen que el aroma es la sensación que más perdura en la memoria. En el Día Internacional del Café, el próximo 1 de octubre, nos salimos de los legendarios establecimientos de la vieja Europa para celebrar la fiesta de los sentidos con una ruta aromática por los imprescindibles cafés con alma alrededor del planeta. Te invitamos a una sobremesa evocadora y llena de historias, un espacio donde compartir nostalgias y proyectos en torno al perfume de un buen café.

Gran Café de la Parroquia, en Veracruz

El Auténtico Gran Café de la Parroquia desde 1808 | MonGCP. Wikimedia Commons

No solo es el más antiguo e icónico de todo México; además, el Gran Café de la Parroquia es el creador de la tradición del café lechero, un ritual único en el que el camarero vierte leche caliente sobre un vaso de café desde lo alto, con el fin de crear una densa capa de espuma. Para pedir más leche, los clientes golpean el vaso con la cuchara. En sus más de 200 años de vida, este imprescindible café de Veracruz ha sido también centro social y político de la ciudad y por sus mesas han pasado desde músicos como Agustín Lara hasta el presidente Porfirio Díaz.

El Fishawi, en El Cairo

El Fishawi | Kairo Djehouty. Wikimedia Commons

Desde su apertura, en 1769, el Café El Fishawi ha funcionado sin interrupciones y acogido a la flor y nata de la cultura egipcia, entre otros, a escritores como el Nobel de Literatura Naguib Mahfouz, que escribió parte de su obra entre sus muros. Ubicado en el corazón del laberíntico bazar Khan el-Khalili, en El Cairo, el Café de los Espejos –muchos le conocen así, ya que tiene las paredes recubiertas de espejos envejecidos– lleva más de dos siglos manteniendo el estilo tradicional árabe, con una carta repleta de tés locales, café turco y pipas de agua.

Café Brasilero, en Montevideo

Cafe Brasilero | cafebrasilero.uy

Es el mítico charrúa, el más antiguo de la ciudad –abrió sus puertas en 1877– y el primero en ser declarado Bien de Interés Cultural, pero el Café Brasilero es, sobre todo, un espacio de inspiración y la esencia viva de la bohemia montevideana, con Benedetti, Gardel, Viglietti y Eduardo Galeano entre sus ilustres clientes. Ubicado en la Ciudad Vieja, el café más antiguo en funcionamiento de la capital uruguaya mantiene intacta su esencia y promete un viaje a la cultura rioplatense con solo franquear sus puertas. Desde su reapertura, en 2010, este nostálgico espacio llega al siglo XXI con las pilas cargadas, una carta de sándwiches gourmet y, por supuesto, excelentes cafés.

Pierre Loti, en Estambul

Istanbul Ci Pier Loti | Go Türkiye

No encontrarás esta propuesta en muchos circuitos guiados por Estambul, pero las vistas desde la terraza del Pierre Loti, con el Cuerno de Oro bajo tus pies, son únicas. Para llegar, acércate a la mezquita de Eyüp y sube la colina por el paseo que bordea el cementerio. En lo alto, siéntate en la terraza y saborea un auténtico café turco o un té de manzana mientras observas el trasiego de barcos. La historia del local también te gustará. Pierre Loti era el seudónimo de un escritor y oficial de la Marina francesa –Julian Viaud–, enviado a Estambul para instruir a los marineros turcos. La cultura le impactó y le llevó a subir cada tarde a esta colina para deleitarse con sus vistas y a plasmar en sus obras su amor por Aziyadè, una joven que pertenecía a un harén. Pierre Loti abre todos los días, de las 8:00 h a la medianoche, y no acepta tarjetas de crédito.

Confeitaria Colombo, en Río de Janeiro

Confeitaria Colombo | Pavel Špindler. Panoramio

Un café brasileño acompañado de un brigadeiro (bombón de chocolate), los acordes de un piano en directo y un escenario art nouevau. ¿Te gusta el plan? Lo tienes en la Confeitaria Colombo, uno de los locales más antiguos y respetados de Río de Janeiro. En 1894, Manuel Lebrão y su socio, Joaquim Meirelles abrieron este establecimiento con sabor carioca en la Rua Gonçalves Dias con todo lujo de detalles, desde mármoles de Italia hasta espejos belgas o muebles de palo de santo finamente tallados. Convertido en centro intelectual y político de la época, su éxito fue tal que, en 1922, coincidiendo con el centenario de la independencia del país, ampliaron el local y, en 1944, abrieron sucursal –Café do Forte– en un paisaje de lujo: la playa de Copacabana. Además de desayuno, almuerzo y merienda, de martes a viernes hay menú a la carta. Entre nuestros favoritos, los casadinhos: galletas con dulce de leche, moca, guayaba y albaricoque que acompañan el té de las cinco.

Pellegrini’s Espresso Bar, en Melbourne

Pellegrini night mel | Visit Victoria

En 1954 dos hermanos italianos inmigrantes en Melbourne –Leo y Vildo Pellegrini– inauguraron el Pellegrini’s Espresso Bar y crearon la historia de amor que, desde entonces, mantiene esta ciudad australiana con la cultura cafetera. Ellos fueron uno de los primeros establecimientos en contar con una auténtica máquina de espresso italiano y fomentaron un sentido de hogar para los inmigrantes, convirtiéndose en punto de referencia de esta comunidad. A día de hoy, el Pellegrini’s mantiene las características que le hicieron famoso, desde sus taburetes rojos hasta su empeño en no tener menú impreso –hay que preguntar por los platos disponibles– y en tratar por igual a todos –políticos, actores, vecinos, turistas…– los que se sientan en su barra. 

Rick’s Cafe, en Casablanca

Ricks Cafe | rickscafe.ma

La magia del cine nos metió en las imágenes del café donde Humphrey Bogart e Ingrid Bergman se amaban en Casablanca en un entramado de expatriados y espías en plena II Guerra Mundial. Sin embargo, el escenario nunca existió, ya que el film se rodó en los estudios de Hollywood. En 2004, una exdiplomática norteamericana y absoluta cinéfila, Kathy Kriger, restauró una mansión ubicada frente a las antiguas murallas de la medina de Sour Jdid y abrió el Rick’s Cafe a imagen y semejanza del de ficción, incluso con un nuevo Sam tocando al piano As time goes by.

Café Tortoni, en Buenos Aires

Cafe Tortoni | Gentileza Ente de Turismo de Buenos Aires. turismo.buenosaires.gob.ar

La definición más pura del alma porteña es el Café Tortoni, un precioso establecimiento que se asoma desde el nº 825 de la Avenida de Mayo, en pleno microcentro bonaerense. En contra de lo que pudiera parecer, su fundador no fue italiano, sino un inmigrante francés, Touan, que tomó el nombre prestado de un local del Boulevard des Italiens, donde se reunía la élite de la cultura parisina. Pocos meses después de su inauguración, en 1858, el Tortoni definió un espíritu que le acompaña hasta la actualidad: es un café para encontrarse con los amigos, leer la prensa o asistir a un buen espectáculo de tango que, en su momento, disfrutaron personalidades como Borges, Gardel o Alfonsina Storni.

La imagen que abre el texto es Confeitaria Colombo | Leandro Neumann Ciuffo. Wikimedia Commons

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