Setas mirador

6 rincones para descubrir en Sevilla

¿Tiene un color especial y aún te empeñas en visitar lo mismo de siempre? Nos salimos del guión y exploramos la gran capital andaluza con un recorrido fuera de ruta. Te proponemos 6 espacios diferentes (dentro de una amplísima selección) para conocer la verdadera esencia sevillana.

1. En barco por el Guadalquivir

Uno de los sevillanos más ilustres es, sin duda, el Guadalquivir. El gran río andaluz –con 657 km de longitud y único navegable de España– es un río que se vive y se disfruta, plagado de parejas, runners y locos del piragüismo o el paddle surf. Desde aquí puedes ver joyas como el Pabellón de San Telmo –el Costurero de la Reina donde, según la leyenda, la reina María de las Mercedes pasaba las tardes cosiendo– o el Pintalabios, como llaman a la Torre Pelli. Pero nada como navegarlo, sobre todo si evitas los grandes barcos turísticos y eliges un catamarán en Cruceros M. San Antonio, desde el que ver hasta las colonias de tortugas de Florida que campan en los márgenes.

2. Las ‘setas’, de día y de noche

¿Dispuesto a pasear (literalmente) sobre los tejados? Hablamos de Metropol Parasol, lo que hoy son las Setas de Sevilla: un espacio onírico y especial –aunque con detractores– que lleva desde 2011 vistiendo de vanguardia la Plaza de la Encarnación de mano de su diseñador, el alemán Jürgen Mayer. Da igual que ya hayas estado alguna vez: hasta que no disfrutes de sus vistas de día, las luces moradas de noche, y los restos arqueológicos del subsuelo no tendrás una idea completa de lo que significa este inmenso entramado de madera, el mayor del mundo.

3. Lunares, sí, pero con mucho swing

Sierpes, Cuna, Cerrajería, Rivero… Si te gustan las compras, estás en el sitio correcto porque este cuadrilátero concentra la Sevilla más tradicional como las muñecas con bata de cola o los mantones de Juan Foronda. Si prefieres la cara más moderna de Sevilla, busca lunares, pero con swing, como los que protagonizan los diseños de Bellehari: zapatos locos y propuesta española –boogies con estampado de corazones, sandalias con plataforma, stiletto fluor…– en plena calle Rioja.

4. Las cosas de Triana

En la margen derecha de este Río de mi Sevilla que cantaban Lole y Manuel y que divide (y une) la ciudad encontrarás el barrio de Triana en todo su esplendor, con su Mercado de Triana sobre el antiguo Castillo de San Jorge, que sale a recibirte y te da unas clases en directo del habla trianera. La tipografía es marca de la casa en este espacio, plagado de carteles que traducen expresiones como «Nanai de tirar cosas al suelo», «Bien despachao» , «Con tó los avíos» y «Date un garbeo».

5. Viva er Betis manque pierda

Triana es también la esencia de los auténtico, desde su callejón de la Inquisición, que desemboca en el mismísimo Guadalquivir, hasta su calle Betis, con un puñado de locales donde tapear por bulerías. Pero hay que acercarse también a la panadería Portillo donde, en el culmen del tipismo, decoran sus palmeras gigantes de chocolate con el escudo del Betis o el del Sevilla, para llenar de dulzura los días de derbi.

6. Un cóctel en casa de la marquesa

El plan es cenar en un espacio clandestino y especial: una mesa de lujo en una casa particular con unas vistas únicas frente a la Giralda. Es el Ático Dos Fuentes, un edificio de 1929 cuya terraza alquila su propietaria, la Marquesa de las Torres, para eventos, cenas exclusivas y comensales que ella selecciona. Las historias que cuenta la marquesa (y su discreción) son envidiables, como el día en que Obama lo reservó en su visita a España para sorprender a Michelle aunque, finalmente, su agenda le impidió ir. Increíble el miniascensor con espacio para dos personas, los camareros con guantes, la vajilla de lujo, las más estrictas reglas de restauración… y todo, delicioso.

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