seifeddine-dridi-unsplash El viajero global

6 destinos esotéricos para superar el martes 13

Antiguas civilizaciones, escenarios marcados por la Historia, paisajes con leyendas a sus espaldas, masones, alquimistas… Déjate guiar por el sentimiento, capta la magia que emana de la tierra y descubre una forma de viajar que desafía mapas, GPS y realidades. Para conjurar la mala suerte de este martes 13, el último de 2022, recorremos los caminos del espíritu en una ruta especial supersticiosos. Estos son los 6 destinos esotéricos que debes tener en cuenta para superar el martes 13.

1. El bosque animado de Sintra

Torre invertida de Sintra | Auriane Clement Unsplash

Dicen que en Sintra no hay grandes construcciones, sino agua, musgo y magia. Y lo cierto es que entre el clima y la constante neblina, este enclave portugués –unos 30 km al noroeste de Lisboa– es un formidable jardín abarrotado de camelias, pero también un escenario fantasmal. En el Castillo de los Moros o el Palacio de Montserrate la magia del paisaje se respira a flor de piel y remite a historias de masonería ligadas a la rosacruz, pero es en la Quinta da Regaleira donde estas leyendas convergen. Un siglo después de su construcción, Antonio Augusto Carvalho Monteiro remodeló esta finca del siglo XVII e incluyó una torre invertida que se adentra 27 m en la tierra. Amante del esoterismo y la alquimia, el millonario se inspiró en la Divina Comedia, de Dante, para construir estos 9 pisos que se hunden en el suelo hasta llegar a una cruz templaria y reflejan los 9 niveles del infierno descritos por el escritor, un pozo iniciático donde el tiempo se detiene y los relojes enloquecen. Lo cierto es que la cantidad de hierro que esconde el subsuelo hace que los relojes se imanten y las maquinarias se alteren, pero ni la más científica de las explicaciones puede quitar un gramo de magia a este lugar.

La imagen que abre el texto es la Quinta da Regaleira | Seifeddine Dridi. Unsplash

2. Bran, en los tenebrosos paisajes del conde Drácula

Castillo de Bran | Jorge Fernández Salas. Unsplash

Ni su ubicación –en los bosques de Transilvania–, ni su antigüedad –se construyó a principios del siglo XIII– ni su excelente estado de conservación. Lo que convierte al Castillo de Bran en una de las visitas obligadas de Rumanía es que parece ser que, en el siglo XV, fue residencia de Vlad Tepes, más conocido como Vlad Dráculea –por la Orden del Dragón que se le concedió, dracul en rumano–o Vlad el Empalador. La vinculación no está probada –el Empalador solo pasó aquí un par de días–, lo que sí es un hecho es que ni las autoridades rumanas ni el actual propietario del castillo, la familia von Habsburg, quieren convertirlo en un parque temático. El castillo de Drácula, en el que Bram Stoker se inspiró para escribir su archifamosa historia del vampiro, solo dedica una de sus 50 habitaciones al personaje pero, si quieres saber más, acércate a Sighisoara –a 140 km–, su ciudad de nacimiento, donde puedes ver su casa natal y comprar todo tipo de souvenirs relativos al siniestro conde.

3. Los secretos articulados de Sansevero

Capilla Sansevero | David Sivyer. Wikimedia Commons

En pleno centro histórico de Nápoles, Sansevero es una interesante capilla barroca marcada por lo insólito y lo esotérico. Conserva varias esculturas, entre ellas, la que narra el sufrimiento de Adriana, esposa del primer príncipe de Sansevero, cuando su hijo fue muerto a cuchilladas por el marido de su amante y, su cadáver, devorado por los perros callejeros. Junto a ella, una de las esculturas más bellas del siglo XVIII italiano: el Cristo Velado, de Giuseppe Sanmartino, con una perfección tan inquietante que se llegó a decir que era un cuerpo humano momificado con oscuras técnicas diabólicas. Esta macabra exposición se completa en la planta baja, en la cripta, que muestra dos máquinas anatómicas, dos cuerpos humanos que conservan el sistema circulatorio y algunas vísceras. El príncipe de Sansevero ocultó su procedencia y el método usado para su conservación, por lo que fue acusado de brujo y excomulgado. Verlo en directo impacta, pero ten en cuenta que el recinto es pequeño, la entrada cara –8 €– y está rigurosamente prohibido hacer fotos de ningún tipo.

4. El Callejón del Oro y los alquimistas

Callejón del Oro de Praga | Felix Mittermeier. Unsplash

En pleno Castillo de Praga, uno de los escenarios más interesantes y mágicos –y concurridos, te costará hacer una foto sin gente– es el Callejón del Oro, un grupo de 11 casas bajas que datan del siglo XV. Situado en el noreste del Castillo, cerca del convento de San Jorge, Rodolfo II de Habsburgo mandó construir estas casas para, supuestamente, albergar a los 24 guardias reales y sus familias. Al final, los guardias estuvieron muy poco tiempo y el lugar se llenó de artesanos y orfebres que trabajaban piezas de oro. Paralela a la historia oficial, la leyenda cuenta que la calle estaba habitada por alquimistas que trabajaban para Rodolfo II, quien les urgía a que convirtieran el hierro en oro. Estos alquimistas, protegidos del monarca, también trabajaban para encontrar la piedra filosofal y el elixir de la vida. En la actualidad, las casas albergan pequeños museos que muestran cada una de sus historias, como que en una de ellas vivió Jaroslav Seifert y, en otra, el mismísimo Kafka.

5. La capilla de Rosslyn

Capilla de Rosslyn | Emily Crawford. Unsplahs

La estrella de cinco puntas, la paloma con la rama de olivo, la cruz templaria… toda la simbología de la capilla de Rosslyn apunta directamente a la masonería. Si a esto le unes que, a comienzos del siglo XIV, cuando se desmanteló la Orden del Temple, muchos caballeros se refugiaron a Escocia, donde no eran perseguidos, y que en la actualidad, más de uno asegura que en Rosslyn se han avistado varios ovnis, este enclave del sureste escocés –a 15 km de Edimburgo– se convierte en una puerta a otra dimensión y en un destino fetiche para los amantes de lo inexplicable. Por si faltara algo para este gazpacho esotérico, El Código da Vinci, de Dan Brown situó en 2003 –y la película, en 2006– el Santo Grial en la mismísima Capilla de Rosslyn. Lo cierto es que las leyendas escocesas ayudan a la creación de estos mitos y los misterios de su interior –una danza de esqueletos, Lucifer boca abajo, el maestro condenado a ver eternamente a su discípulo, al que había asesinado por envidia, la mazorca de maíz, siglos antes de que llegara a Europa…– permanecen ocultos en un recinto que, por cierto, está prohibidísimo fotografiar.

6. La energía que mana de Avalon

Stonehenge | Dan. Unsplash

En algún lugar cercano a Glastonbury se oculta el Santo Grial y las tumbas del rey Arturo y Ginebra, además de la entrada a Avalon, el reino de las hadas. Muy cerca, a poco más de una hora, caminar entre los círculos megalíticos de Stonehenge transforma la energía que mana de este enclave en una profunda fuente de espiritualidad. Aún no sabemos porqué se levantó esta estructura megalítica, venerada por los druidas, hace unos 5.000 años, ni porqué cayó en el olvido 1.500 años más tarde, pero sí que sus bloques de piedra están alineados de tal forma que indican la salida y la puesta de sol durante los solsticios de verano e invierno y que su disposición se usaba a modo de calendario. Si al carácter esotérico de estas tierras –situadas en el condado del Wilshire, al oeste de Londres–, le añades su extraordinaria belleza, comprenderás por qué esta zona del sur inglés es una de las más visitadas de todo el país.

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2 comentarios

  1. Muchas gracias por el dato! No lo conocía. Me lo apunto y paseamos por él en el próximo martes 13, en junio de 2023.

  2. Creía que iba a encontrar en esta lista el Sacro Bosco de Bomarzo…

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