Akihabara jezael-melgoza-unsplash El viajero global

Tokio ‘low cost’. 7 experiencias gratuitas

Es la gran parada imprescindible desde la que organizar (y entender) cualquier viaje a Japón. La ciudad de los excesos y las prisas, pero también la de los templos y las tradiciones, la del pasado y el futuro. La gran megalópolis que consigue vivir a ritmo lento y frenético al mismo tiempo y con la mayor naturalidad. Y, también una de las ciudades más caras del mundo. Si tienes previsto viajar a la capital nipona y no quieres arruinarte en el intento, apostar por actividades gratuitas puede salvar tu presupuesto. Recorremos Tokio low cost, con 7 experiencias gratuitas.

1. El templo Senso-ji y su puerta del trueno

Senso-Ji | Bewkaman. Pixabay

No es casualidad que el distrito de Asakusa sea la primera recomendación de Tokio para principiantes. Aquí combinan con naturalidad las dos vertientes que se unen en todo el país y que son ya su seña de identidad: la tradición más ancestral y la modernidad más absoluta. En Asakusa puedes pasear por Nakamise dori –una de las calles más comerciales–, recorrer las esculturas y los cerezos del parque Sumida y visitar el templo Senso-ji, el más antiguo de la ciudad, con su puerta Kaminarimon, su enorme farol y su pagoda de cinco pisos. Y todo, gratis, aunque, en este último, es habitual dejar un donativo.

2. Todo gira en torno al sumo

Sumo Museum | Nara Nara. S Kehaya Za. Japan Travel

Olvídate del fútbol. Aquí, el sumo es el deporte nacional y ver los entrenamientos en una beya o gimnasio, un espectáculo en sí mismo. Para saberlo todo de este deporte –que se originó como ritual en los santuarios sintoístas–, acércate al Museo del Sumo, en el barrio de Ryogoku, un llamativo espacio situado dentro del propio estadio con exposiciones, grabados, representaciones de antiguos campeones, la clasificación y los delantales de seda kesho-mawashi que usan los luchadores al entrar al ring. La entrada es gratuita y a veces pueden verse entrenamientos, pero los torneos son de pago.

3. Akihabara, el barrio de los ‘otakus’, las ‘maids’ y el anime

Tokyo walks Akihabara | Japan Travel

Akihabara –Akiba, para los amigos– es el epicentro de los juegos y la extravagancia. Este icónico barrio de la prosperidad japonesa pasó de vender lavadoras y frigoríficos a calculadoras y relojes y, en la actualidad, gadgets tecnológicos. Sus calles son un inmenso centro comercial donde divertirte con los juegos retro de Super Potato –el paraíso otaku–, escuchar J-Pop, fotografiar a los cosplay –se visten como personajes de anime–, tomar algo en un maid cafe –atendido por camareras vestidas de criadas– o pasar un rato con un búho, un conejo o un erizo en un café de animales. Todo muy friki, y gratis.

4. Government Building, un gran mirador sobre la ciudad

Tokyo Government Building | Japan Travel

Seguramente no te plantees visitar una construcción estatal en tu recorrido por la capital nipona, pero el Edificio Gubernamental Metropolitano de Tokio es una agradable excepción. Tocho, como se le conoce por aquí, no solo es una estrella del cine que ha aparecido en películas de anime, sino toda una atracción en sí mismo, con un mirador gratuito a 200 metros de altura –la terraza abre en el piso 45 de cada torre, en días alternos– desde donde ver el skyline de la ciudad, especialmente al atardecer. Además, en el piso segundo hay información turística y, a veces, feria gastronómica con degustación.

5. Todo pasa por el cruce de Shibuya

Shibuya | Daryan Shamkhali. Unsplash

¿Te gustaría ver el paso de peatones más transitado de mundo? Es Shibuya, el gran cruce de Tokio –3.000 personas lo atraviesan al mismo tiempo y 1 millón lo cruzan a diario– y uno de los más famosos, con permiso del londinense de Abbey Road, claro. Desde 1932 –cuando se inauguró la línea Tokyu Toyoko–, Shibuya es un nexo crucial entre la portuaria Yokohama y el centro empresarial, con líneas de tren, autobuses… y una masa de personas que atraviesa el cruce con una espontánea coreografía y que puedes ver, gratis, desde el mirador de la estación. En la zona, aprovecha para fotografiar la estatua –más lacrimógena que estética– de Hachiko, el perro fiel que Richard Gere convirtió en legendario.

6. El Centro de Arte Nacional, un gran triángulo artístico

National Art Center | Yu Kato. Unsplash

Roppongi es el arte en estado puro, el distrito al que tienes que venir sí o sí para ver qué se cuece en las vanguardias niponas y disfrutar de un ambiente nocturno cada vez más de moda. Aquí está el llamado triángulo del arte, un espacio que une el Museo de Arte Suntory, el Museo del Arte de Mori y el Centro de Arte Nacional. Este último es gratuito y verlo es más que recomendable, no solo por el edificio en sí –lo firma Kisho Kurokawa–, sino también por sus restaurantes y su enorme biblioteca. Además, solo tienes exposiciones temporales –carece de permanentes–, con lo que la novedad está asegurada.

7. Rainbow Bridge, las vistas desde el puente arcoiris

Rainbow Bridge | Makohiko. Pixabay

Odaiba es una isla artificial a la que se llega en un monorraíl sin conductor después de atravesar un puente iluminado con luces de colores. Dicho así, parece el argumento de una serie futurista, pero este distrito de Tokyo es uno de los más transitados por turistas y locales. Odaiba es también el paraíso de las compras y un parque temático repleto de centros comerciales, pero atravesar el Rainbow Bridge y ver sus luces arcoiris –especialmente al atardecer– desde el Parque Costero de Odaiba, paseando sobre la arena blanca, con todos los rascacielos de la ciudad al fondo, es una experiencia única. Y gratuita.

La imagen que abre el texto es Akihabara | Jezael Melgoza. Unsplash

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