Bulgaria comienza 2026 dejando atrás la leva y adoptando el euro como nueva moneda, un cambio radical que afecta a nacionales y visitantes y que se realizará de forma paulatina: aceptando levas y euros del 1 al 31 de enero, para pasar al uso exclusivo del euro a partir del 1 de febrero.
Conocerla ahora será más fácil, por eso, te proponemos comenzar por la capital, Sofía, una urbe que no suele entrar en los planes europeos, desconocida y (aún) poco turística, que se comunica en cirílico y que vive entre la complejidad balcánica y un estilo de vida mediterráneo, joven y desenfadado.
1. Viajar al pasado en el Museo de Arte Socialista

Los 45 años de régimen comunista de Bulgaria –de 1944 a 1989– son parte esencial de su pasado y están aún muy presentes en el ADN del país. Para experimentarlos a fondo, no te vamos a recomendar un tour retro que te traslade a esta época –hay unos cuantos–, pero sí pasear entre las más de 70 esculturas que exhibe el Museo de Arte Socialista y descubrir la historia de este controvertido periodo.
2. Recorrer la ciudad a bordo de un tranvía

La ciudad tiene un tamaño accesible y escasas cuestas, por lo que invita a recorrerla a pie. Además de las zonas peatonales –caminar por el bulevar Vitosha es obligatorio–, el transporte público funciona muy bien, en especial el metro –la línea 4 conecta el aeropuerto con el centro de la ciudad y cuesta 0,80 €– y los tranvías. Si eliges estos últimos, ten en cuenta que las líneas turísticas son la 1 y la 7.
3. Entrar en el magnífico Palacio Nacional de la Cultura

No solo es el mayor centro de congresos de Bulgaria y de la península balcánica; además, el Palacio Nacional de Cultura de Sofía –NDK, para los amigos– es uno de los mejores del mundo. Aquí puedes ver teatro, cine –el Festival de Cine de Sofía–, ferias… También puedes conocerlo con una visita guiada (11 €) y explorar paso a paso sus jardines, sus fuentes y su rotunda estética brutalista y soviética.
4. Disfrutar la animada vida nocturna, rakia incluido

El toque mediterráneo inunda las calles de Sofía con una vibrante vida nocturna y numerosos bares donde tomar algo. Se bebe vino y cerveza y, aunque a veces se reservan para el aperitivo, triunfan licores como la rakia –aguardiente de uva, ciruela o albaricoque, que vuelve a estar de moda en sitios como Raketa Rakia– y la mastika, un poco menos fuerte, a base de alcohol destilado y aceite de anís.
5. Fotografiar la catedral Alexander Nevski

Ver esta joya neobizantina y sus cúpulas verdes con forma de cebolla es gratuito. Y obligatorio, tanto por sus dimensiones –la catedral Alexander Nevsky es uno de los templos ortodoxos más grandes del planeta– como por su homenaje al pueblo ruso. Dentro, te sorprenderán sus frescos, no muy bien conservados, pero por los que se cobra una tasa para fotografiarlos (5 €) o grabarlos en vídeo (15 €).
6. Visitar la iglesia que dio nombre a la ciudad, Haiga Sofia, y sus ruinas romanas

Pegado a la Catedral encontrarás una discreta construcción cristiana, la iglesia de Santa Sofía, que merece una visita por varios motivos. Primero, porque es el edificio del que tomó el nombre la propia ciudad. Y, segundo, porque es una de las iglesias más antiguas de la capital búlgara, una arquitectura bizantina levantada en el siglo IV. Verla es gratuito, pero entrar en sus ruinas romanas te costará 3 €.
7. Descubrir iconos en el Museo de Historia Regional

Sólo el edificio –que albergó el balneario más importante de la ciudad hasta la década de los 80– merecería la pena una visita. Pero, además, esta pintoresca construcción acoge el Museo de Historia Regional de Sofía (5 €), un espacio con tintes etnográficos y numerosos objetos que narran la historia de la capital búlgara, desde el Neolítico y la Edad de Bronce hasta la llegada del comunismo.
8. Saborear un auténtico yogur búlgaro en el Mercado Central

La oferta gastro de Sofía es tan ecléctica como saludable y sabrosa. Además de contar con muchas opciones veganas, cuenta con platos como la lukanka –especie de salami– o la banitza, un hojaldre relleno. En los más de 170 puestos del Mercado Central –un precioso edificio cubierto neorenacentista– puedes probar muchos, incluidos quesos como el sirene o el kashkaval, y el universal yogur búlgaro.
9. Comprar aromas de rosas en el Mercado de Mujeres

Cercano al anterior y mucho menos turístico –y más caótico–, el Mercado de Mujeres –Zhenski Pazar– te brinda la artesanía más auténtica de Sofía. Aquí puedes comprar desde cerámica hasta encajes así como manteles y camisas con delicados bordados. Lo más tradicional, sin duda es cualquier producto elaborado a base de aceite de lavanda o de rosas, una producción que Bulgaria lidera a nivel mundial.
10. Admirar la antiquísima iglesia de Boyana

¿Merece la pena desplazarte a las afueras de la ciudad para una visita turística? Si se trata de la iglesia de Boyana, la respuesta es un sí rotundo. Declarada Patrimonio de la Humanidad desde 1979, esta joyita medieval te sorprenderá no solo por ser una de las iglesias ortodoxas más antiguas del país, sino por su interior, un espacio reducido y repleto de frescos en el que no queda ni un centímetro libre.
La imagen que abre el texto es Sofia church Alexander Nevski | Turismo de Bulgaria

