Agrochigre Pola de Somiedo

Ruta por los sabores más top de Asturias

Fabes, berza, frixuelo, cabrales… Sí, estamos en uno de los paraísos del buen paladar, dispuestos a descubrir 5 espacios muy recomendables donde saborear lo viejo y lo nuevo de la cocina asturiana. Hoy no hablamos del tan manido cachopo (sí de la carne roxa) y, en cuanto a bebidas, dejamos espacio a la sidra pero reivindicamos un puesto de honor para el vino D.O.P. Cangas y la viticultura heroica –la vendimia en un paisaje de alta montaña y tan inclinado solo es apta para valientes–, uno de los sabores clave de los valles occidentales, la zona que protagoniza nuestro recorrido.

1. Sidrería Narcea y las eternas sobremesas entre amigos

Entramos por la puerta grande en el universo de sabores astures y comenzamos por uno de los más icónicos: la sidra. Y aclaramos dos cuestiones que crean polémica. La primera, que se llama sidra, sin más, y que lo de sidrina o sidriña les eriza la piel a la mayoría de asturianos. Y, hablando de mayoría de asturianos, la segunda: no todos saben tirarla, no viene de serie en el ADN, es más, hay unas cuantas zonas en el interior occidental astur, donde se bebe más vino que sidra. Para saborearla a conciencia, te recomendamos la Sidrería Narcea (985 81 00 38), en Cangas del Narcea, un rincón perfecto para ir en grupo, especializado en carne roxa a la piedra, pote de berzas, escalopines al cabrales, revueltos, quesos y embutidos y un festival de postres caseros donde no faltan los frixuelos y el flan de requesón.

2. La Chabola de Vallao, con auténtico sabor casero

Esta antigua venta lleva desde 1898 alegrando los paladares de la parroquia de San Xulianu, en Cangas del Narcea. La Chabola (985 81 11 50) –o La Chabola de Vallao, como la conocen muchos–, es todo un clásico en la zona en la subida a Leitariegos pero, si vienes por vez primera, disfrutarás de una sorpresa tras otra. Nada anticipa el extraordinario mimo con que está decorado el salón interior –casi un pequeño museo etnográfico, repleto de utensilios tradicionales en torno a la chimenea–, ni las espectaculares vistas sobre el Parque Natural de Cangas del Narcea de la terraza. En cuanto a los sabores, tradicionales y exquisitos, empezando por el pote de berzas y siguiendo por las fabes con almejas y patatas y tomates kilómetro cero. De postre, una de las tartas de queso más sabrosas de la zona y un extenso catálogo de licor casero, donde destacan el de hinojo y el de serbal.

3. Agrochigre, un espacio con buen rollo y mejor calidad

¿Cómo sería un chigre tradicional asturiano en la era moderna? Es la pregunta que se hicieron tres somedanos –Daniel Suárez, David Menéndez y José Luis Riesco– a la hora de poner en marcha AgroChigre y de demostrar que se puede ser profeta en tu tierra. En este original espacio gastro, situado en Pola de Somiedo, tienes los productos de siempre pero con un toque gourmet que puedes comprar en su tienda o saborear en el food truck. Son ingredientes ricos y naturales, elaborados de forma artesana –no te pierdas la selección de cervezas y los helados de miel y eucalipto o fresas de Candamo– y tan especiales que muchos de ellos solo los encontrarás aquí. Entre nuestros favoritos, las croquetas –de pulpo a la gallega, cecina, boletus edulis…– y tacos como el de morcilla con boniato o carrilleras de vacuno al Pedro Ximénez.

4. El Coto de Buenamadre y la pasión por la cocina natural

No tienen restaurante como tal pero, en los apartamentos rurales Buenamadre –tres apartamentos completos dentro de la Red Natura 2000 enclavados en el Coto de Buenamadre, en Somiedo, de los que hablaremos en otra ocasión– se esmeran tanto por atenderte que Rosalía, la dueña, te preparará los platos más exquisitos en tiempo récord. ¿Ingredientes? Los que marca el calendario estacional y los que ella misma elabora en forma de quesos, yogures y mermeladas artesanos. Te encantará saborear los embutidos de ciervo, su arte a la hora de preparar platos con setas –¡solo Somiedo cuenta con 250 especies fúngicas!–, sus revueltos con verduras de la huerta, carnes, patatas. empanadas y, regando todo, una refrescante sangría de sidra. Si estás alojado, muchos de estos productos puedes saborearlos en el desayuno o comida, previa petición, o en su opción neveras llenas.

5. La Senderuela, capital del planeta setas

Comida sabrosa, buen precio y mejor trato. Este es el triángulo en el que se apoya La Senderuela (622 158 298), en Proaza, para mantenerse entre los primeros puestos de los restaurantes mejor valorados. Aquí prima la cocina asturiana –riquísimos la ternera, el pote de castañas y el tortu con pisto–, que comparte espacio con platos más universales, como el milhojas de tomate con queso de cabra o las cebollas rellenas de bonito. Y, sobrevolando los fogones: las setas, en cualquier textura y formato. Tienes el cocotte de setas silvestres con queso gamonéu, el revuelto de boletus y morcilla, las fabes con senderuelas… hasta un postre de la casa que mezcla crema de yogur con cantarelus y naranja. Un producto que conocen y tratan con mimo y que ellos convierten en un bocado espectacular.

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