Ni piensa en verde ni la vida de color de rosa. El amarillo, color inseparable del verano, irrumpe en nuestra wishlist viajera para llevarnos a las colinas de Hokuryu, un pueblo situado al norte de Japón, en la isla de Hokkaido. Cada verano, los campos de esta localidad nipona se llenan con dos millones de girasoles, creando un mar amarillo y súpervitaminado del que no querrás salir.


La floración, que comienza a finales de julio y se prolonga hasta la tercera semana de agosto, dibuja un photocall único en este enclave nipón, entre Asahikawa y Sapporo. Más de 200.000 visitantes –tanto instagrammers en busca de la foto diferente como amantes de la naturaleza– acuden cada año a esta llamada amarilla, un paisaje que se recorre a pie, en bici alquilada o a bordo de un tren tractor.


La oferta para disfrutar estas 23 hectáreas de 30 variedades de girasoles se completa con todo tipo de actividades en torno a esta planta, desde comer las pipas tostadas o degustar el helado con sabor a girasol, hasta poner a prueba tu sentido de la orientación dentro del laberinto gigante de girasoles. E incluso relajarte en las aguas termales del Sunflower Park Hotel/ Hokuryu Onsen y su paisaje amarillo.

La imagen que abre el texto es Hokuryu | Visit Hokkaido

