Las altas temperaturas y el clima seco suelen relegar a Zaragoza a un segundo puesto a la hora de elegir destino en pleno verano. Sin embargo, la provincia tiene numerosas sorpresas anti calor marcadas por dos culturas expertas en sacarle el máximo partido al agua: la romana y la árabe. La lista es extensa, pero nos centramos en un triángulo con tres vértices 100% refrescantes y cercanos a la capital maña: Jaraba, el Monasterio de Piedra y Calatayud.
1. Jaraba, el rincón donde nace el agua


A 220 kilómetros de Madrid y unos 130 de Zaragoza, Jaraba es uno de los rincones más refrescantes de la zona, con un paisaje acuático capitaneado por el Balneario Sicilia –la cueva termal es un icono del mundo de la hidroterapia–, un espacio legendario, a punto de reabrir tras una profunda remodelación, cuyas aguas ofrecen propiedades diuréticas y dermatológicas y mejoran el sistema respiratorio.


Tras descubrir los siete manantiales que rodean este elegante edificio, un paseo junto al cauce del río Mesa te llevará hasta el centro de Jaraba. Aquí te sorprenderá el Monumento al agua, el antiguo lavadero, el edificio del Ayuntamiento y los tres peirones –pilares de piedra o ladrillo rematados con un santo, que señalaban un cruce de caminos– con que cuenta la localidad, en especial, el de San Antón.
2. El Monasterio de Piedra y sus juegos acuáticos


Aquí no encontrarás tardes de ordenador ni cine en 3D pero, a cambio, hallarás la energía del agua en (casi) todas sus manifestaciones, desde la más turbulenta hasta la más mansa. Este espectáculo acuático te espera en el Monasterio de Piedra, un espacio mágico y 100% natural, situado en Nuévalos, a 17 kilómetros de Jaraba, que comienza con los restos del monasterio, un antiguo cenobio cisterciense.


Diseña tu recorrido y no pierdas detalle de esta ruta –reabierta en marzo de 2025– donde no faltan proyectos arquitectónicos –la Gruta Iris–, esculturas –impresionante la Cola de Caballo– y enormes cuadros, como la superficie del lago del Espejo. Además, una cuidada exhibición de rapaces, en la que los cetreros te explicarán la importancia de estas aves en la conservación del medioambiente.
3. Calatayud, la gran desconocida


Unos 30 kilómetros al norte encontrarás, junto al cauce del Jalón, una de las joyas más desconocidas de la provincia: Calatayud. A la entrada, frente a la Puerta de Terrer y junto al Convento de las Carmelitas Descalzas, encontrarás el Museo de Calatayud, una rareza donde indagar sobre la Bílbilis Augusta romana, incluidas sus vasijas decoradas con imágenes muy explícitas del porno de la época.


Después de ver la Parroquia de San Juan el Real y antes de la Plaza de España y la Real Basílica-Colegiata del Santo Sepulcro, déjate caer por el Mesón de la Dolores para saberlo todo sobre su ilustre ciudadana –el Museo explica la vida de María de los Dolores Peinador Narvión, una bella mujer de familia adinerada que terminó casada con un cazafortunas– y entender la letra de «si vas a Calatayud…».
La imagen que abre el texto es Lago del Espejo, en el Monasterio de Piedra | EVG

