Si eres un firme defensor de que lo importante es el destino y no el viaje, aquí te damos unos cuantos argumentos para que cambies radicalmente de opinión. Nos subimos al tren para recorrer el planeta a ritmo lento con el transporte romántico por excelencia, desde una perspectiva en la que imperan la comodidad y los pequeños detalles. Hemos dejado los trenes europeos para otra propuesta y, joyas legendarias –como el Transiberiano, que parte de Moscú– para cuando sea posible, y nos lanzamos a recorrer el mundo con los trayectos más extraordinarios y fuera de ruta.
1. TranzAlpine, la isla Sur de Nueva Zelanda al otro lado del mundo


Al otro lado del mundo, Nueva Zelanda es la aventura hecha paisaje. Si, además, lo contemplas en clave slow a bordo de un tren panorámico perfectamente equipado, te parecerá que estás tocando el cielo. Es la propuesta de TranzAlpine, un tren que atraviesa la isla sur de este a oeste, de Christchurch a Greymouth, en medio de los escarpados Alpes del Sur, las llanuras de Canterbury y la Costa Oeste.
2. El Tren de la Reunificación y la Calle del Tren, en Vietnam


Aunque en los últimos meses los guardias te pedirán que te retires y es probable que el acceso esté cortado por una valla, aún son legión los turistas que se agolpan en los 200 metros de Street Train, la calle del centro de Hanoi por donde pasa el tren. El trayecto, además, forma parte de una ruta más amplia (el Expreso de la Reunificación), que une Hanoi, en el norte, con Ho Chi Minh, en el sur del país.
3. Rocky Mountaineer, en Canadá, con las Montañas Rocosas en estado puro


Majestuosas y con una serena belleza, las Montañas Rocosas de Canadá se merecen un sosegado (y verde) medio de transporte para contemplarlas en todo su esplendor. El tren Rocky Mountaineer recorre la Columbia Británica y Alberta con una ruta que conecta Vancouver y Calgary y un paisaje panorámico que no defrauda, en el que los lagos turquesa se alternan con algún que otro oso grizzly.
4. El Tren de Machu Picchu, en Perú, en pleno territorio inca


Machu Picchu, una de las 7 Maravillas del Mundo Moderno, es el punto fuerte de esta ruta por el Valle Sagrado de los Incas, desde Ollantaytambo hasta Aguas Calientes a bordo de The Voyager (desde 57 € por pasajero y trayecto), uno de los trenes de Inca Rail. La excursión –unos 30 minutos en bus– hasta el centro arqueológico va aparte, pero la magia y monumentalidad del recorrido está asegurada.
5. Shikoku Mannaka Sennen Monogatari, en Japón


Desde las llanuras de Sanuki hasta las aguas de un intenso verde esmeralda del río Yoshino: no podrás apartar los ojos de la intensa película real que se ve desde las ventanillas de Shikoku Mannaka Sennen Monogatori. El tren –cuyo diseño está inspirado en la fruta madura o la hierba brotando– conecta costa y montaña, una de las rutas más exuberantes del país, que puedes acompañar con comida de la zona.
6. Puffing Billy, con los pies colgando en los bosques de Australia


A una hora del centro de Melbourne, el tiempo parece haberse detenido en Puffing Billy, la locomotora de vapor más antigua y mejor conservada de Australia. Sentado en sus vagones abiertos, con las piernas por fuera, la ruta te lleva por la cordillera de Dandenong, una sucesión de helechos gigantes y fresnos de montaña que concluye en la estación de Lakeside y su pintoresco Centro de Visitantes.
7. La Trochita Patagonia, en Argentina


Quizá no sea el más lujoso de los trenes de Argentina, pero La Trochita, el Viejo Expreso Patagónico, es sin duda el más querido. En la actualidad, esta antigua locomotora de más de 100 años –Monumento Histórico Nacional desde 1945– practica dos trayectos –de Esquel a Nahuelpan y de Ing. Bruno Thomae a El Maitén–: 3 horas para recorrer 19 kilómetros de vía (trocha) estrecha con aires de la Patagonia.
8. The Ella to Kandy Train, por la ruta del té en Sri Lanka


Si los campos de té de Sri Lanka ya son lo suficientemente hermosos, verlos desde la ventanilla de un tren legendario –los mismos que se usaban para trasladar la preciada mercancía de esta antigua colonia británica– es un espectáculo único. El trayecto discurre entre Ella y Kandy y cuesta unos 3 €, así que, reserva o soporta la multitud de lugareños y turistas, algo que también forma parte de su encanto.
9. Rovos Rail, un safari desde el tren en Sudáfrica


El viaje es exclusivo –desde 1.630 € por persona y noche– y, siguiendo su espíritu decimonónico, a bordo no hay radios ni televisores pero, a cambio, el Rovos Rail te lleva al mundo de los sueños desde el instante de su partida. Es el tren más lujoso del mundo, elegantes convoyes de madera que recorren puntos como Ciudad del Cabo o las Cataratas Victoria mientras animales salvajes corren junto a las vías.
La imagen que abre el texto es Shikoku Mannaka Sennen Monogatori | Oficina Nacional de Turismo de Japón

