Limpieza, mantenimiento de las fachadas, conservación del patrimonio… y así, hasta 40 criterios son los necesarios para que la asociación sin ánimo de lucro Los Pueblos más Bonitos de España admita a un nuevo miembro en su prestigioso club. Este año, 2026, han sido cuatro los elegidos para engrosar sus filas –Oseira y Vilanova dos Infantes, en Ourense; Alpuente, en Valencia; y Santa Gadea del Cid, en Burgos–, cuatro localidades que se suman a las 122 existentes y que llevan la belleza, la identidad y el respeto patrimonial por bandera. Estas son algunas claves para descubrirlas con calma.
Oseira, en Ourense


Todo en este municipio de Ourense gira en torno al Monasterio de Santa María la Real de Oseira, una monumental construcción majestuosidad ha hecho que muchos la conozcan como el Escorial gallego. Fundada en 1137, esta joya del Císter cuenta con espacios como la iglesia románica, la biblioteca, el claustro de los Pináculos y la sala de las Palmeras. Pero, sobre todo, una espiritualidad que invita a olvidar el estrés urbano y caminar junto al río Oseira, en plena Ruta da Prata del Camino de Santiago.
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Alpuente, en Valencia


Un perfecto equilibrio entre naturaleza, patrimonio e identidad rural es lo que decidió a los jueces a incluir a Alpuente en la red de Pueblos más bonitos de España. El primer enclave de Valencia en ingresar en este club de guapos cuenta con el castillo del Poyo, andalusí, enclavado en el recinto amurallado, y el impresionante acueducto de los Arcos. Perderte por sus calles medievales es tan cautivador como descubrir un paisaje de montaña que reivindica la rotunda naturaleza de la provincia.
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Vilanova dos Infantes, en Ourense


En el corazón más medieval de Ourense, Vilanova dos Infantes es un remanso de tranquilidad e historia a partes iguales. Su monumento más visible son los 19 metros que alcanza la Torre del Homenaje, lo único que sigue en pie del castillo, derribado en 1475. Los hórreos, el pasado de artesanos zapateros de la localidad y la devoción por la Virgen del Cristal –una minúscula talla de apenas 2 cm– y el santuario dedicado a ella, se suman a la oferta patrimonial de este destilado de pura esencia gallega.
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Santa Gadea del Cid, en Burgos


El nombre de esta localidad, Santa Gadea del Cid, te da una idea de que su centro de gravedad reside en la historia y, sobre todo, en su ubicación geográfica, al norte de Burgos, lo que la convirtió en un enclave estratégico entre los reinos de Castilla y Navarra. Eso explica su carácter fronterizo y su skyline, dominado por la iglesia-fortaleza de Santa María, pero también sus puertas medievales –la de las Eras y la de la Encima de la Villa– y los históricos balcones de madera que asoman en su plaza Mayor.
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La imagen que abre el texto es Alpuente. Valencia | comunitatvalenciana.com

