En esta era de métricas y ránkings, no solo identificamos el día más triste del año: el Blue Monday, un descubrimiento sin evidencia científica que sitúa el tercer lunes de enero como el más deprimente gracias a una confluencia de factores que van del frío y el hecho de ser lunes a las deudas post navideñas, lo lejanas que quedan las siguientes fiestas e incluso el abandono de los propósitos que nos habíamos marcado a primeros de año. Un desastre.
Paralelamente, cada año el Happy City Index lanza un ránking con los países y ciudades más felices del mundo, enclaves cuya seguridad, zonas verdes o políticas inclusivas invitan a ser disfrutadas. Este año, Copenhague encabeza la lista del buen rollo, una ciudad repleta de placeres de invierno y que, según ellos, es más caliente cuando hace frío. Y un antídoto natural contra el Blue Monday.
1. Darte un chapuzón helado en el puerto

¿Un chapuzón en medio del hielo? Suena desafiante, y lo es, pero también divierte, activa la adrenalina y mejora la salud. Copenhague cuenta con diferentes puertos con una zona acotada y habilitada para el baño, donde se revisa a diario la calidad del agua. Puedes probar en el de las Islas Brygge, La Banchina –muy de moda, para combinar con sauna–, Sluseholmen –gratuito–, y Sofiebadet, en Christianshavn.
2. Recorrer la ciudad en bici

Copenhague no solo es ciudad para bicis, sino que las dos ruedas serán tu mejor aliado a la hora de moverte sin arruinarte en el intento: un ticket básico para la zona 1 cuesta 3,30 €. Además de rutas turísticas con guía, ir por tu cuenta es sencillo y gratificante si sigues unos pautas básicas: deja el móvil en el bolsillo, evita las horas punta, usa casco, enciende las luces y mantente a la derecha.
3. Disfrutar de la naturaleza a lo grande

¿Tomar una buena dosis de aire fresco en medio de un cementerio? ¿Y por qué no? El de Assistens, en el barrio de Nørrebro, es uno de los favoritos de los daneses para pasear, hacer deporte y, si el tiempo acompaña, hasta un picnic y un mercadillo semanal. Además, puedes añadirle el componente histórico y visitar las tumbas de lugareños tan ilustres como Hans Christian Andersen o Kierkegård, entre otros.
4. Relajarte en un spa alternativo

Si buscas algo diferente que combine relax, bienestar y salud, anímate con una experiencia alternativa al spa tradicional. La propuesta es sumergirte en un jacuzzi a 40ºC al aire libre y en pleno invierno, o bien alternar sesión de sauna con chapuzón en agua helada. Tienes varias opciones, pero CopenHot –en Refshaleøen– es absoluta tendencia, con bar y jacuzzi que puedes compartir en pareja o con amigos.
5. Patinar sobre un lago helado

Enero y febrero son los meses más fríos –las temperaturas oscilan entre 2ºC y -3ºC– y los más oscuros. A cambio, canales y lagos se congelan y fabrican pistas de patinaje sobre hielo de forma natural. Hay muchas –incluso una circular en pleno centro- pero, si quieres fundirte con los locales, apuesta por las de Christiania, Frederiksberg Runddel y Enghaveparken, que de noche se convierte en discoteca.
6. Ir a un castillo en coche de caballos

Citadellet Frederikshavn –Kastellet, para los amigos– es una de las visitas más placenteras, no solo por su forma de estrella y su envidiable ubicación –con La Sirenita en la puerta norte y la fuente de Gefión y la iglesia de St. Alban, en la sur–, sino por la extraordinaria serenidad que transmite este fuerte, con más de 300 años de antigüedad. Si llegas a este pulmón verde en coche de caballos, tocarás el cielo
7. Dejar que fluya el ‘hygge’ con (o sin) un ‘gløgg’

Seguro que has oído eso del espíritu hygge danés, pero pocas veces te lo han explicado. Lo cierto es que es difícil, ya que no se trata de una palabra, sino de una sensación y hasta un estado de ánimo. Así que, lánzate a disfrutar este nirvana social y busca tu instante hygge en un gløgg –vino caliente especiado–, una buena compañía, un sofá con mantita, el calor de la chimenea, la luz de las velas…
La imagen que abre el texto es Kalvebood Brygge | Mellanie Gandø. Visit Copenhagen

