La tercera ciudad más grande de la Comunidad Valencia –después de Valencia y Alicante– y uno de los enclaves playeros familiares de la costa mediterránea. Una joya con tres Patrimonio de la Humanidad frente a un escenario encasillado en el verano. Elche versus Torrevieja, dos localidades alicantinas separadas por 40 km y unidas por una oferta única y complementaria. Para combatir días grises y añadir un plus de patrimonio y naturaleza a tu escapada por la Costa Blanca, te contamos 9 planes diferentes, divertidos y libres de playa.
1. Admirar la Basílica de Santa María


No solamente es una joya en sí misma –te encantará su portada principal, dedicada a la Virgen de la Asunción, una de las obras maestras del barroco valenciano – sino que, como si de un huevo kinder se tratara, la Basílica de Santa María alberga el Misteri d’Elx, un drama cantado de origen medieval que se representa cada año el 14 y 15 de agosto y que la Unesco ha declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Además, no te pierdas las vistas desde el campanario –subir sus 170 escalones merece la pena– de esta joya, construida sobre los restos de una mezquita árabe.
2. Entrar en el Palacio de Altamira


Fue cárcel y fábrica de tejidos y, en sus aposentos, han dormido personalidades como Jaime II, Alfonso III o los mismísimos Reyes Católicos. Hoy, el Palacio de Altamira alberga el MAHE (Museo Arqueológico y de Historia de Elche) y franquear los muros de este castillo de origen árabe y subir a su Torre del Homenaje es un plan perfecto para descubrir el apasionante pasado de la ciudad, desde piezas con más de 5.000 años de antigüedad hasta otras de corte etnográfico y exposiciones temporales. Hasta el 31 de diciembre, algunas de sus salas permanecen cerradas por obras.
3. Encontrar la Dama de Elche y otras estatuas


¿Por qué la Dama de Elche no está en Elche? Salvo en contadas ocasiones –como la celebración de los 2500 años de la ciudad o los 125 años de su descubrimiento–, en las que ha venido, esta enigmática escultura íbera permanece en el Museo Arqueológico de Madrid, que se resiste a devolverla con la excusa de que el clima seco de la capital le viene mejor. Mientras, las reivindicaciones para recuperarla continúan, y la copia exacta del MAHE o interpretaciones como la Dama Floral son dos de las imágenes más solicitadas. Junto a ellas, esculturas como Homenaje al datilero, Galileo XVII, Levante…
4. Descubrir la Torre de la Calahorra


La puerta de acceso más importante a la ciudad musulmana que fue Elche era la Torre de la Calahorra, una fortaleza cuadrada enclavada en la muralla, que cumplía funciones defensivas. Construida en el siglo XII, se amplió como almudín -donde se pesaba el trigo antes de llevarlo a moler– y, más tarde, albergó una importante logia masónica. Este aire de misterio y esoterismo flota aún en su interior, con una decoración neomudéjar, muy del gusto de la burguesía del siglo XIX, que le añaden un estilo único. Alberga una exposición permanente con obras de autores como Sorolla o Pinazo, y artistas locales.
5. Recorrer el famoso palmeral


El palmeral más grande de Europa, Patrimonio de la Humanidad… Puede que la realidad no supere tus expectativas y que la fama que precede a este monumental espacio con 300.000 palmeras te lleve a buscar un jardín 100% verde. La belleza del Palmeral de Elche radica también en su importancia histórica –tiene más de 2000 años– y su utilidad: se empezaron a plantar palmeras, un árbol que resiste el agua salina, para que su sombra protegiera a los huertos de frutales. En la actualidad, puedes recorrerlo en una ruta de 2 km que alterna huertos privados y públicos, fuentes, terrarios con cáctus…
6. Visitar la parroquia de la Inmaculada Concepción


El templo más visitado de toda la ciudad es la parroquia de la Inmaculada Concepción, una iglesia situada en la plaza de la Constitución y en la que destacan el neoclasicismo y la simplicidad de sus torres gemelas. En su interior alberga una imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción, patrona de la ciudad, y esculturas de Jesús Yacente, el Cristo Crucificado y la Virgen del Carmen. Pero lo más llamativo de este templo es su construcción, en la que se emplearon materiales de los sillares de la Torre Vigía de las Eras, destrozada tras el terremoto de 1829, lo que da nombre el municipio.
7. Empaparte del ambiente marinero del puerto


La actividad portuaria de Torrevieja está marcada por la sal. La producción de sal en el parque Natural de las lagunas de la Mata y Torrevieja es una de las grandes actividades industriales de la zona y ha desarrollado una infraestructura naval que se cuida al máximo. En el puerto tienes también una lonja –puedes conocerla con una ruta marinera que te explica las artes de pesca, los diferentes tipos de embarcaciones…–, un puerto recreativo y una nueva zona de ocio, el Paseo del Mar, un megaespacio con seis edificios que incluirá restaurantes, cines, aparcamiento… y abrirá en la primavera de 2025.
8. Entrar en un submarino de verdad


Si ya has visto cómo es la vida en Torrevieja en tierra y sobre el mar, ¿qué te parece hacerlo ahora de forma submarina? En el puerto encontrarás un auténtico submarino de la Armada española, el S-61 Delfín, convertido en un museo flotante. El submarino, de la clase Daphne, conserva todas sus instalaciones tal y como estaban en el tiempo en que estuvo operativo –entre 1973 y 2003– y, después de bajar por su escotilla, te permite de una forma didáctica descubrir cómo funcionaba la cocina, ver las diferencias entre los camarotes de los mandos y de la tripulación, o asomarte por un periscopio.
8. Apuntarte a una ruta de senderismo por las lagunas de la Mata


Más de un centenar de diferentes especies de aves, inmaculadas montañas de sal, una laguna cuyos microorganismos tiñen el agua de rosa… Disfrutar de alguna de las rutas guiadas del parque Natural de las lagunas de la Mata y de Torrevieja es entrar en otro mundo. Es cierto que la caída de la tarde, la hora con más magia, es también la favorita de las colonias de mosquitos, pero las tonalidades que adquiere la laguna y los flamencos que pueblan la zona merecen y mucho la pena. Si optas por la ruta en tren aprovecha para llevarte alguna delicatessen, como los barcos de sal o la codiciada flor de sal.

