¡¡¡Shhh!!! Compartimos contigo un secreto refrescante para apurar las vacaciones de verano: algunas de las playas menos conocidas y masificadas del continente europeo. Quizá no pienses en ellas cuando pienses en destinos playeros y muchas, ni si quiera las conocerás. Es cierto que la exclusividad en unas y el difícil acceso en otras, unido a la oferta de arenales de guijarros –la arena suele copar los primeros puestos de preferencia– hace que suelan quedar relegadas. Pero si estos destinos se encuentran en tu wishlist veraniega, te recomendamos encarecidamente que te acerques a conocer sus playas secretas: vas a llevarte más de una grata y refrescante sorpresa.
1. Playa de Tsigrado, en Milos (Grecia)

El mayor atractivo de esta playa no es su agua cristalina, transparente y de un increíble color turquesa (que también). Lo mejor de la playa de Tsigrado, en la costa sur de la isla de Milos –una de las Cícladas y, según muchos, la más hermosa del archipiélago– es su difícil acceso. El acceso a esta preciosa cala solo es posible en barco o bien descolgándote por una soga que conecta a una escalerilla de madera; las colas que se originan para subir y bajar y el viento que a veces azota la zona, incrementan su belleza.
2. Plazhi i Vjeter, en Vlorë (Albania)

Más allá de la archifamosa –y cada vez más masificada– playa de Sarandë, en la Riviera albanesa, Albania tiene otras muchas joyas formato playa que ponen todo de su parte para refrescarte y sorprenderte. Una de nuestras favoritas es Plazhi i Vjeter, la playa urbana de Vlorë, justo al inicio de la costa adriática. Más templado y menos profundo que sus vecinos del sur, bañados por el Jónico, este es un arenal tranquilo, frecuentado por familias locales, y con servicio de hamacas y sombrillas.
3. Sveti Stefan, en Sveti Stefan (Montenegro)

Hace poco que Montenegro lidera el ránking de destinos deseados para viajar pero los ajustados precios y su exhaustivo catálogo de bellezas le llevan derecho por el camino de la masificación. Para disfrutarlo sin apenas turistas, te recomendamos visitar sus playas y, lejos de las famosas que salpican la bahía de Kotor, centrarte en Sveti Stefan (la península de Esteban), dos arenales rosados con aguas turquesa –uno privado y otro público– situados a cada lado del istmo que les une con el islote.
4. Spiaggia dell’Arcomagno, en San Nicola Arcella (Italia)

Pintoresca, apartada y de difícil acceso. Estos son los tres vértices sobre los que se apoya la playa dell’Arcomagno, una joya del Tirreno ubicada en la riviera dei Cedri, en la región italiana de Calabria. La leyenda cuenta que esta cala de 25 m estaba repleta de sirenas y que por aquí pasó el mismísimo Eneas tras la caída de Troya; y lo cierto es que, cuando llegues a Marinella, trepes el camino excavado en la piedra y cruces el arco de roca que da acceso a la playa, te sentirás tocado por los dioses.
5. Ghajn Tuffieha, en Mgarr (Malta)

Malta no tiene playa. Es lo primero que te dirán muchos cuando cuentes que vienes a este espléndido destino. Y es verdad que hay pocas –y aún menos si excluimos las de roca–, pero también que la escasez las hace aún más bellas si cabe. Nos gusta especialmente la situada en la bahía de Ghajn Tuffieha por su arena dorada y sus aguas turquesa y súper transparentes –con bandera azul–, por su fácil acceso –incluso en transporte público– y por el buen rollo y ricos sabores de su chiringuito.
6. Plage de Balistra, en Bonifacio (Córcega)

Esta playa situada al sur de la isla, entre Bonifacio y Porto Vecchio, lo tiene todo para convertirse en uno de tus arenales favoritos. Además de aguas turquesa y arena fina –una rareza en este paisaje rocoso–, aquí tienes socorristas, aparcamiento gratuito, escuelas (y alquiler) de deportes náuticos y acceso para personas con movilidad reducida. Además, la playa de Balistra prohibe fumar y admite mascotas y lo mejor: esta maravilla, enclavada dentro de una reserva natural, termina en un gran estanque.
7. Praia do Carvalho, en Carvoeiro (Portugal)

Entre la cueva de Benagil y la icónica postal de la playa de Carvoeiro, dos de los rincones más visitados del Algarve, se inicia un túnel angosto excavado en la roca, un pasadizo con escalones irregulares y resbaladizos que, 20 metros después, nos conduce al secreto mejor guardado del sur de Portugal. Es la playa de Carvalho, una cala de arena dorada que no se ve desde la carretera y no está señalizada, y en la que justo lo que no tiene –chiringuitos, música, sombrillas, hamacas…– te reconcilia con el universo.
8. Dunmore East, en el condado de Warterford (Irlanda)

Al norte de Cork, en el Ancestral Este de Irlanda, el condado de Waterford conserva una de las ciudades más antiguas del país –la fundaron los vikingos en 914– y joyas como la Torre de Reginald o un Geoparque Mundial. Pero lo que quizá te llame más la atención es su extensísima costa, que alterna acantilados y playas. Una de las más encantadoras (y menos visitadas) es la de Dunmore East, un santuario de arena y aguas cristalinas perfecto para tomar el sol y practicar kayak, vela o submarinismo.
9. Brighton Beach, en Brighton & Hove (Reino Unido)

Necesitarás escarpines –no hay arena, sino guijarros– y grandes dosis de paciencia para soportar los chiringuitos de comida con sus correspondientes aromas. Por lo demás, la playa de Brighton es un refrescante paréntesis situado en Brighton & Hove, a una hora en tren de Londres. Comer marisco, subir a la noria o visitar el muelle –que, en los últimos meses, cobra por el acceso– son algunas de las ofertas de este clásico vintage del sur inglés, un enclave desenfadado, gamberro y lleno de estudiantes.
La imagen que abre el texto es Praia do Carvalho. Carvoeiro | Visit Algarve

