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Guía práctica para no perderte nada en GANDÍA, el secreto de La Safor

Es un indiscutible destino de playa –disfruta de algunos de los mejores arenales del Mediterráneo– pero, si le dedicas un poco de tiempo, Gandía se convierte en un completísimo destino con mucho que ofrecer. Saborear su pasión marinera, descubrir su naturaleza más salvaje, recorrer los cauces de sus ríos y transitar por su pasado señorial y barroco son solo algunos de los placeres que orbitan en torno al efecto BorjaBorgia, en italiano–, el epicentro de poder e historia que nació en este enclave valenciano y es ya marca de la casa. Te contamos los 10 lugares que no te puedes perder para descubrir su esencia.

1. La historia de los Borja que se filtra en cada rincón

Esculturas de los Borja, en la plaza de las Escuelas Pías | EVG
Fachada con trencadís en Borja Óptica | EVG

En una ciudad monopolizada por el efecto Borja –aquí nació la importantísima familia del Renacimiento que dio dos papas: Calixto III y Alejandro VI–, parece imposible no empezar el recorrido viendo estas dos efigies, además de las de dos de los hijos de este último –César y Lucrecia– y el IV Duque y patrón de la ciudad, Francisco de Borja. Las encontrarás en pleno centro histórico, en la plaza de las Escuelas Pías, frente a la Antigua Universidad, el edificio renacentista que fundó Francisco de Borja para albergar la primera universidad de la Compañía de Jesús, en 1549. Muy cerca, en la calle Sant Francesc de Borja, un edificio protegido –que alberga Borja Óptica– concentra dos elementos únicos: la fachada de trencadís y la huella de las inundaciones en 1779.

2. Ver la vida pasar en la plaza del Rei Jaume I

Iglesia de San Roque | EVG
Antiguo Gran Cine Royalty | EVG

Si doblas por Elionor de Castro y bajas por la calle Duc Carles de Borja, te toparás de frente con la iglesia de San Roque, iglesia del Beato Andrés Hibernón o, simplemente, la capella del Beatet, para los amigos. Se trata de un templo barroco del siglo XVIII que conserva uno de los escasos retablos de este estilo en Gandía. Más abajo, la plaza del Rei Jaume I es un paréntesis de relajación, un espacio cerrado y peatonal donde sentarse simplemente a contemplar la vida es un buen plan. Además, alberga algunos edificios entrañables de la localidad, como la Biblioteca Histórica y el Antiguo Gran Cine Royalty con su espléndida fachada modernista llena de detalles de cerámica y escudos de la Comunidad Valenciana y Gandía, creada por el ceramista Lluis Brú en 1920.

3. Rausell, la historia de un árbol con mucho que contar

Mercat del Prado | EVG
Árbol de Rausell | EVG

¿Conoces la historia del Árbol de Rausell? Detrás de la Casa de la Cultura, la plaza del Prado era un antiguo mercado que vendía los productos agrícolas de la región. Se creó en 1880 cuando Rausell, el alcalde de la ciudad, donó estos terrenos, pero con una condición: el árbol que había en aquel momento debía permanecer en la plaza y, si desaparecía, los terrenos volverían a manos de la familia. Cuando el ciprés murió, la ciudad lo preservó con un cerco de piedra y, más tarde, con estructuras metálicas en forma de ramas y esta historia escrita en el vidrio que lo protege. El espacio, además, merece una visita por el Antiguo Refugio de la Guerra Civil encontrado en el segundo nivel del parking y por la interesante oferta musical, cultural y gastronómica del Mercat del Prado.

4. El Palacio Ducal de los Borja y toda la belleza del barroco

Palacio Ducal de los Borja | EVG
Ayuntamiento de Gandía | EVG

Subiendo de nuevo hacia la costa, en el este del casco antiguo encontrarás el buque insignia de la ciudad: el Palacio Ducal de los Borja, un precioso edificio del gótico civil valenciano declarado Bien de Interés Cultural en el que nació esta familia, que llegó a ser una de las más influyentes en el Renacimiento de España e Italia. Te sorprenderá el Patio de Armas, el Salón de Coronas, la Capilla Neogótica, la Cámara de la Duquesa y, en especial, la Galería Dorada, un bellísimo espacio barroco al que debes dedicar unas cuantas horas. Muy cerca, la plaza Mayor alberga el edificio del Ayuntamiento, una construcción neoclásica de 1778 rematada con cuatro bustos que representan las virtudes –justicia, fortaleza, prudencia y templanza– que deben tener los alcaldes.

5. La iglesia que llegó a ser colegiata

Puerta de Santa María | EVG
Insigne Colegiata de Gandía | EVG
Interior de la Insigne Colegiata de Gandía | EVG
Puerta de Santa María | EVG

En uno de los costados de la plaza Mayor encontrarás otra de las visitas imperdibles de la localidad: la Insigne Colegiata de Gandía, o simplemente la Seu, en valenciano. Esta impresionante construcción del gótico catalano-aragonés comenzó a levantarse en el siglo XIV con la puerta de Santa María –o del Mercat–, abierta justo sobre este plaza, que albergó también un mercado. Más tarde, María Enríquez de Luna –nuera del Papa Alejandro VI y duquesa regente de Gandía–, ya en época de los Borja, termina el edificio con la Puerta de los Apóstoles y Pere Compte, el mismo que diseñó la Lonja de la Seda de Valencia. Años después, en 1499, el templo llegó a adquirir rango de colegiata gracias a una bula promulgada por el Papa Alejandro VI.

6. La ruta que sigue el cauce del Serpis

Pasarela sobre el río Serpis | EVG
Convento de Santa Clara | EVG

Si echas en falta algo de naturaleza, en esta zona la tienes a raudales ya que el Serpis –el río que transcurre paralelo al casco histórico hasta desembocar en el Mediterráneo, junto al puerto– tiene aquí su cauce. Si quieres descubrir uno de los espacios menos conocidos y más auténticos de la zona te recomendamos recorrer la Senda Turquesa, un recorrido peatonal y de tierra adaptado que transcurre por la ribera del río Serpis. En los 15,5 kilómetros de esta senda urbana circular –comienza y termina en el parque Joan Fuster– pasarás por puntos como las murallas del antiguo Hospital de San Marcos –actual Museo Arqueológico de Gandía–, el Pont Vell d’Oliva y el Puente de la Feria. De vuelta, siguiendo la calle de las Carmelitas, te toparás con el diseño gótico del convento de Santa Clara.

7. Un aula de la naturaleza en directo en el Marjal de Gandía

Marjal de Gandía | EVG
Marjal de Gandía | EVG
Marjal de Gandía | EVG
Marjal de Gandía | EVG
Canal del Río Nicolás | EVG

Regula la descarga de acuíferos, controla las inundaciones y vigila la calidad de las aguas. Estas son, a grandes rasgos, las funciones que realiza el Marjal de Gandía, pero lo que más te va a interesar de este extraordinario humedal de costa, que forma parte de los Marjales de La Safor, es su carácter silvestre y su vocación didáctica. Encontrarás estas 450 hectáreas de naturaleza al norte, en una zona atravesada por el río Nicolás –por cierto, no te pierdas un relajado paseo por sus canales, que desembocan en el Grao– y frecuentada por deportistas, locales y escasos turistas. En el Aula de la Naturaleza te explicarán todo sobre los tilos y sauces que rodean sus lagunas y las comunidades de galápagos, samaruc –pez autóctono– ánades reales, garzas y gallinetas de agua que las pueblan.

8. Entre los Tinglados y el puerto

Tinglados de Gandía | EVG
Pescador en los acantilados junto al puerto | EVG

Si ya te está faltando el olor del mar en este paseo te encantará la siguiente parada: en los Tinglados y el Puerto de Gandía. Llegarás a ellos siguiendo el cauce del río Nicolás, en su margen derecha, y los reconocerás al instante, ya que son uno de los elementos más fotografiados de la localidad. Se trata de unas naves abovedadas y numeradas que se construyeron en 1908 para almacenar, principalmente, las naranjas que se dedicaban a la exportación. Entre estas elegantes construcciones destaca la que alberga el Museo del Mar –refleja la tradición marinera de la zona y cuenta con una gran colección de más de 160 embarcaciones a escala–, la lonja donde se subasta el pescado y la Torre del Reloj, una torreta de 19 metros que lleva vigilando la entrada y salida de mercancía desde 1931.

9. De la iglesia de San Nicolás al paseo Marítimo de Neptuno

Iglesia de San Nicolás | EVG
Paseo Marítimo de Neptuno | EVG

Enfrente de los Tinglados te espera una curiosa construcción: la iglesia de San Nicolás, un edificio de 1962 con forma trapezoidal, que recuerda a una nave adentrándose en el mar y que resulta más interesante de noche, con la iluminación nocturna. A su lado, tienes el ADN marinero en todos los formatos, desde los pescadores que se apostan en los acantilados en busca de sargos o doradas, hasta los restaurantes que sirven la preciada fideuá con rape, pasando por el paseo Marítimo de Gandíapaseo Marítimo de Neptuno, para los amigos–, una vía de más de 3 kilómetros pavimentada con trencadís que corre paralela a la playa Nord. Sus bares, el mercadillo diario de artesanía y las vistas al puerto lo convierten en uno de los espacios más solicitados para ver y ser vistos.

10. El Faro del Grao y los paraísos playeros

Playa de Gandía | EVG
Playa Nord | EVG

Una vez finalizado el Paseo del Puerto y alcanzado el Moll dels Borja, seguimos en el Grao. Era el antiguo barrio marinero y su legado lo podrás ver en el faro –camina por el espigón hasta alcanzar la torreta, y protégete del sol, porque en el camino no encontrarás ni una sombra– y en toda esta vida pintoresca que vive volcada en el mar. Aquí empieza también el gran activo por el que se conoce a Gandía: sus playas. Son kilométricas, de gran calidad y excelentemente equipadas y adaptables. Además de la de Gandía –la playa urbana por excelencia–, tienes dos con bandera azul y muy diferentes entre sí: la playa de l’Ahuir, con un sistema de dunas de 3 kilómetros, virgen y tolerante con el naturismo. Y la playa Nord, muy completa, que lleva 40 años ostentando este distintivo de calidad.

La imagen que abre el texto es Tinglados de Gandía | EVG

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