Kahurangi National Park-New-Zealand- Matthieu Aubry Flickr

Bienvenidos al planeta AVENTURA

Comenzamos una travesía sensorial en la que vamos a ver el amanecer junto al cráter de un volcán, a navegar sin rumbo fijo, a caminar entre aromas de vainilla y pimienta o a alucinar en un paraíso secreto y blanco. Atención, aventureros, porque, este verano, aumentamos la apuesta de adrenalina y recorremos la piel del planeta de punta a punta en busca de paraísos únicos y secretos diferentes. Estas son nuestras propuestas para explorar en los meses de más calor.

Las montañas pop

The Hexi Corridor. China | eltonjohn1973. Pixabay

Existen unas cuantas formaciones rocosas con formas y colores alucinantes en diversos puntos del planeta. Y luego están las del parque geológico Zhangye Danxia, las que muchos llaman Montañas Arcoiris por su extraordinaria paleta de colores: ocre, azul, rojo, verde, violeta… El parque, situado en China, dentro de la mítica Ruta de la Seda, ha puesto de moda esta remota zona del país y la ha convertido en un paisaje instagrameable.

El sonido de la aventura

Djinguereber Mosque. Timbuktu | UN Photo/Marco Dormino. Wikimedia Commons

Pronunciar el nombre de este enclave de Mali, Tombuctú, nos traslada a un mundo evocador. Es la Ciudad de los 333 Santos, la Perla del Desierto, la Puerta del Sáhara… Diez siglos de vida dan para mucho pero el misterio se conserva y, entre el bullicio frente a la mezquita de Djingareyber y las antiguas caravanas de esclavos, la tradición aclara: “el oro viene del sur y la sal del norte, pero los cuentos de hadas solo están en Tombuctú”.

Pasiones salvajes

Parque Manuel Antonio. Costa Rica | Félix Hanspach. Unsplash

Costa Rica posee una de las mayores densidades de parques nacionales del planeta –28 en 50.000 km2, el 20%–, pero nuestro favorito es Manuel Antonio, el más pequeño. Permite recorrerlo por tu cuenta y vivir una experiencia única, con iguanas de árbol que se lanzan a tu paso, monos araña que juegan a arrojar fruta, pizotes y mapaches que posan ante tu cámara o monos cariblanca que curiosean –y se llevan– todo lo que brille en tu bolsa mientras nadas en las aguas del Pacífico.

Donde el viento te lleve

Madagascar | Agnieszka. Pixabay

Esta isla-país frente a Mozambique te sonará a lémures y a bulevares repletos de baobabs. Madagascar es eso, pero también el bullicio de Antananarivo, la capital, y el intenso aroma a vainilla y pimienta. Y unas playas únicas, fondo de pantalla animado, donde todo parece ser posible. Por eso nos resulta de lo más normal recorrer la costa de Ankasy (Tsiandamba) en un hobie cat –un catamarán sin timón–, y dejar que sea el viento quien decida la ruta entre sus increíbles playas.

41.000 m2 de felicidad

Butan Tigers Nest | Adli Wahid. Pixabay

Aquí se habla dzongkha –junto a otros 18 idiomas–, se practica el tiro con arco y muchos traslados se realizan a lomos de un yak. Bienvenidos a Bután, un pequeño reino escondido en el Himalaya con escasa experiencia en la vida moderna: el primer banco abrió hace 50 años y la tele o Internet llegaron con el siglo XXI. La entrada de turistas está limitada, pero, ¿quién puede resistirse a un destino donde uno de sus indicadores de estabilidad se mide en FIB (Felicidad Interior Bruta)?

El beso del volcán

Mount Bromo. Java, Indonesia | Sara Marlowe. Wikimedia Commons

No dormirás exactamente en la boca de un cráter, pero en esta escapada a Indonesia los buenos días te los dará el Monte Bromo, uno de los volcanes activos del país, al este de Java. Puedes verlo desde cualquiera de los miradores que lo rodea, pero si quieres grabarte un recuerdo realmente único, madruga, sortea la llanura de Mar de Arena y asciende en solitario las escaleras (sí, escaleras) que llevan a la cima. Arriba, entre el frío y las fumarolas, sentirás que su nombre –bromo deriva de Brahma, el dios creador– cobra todo el sentido.

El mítico ‘road trip’

Ruta 66. EE.UU. | Terence Starkey. Unsplash

Cuesta pensar en un gran viaje por carretera sin que nuestro imaginario se llene de moteros, rectas interminables, desierto, Easy Rider, Thelma & Louise… Estamos en la Ruta 66, aquella vía de casi 4.000 km que, en 1926, unía Chicago (Illinois) y Los Ángeles (California), en EE.UU. Años después, se excluyó de la red de carreteras estatales hasta que, a mediados de los 90 regresó el mito. Con el trazado cambiado –ahora termina en Santa Mónica–, The Mother Road no ha perdido ni un kilómetro de magia: fascinan sus carteles, el desierto de Mojave, el calor del Valle de la Muerte

Libre, como el sol cuando amanece

Oparara Arches, New Zealand | New Zealand Tourism

Sin planes, sin normas y sin ruta. La fórmula fly & drive es lo más parecido a la absoluta libertad viajera. Más cuando en vez de coche conduces una caravana que te libra de hoteles. Y más aún si el escenario está en nuestras antípodas, en plena Nueva Zelanda. Aquí, en la Isla del Sur, una de la regiones más salvajes es West Coast, junto al mar de Tasmania, un lugar donde perderse desde las Pancake Rocks de Punakaiki hasta el Mount Cook –sí, sí, el de El Señor de los Anillos– y sus glaciares.

Entre sábanas blancas

Lençois Maranhenses. Brasil | Leo Castro. Unsplash

En su costa nororiental, Brasil esconde uno de los secretos mejor guardados de la zona. Se trata de Lençóis Maranhenses –en Santo Amaro do Maranhão–, un gigantesco desierto que, en los meses de verano, se llena de lagunas de agua dulce proveniente de las lluvias. No hay electricidad y alojarse es complicado pero (aún) está libre del turismo de masas y desprende una enérgica belleza a la que no te podrás resistir. Si los lençóis –sábanas, en portugués– te gustan a ras de suelo, prueba a verlos desde el aire, volando en kitesurf sobre las dunas blancas y sus lagunas azules y verdes.

El trópico nipón

Okinawa Yanbaru Ocean view | Visit Okinawa

Se llama Okinawa y, en pocos meses, ha pasado de ser uno de los enclaves estrella para las lunas de miel de Japón a desbancar a los clásicos destinos paraíso. Con ganas de olvidar su pasado –quedó casi destruido tras la II Guerra Mundial– el antiguo reino de Ryukyu ofrece inesperados –y frondosos– bosques tropicales, resorts exclusivos, zonas de compras y las mejores playas y campos de coral de los mares del sur. Y todo traducido al acento y la estética japo.

La gran cortina de agua

IMG Park Niagara Falls Mistrider | Niagar Falls Tourism

Las cataratas de Niágara no son ni las más grandes ni las más altas del mundo, pero sí unas de las más turísticas, gracias a su volumen y a su ubicación (y a Marilyn Monroe, claro). El salto, que divide su geografía entre EE. UU. y Canadá, puede verse ahora a vista de pájaro en el WildPlay’s MistRider Zipline, una tirolina que conecta, a 70 km/h, el lado canadiense y el nivel inferior del río Niágara. Puro alimento para tu adrenalina.

Laimagen que abre el texto es Kahurangi National Park. New Zealand | Matthieu Aubry. Flickr

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