En el centro del país, entre las prefecturas de Yamagata y Miyagi, el Monte Zao es famoso por sus formidables pistas de esquí y por su onsen –fuente termal–, uno de los más populares de Japón, un manantial con aguas sulfurosas que desinfectan y embellecen la piel y que se distribuye en varias zonas de acceso libre. Pero lo más conocido del Monte Zao y lo que atrae miles de visitantes en los meses de invierno son sus Zao Juhyo, o monstruos de nieve.


Estos monstruos son un capricho de la Naturaleza, una onírica escultura natural que se forma sobre los árboles cuando los vientos de Siberia absorben la humedad del mar de Japón y ésta cae en forma de nieve sobre los abetos blancos de Aomori. Pero la explicación no es solo que la nieve se transforme en hielo. La clave está en que los vientos son tan fuertes que, al soplar sobre las copas nevadas de los árboles, forman carámbanos que se congelan en horizontal y crean gigantescas figuras que los japoneses llaman monstruos de nieve.


Para disfrutar de esta obra de arte en directo, lo mejor es subir al teleférico de la línea Sancho hasta la estación de Jizo Sancho y contemplar los monstruos desde arriba; también puedes verlos desde la plataforma de observación –que cuenta con restaurante–, aunque una de las opciones más recomendables es descubrirlos de noche, cuando las luces que los iluminan crean un paisaje sobrecogedor, con sombras fantasmales y extraños juegos de colores.
La imagen que abre el texto es Zao Mountain | Jack Bodine. Unsplash

La temporada de los monstruos de nieve dura desde finales de diciembre hasta principios de marzo.
Zao Onsen está situado a 1 h 40 min de la estación de autobús de Sendai, en la terminal 76.


Gracias a ti!!! Este año esperamos seguir sorprendiéndote aún más 😉
Me encantan vuestras propuestas! Nos abren los ojos al mundo e invitan a soñar. Mil gracias