Bucólicos escenarios de postal, panorámicas únicas, montañas con nieve eterna… y gente, mucha gente. Los municipios que rodean el Mont Blanc, la cima más alta de Europa Occidental denuncia que ya no pueden más. La masificación es insoportable y, para frenarla, piden controlar el número de senderistas que vienen a recorrer el Tour del Mont Blanc, una ruta circular de unos 70 kilómetros que rodea la base de esta icónica montaña.


El circuito, que entra en territorio de Suiza, Italia y Francia, atrae cada año a más de 80.000 personas, lo que genera todo tipo de problemas. «Hoy avanzamos en fila india. La gente solo puede ver la espalda de quienes van delante. Eso no es lo ideal» ha llegado a comentar el alcalde de Saint-Gervais-les-Bains, pidiendo que, para la próxima primavera, se restrinja el acceso con un sistema de cupos diarios que habría que reservar con antelación.


Suiza e Italia no son muy partidarias de imponer estas reservas previas en un refugio y defienden que la montaña es un espacio de libre acceso, pero sí coinciden en la necesidad de vigilar a los visitantes. De momento, los problemas de basura, el cuidado de la naturaleza y el respeto a la población local comparte ya espacio con las consecuencias del cambio climático, que ha elevado la temperatura media de la zona y provocado deshielo y desprendimientos.
La imagen que abre el texto es Chamonix | Christian Harb. Unsplash

