Una semana antes del centenario de la muerte de Antonio Gaudí y de la inauguración de la torre de la Sagrada Familia de Barcelona, una de las obras cumbre del arquitecto, nos escapamos de la vorágine mediática que vive estos días la Ciudad Condal y ponemos rumbo a Reus. La localidad barcelonesa es la ciudad donde nació Gaudí y en la que empezó a aflorar su genio creativo, pero también un enclave próspero en el que las nuevas fortunas, los discípulos del maestro y la corriente modernista que imperaba en Europa confluyeron para crear una extraordinaria joya arquitectónica, con cerca de 80 edificios catalogados que siguen los cánones del modernismo. Estos son algunos de nuestros favoritos.
1. Plaça de les Peixeteries Velles, en los límites del casco antiguo



Comenzamos nuestra ruta en el sureste de la almendra central, en la Plaça de les Peixateries Velles (Plaza de las Pescaderías Viejas), el antiguo mercado de pescado que ahora es una coqueta plaza enmarcada por soportales pegada a la antigua judería. Desde aquí, subiendo por el Raval de Sant Pere te toparás con las esculturas florales que llenan la fachada de Casa Anguera –diseñada por Pere Caselles i Tarrats– y, en la Plaça de Catalunya, con la Casa Evarist Fàbregas, de Josep Simó i Bofarull, con sus característicos esgafriados y mallorquinas rojas.
2. Casa Serra, la primera con ascensor



Entrando por el Raval de Santa Anna, nos recibe la fachada del Museo de Reus –en el edificio del antiguo Banco de España–, que recorre la historia de la ciudad y rinde homenaje al médico e historiador Salvador Vilaseca Anguera. Una vez dejada atrás la espectacular fachada de Casa Serra –de Joan Rubio i Bellver, primera construcción con hormigón armado de la ciudad y primera con ascensor– llegamos a Gaudí Nen (Gaudí Niño), la escultura con Gaudí jugando con unas canicas en la Plaça del Nen de les Oques, junto a la casa donde nació el genio, en 1852.
3. Bienvenidos a la plaza del ‘Condesito’



Subiendo por el Carrer de l’Amargura llegarás a la Plaça del Pintor Fortuny, dedicada a Marià Fortuny i Marsal –el Condesito, para los amigos–, uno de los grandes pintores y grabadores del siglo XIX. Junto a este edificio neoclásico situado en la Avinguda de Prat de la Riba, dos joyas modernistas imperdibles: la Escola Prat de la Riba –actualmente en uso y diseñada por Pere Caselles i Tarrats– y la Església de Sant Joan –firmada por el mismo arquitecto–, una obra inacabada con los pináculos y cristaleras restaurados.
4. Lluís Domènech Montaner, el maestro de Gaudí



Aunque ya no funciona como tal, el Antiguo Hospital de Sant Joan, en el Carrer de Sant Joan, ha sido un referente sanitario de la ciudad durante siglos, con un diseño clasicista que le ha incluido en la lista de Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. En la acera de frente te esperan dos joyas modernistas imprescindibles. Primero, Casa Gasull, mandada construir por un empresario de aceites al arquitecto del momento: Lluís Domènech Montaner. A su lado y firmada por el mismo, la Casa Rull es una obra de arte total, con ventanas góticas y decoración floral.
5. Mucho modernismo por metro cuadrado



En la misma acera, de vuelta hacia el centro, la profusión de fachadas modernistas empieza a multiplicarse, pero destacan especialmente tres firmadas por el mismo arquitecto: Pere Casalles y Tarrats. La primera en acaparar objetivos de smartphones es la Casa Grau Pla –declarada Bien de Interés Cultural–, con su característico ojo de buey en la azotea. Otra muy fotogénica es la Casa Tarrats, una de las más antiguas, encargada por el propietario de La fabril algodonera. Y la última, al más puro estilo art nouveau francés, es Casa Sagarra.
6. Una casa de piedra esculpida



De vuelta a la Plaça del Pintor Fortuny, baja ahora por el Carrer de Llovera hasta encontrarte con la Casa Boule, la Casa Punyed y la Casa Tomàs Jordi, todo un derroche de luminosidad y ornamentaciones florales. Estas dos últimas estás diseñadas también por Pere Caselles, así como la Casa Querol, con su fachada ecléctica y el escudo familiar en azul. La calle termina con la Casa Bartolí y su aire medieval, uno de los pocos ejemplos de fachada construida en piedra esculpida, sin estuco, a cargo del maestro de obras José Lubietas i Ferrater.
7. Las viviendas de los grandes empresarios



Estás a tiro de piedra de la Plaça de Prim, así que tómate un respiro, admira el espacio y la estatua ecuestre del General y crúzalo hasta alcanzar el Carrer de Monterols. Aquí te esperan Casa Puig y dos nuevas construcciones diseñadas por el reusense de moda: Pere Caselles. La primera, Casa Carpa, se ha unido en 2011 a la Ruta del Modernismo, tras una exhaustiva restauración. La segunda, la Casa Ernest Codina Roig, comparte los elementos florales de la anterior, pero en esgrafiados, inspirados en los encajes que vendía el propietario.
8. Una plaza-homenaje al genio de Gaudí



A esta altura del Carrer de Monterols, te sorprenderá el cartel que cuelga de lado a lado de esta arteria comercial, un diseño que simula los tubos de un órgano y que rinde homenaje a la vinculación de la ciudad con la música. La calle termina en uno de los puntos neurálgicos de Reus, la Plaça del Mercadal, la antigua plaza del mercado con su insólito adoquinado que, en la actualidad, acoge el Ayuntamiento, la Casa Pinyol –de Pere Casillas i Tarrats– y el Gaudí Centre, un espacio didáctico e interactivo en el que experimentar la obra de Gaudí con los cinco sentidos.
9. Casa Navàs, el buque insignia del modernismo en Reus



Reserva tiempo también para ver la joya de la corona de la ciudad: la Casa Navàs, una opulenta construcción obra de Lluís Domènech i Montaner con varias opciones de visita –teatralizada, rincones ocultos, vermú…–, y la única en Europa que conserva su interior original. Entra ahora por el Carrer de Jesús para admirar otros dos magníficos diseños: la rotunda simetría de la Casa Iglésies-Òdena y la elegancia de la Casa Munné –con su mirador de hierro sostenido por una columna de capitel floral–, ambas obra de Pere Caselles i Tarrats.
10. San Pedro, patrón de la ciudad



De vuelta a la esquina de la Plaça del Mercadal tomamos el Carrer Major y nos dirigimos hacia la judería para cerrar nuestro círculo modernista. En el camino nos topamos con sorpresas como el Centre de Lectura –en el antiguo Casal dels Tamarit– y El Barato, una mítica tienda de tejidos y disfraces inaugurada en 1881 que se abre a una zona peatonal. Después de recovecos y callejones, la calle desemboca en la Església Prioral de Sant Pere de Reus, patrón de la ciudad, una construcción del gótico tardío en la que fue bautizado Antonio Gaudí.
La imagen que abre el texto es Casa Navàs | EVG

