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24 horas en CARCASONA, el reino de la trufa, la Cité y el Canal du Midi

Casi cuatro millones de personas la visitan cada año y, aún así, esta localidad consigue ser la gran sorpresa del sur francés. Situada en la región de Occitania, muy cerca de la frontera con España, Carcasona es un territorio cargado de historia y vestido de cuento de hadas, un personalísimo destino con diversas opciones en el que el patrimonio camina de la mano de una gastronomía de lujo. Bienvenidos al país de los ‘selfies’.

1. El Puente Viejo, la gran entrada a la Cité

Pont Vieux | EVG
La Cité | EVG

Estás en la ribera izquierda del río Aude, a poco más de 10 minutos de la Cité –como se le conoce a la ciudadela medieval–, así que cruza el cauce y prepárate para el primer selfie del día. Se trata del Puente Viejo, una joya del siglo XIV que, hasta el XIX, fue el único enlace entre la Bastida y la Ciudadela Medieval. La segunda imagen impactante es justamente esta: la línea de muralla que bordea la Cité, la ciudad fortificada más grande de Europa.

2. Trivalle, la bohemia calle de moda

Rue Trivalle | EVG
Maison du Chevalier | EVG

Al otro lado del puente, el edificio de la Manufactura Real recuerda el papel que jugó la industria textil en el desarrollo de la ciudad. Seguimos por Trivalle, saboreando la onda medieval de esta calle, que se ha puesto de moda. Dedícale tiempo para no perderte pequeñas sorpresas, como la galería de arte Maison du Chevalier o el Hôtel du Pont-Vieux, de 3*, restaurado por una joven pareja y con jardín interior.

3. La Dame Carcás, una mujer de armas tomar

Puerta de Narbonne | EVG
Dame Carcás | EVG

Tras la sobremesa, entra a la Cité por la puerta de Narbonne. Aquí comienza la visita… y el tumulto. No hay una hora buena para recorrer este espacio gratuito –con más de 3 kilómetros de murallas y 52 torres–, que es Patrimonio de la Humanidad y recibe miles de enloquecidos turistas al día listos para explorar sus 13 hectáreas. En la placa de la Unesco tienes uno de los selfies obligados del recinto, bajo la Dame Carcás. Esta heroína sarracena protagoniza una leyenda en la que, tras desafiar a Carlomagno, hizo sonar las campanas: Carcas sonne, lo que se cree originó el nombre de la localidad.

4. De paseo junto a la muralla

Muralla de la Cité | EVG
Iglesia de Saint-Nazaire | EVG

Un paseo por las lizas que rodean la Cité te dará otra perspectiva de la grandiosidad de esta obra. Es 1 kilómetro de doble muralla donde la segunda, construida en el siglo XIII, reforzaba la original. Los habitantes más pobres de la ciudad levantaron aquí sus casas hasta que, en el siglo XIX, la reforma de Viollet le Duc –apoyada por Prosper Mérimée– las eliminó por completo. Regresa al recinto para ver la basílica de Saint-Nazaire, que llegó a ser catedral y fue utilizada como establo durante la Revolución Francesa. Te gustará tanto su interior gótico y románico, con unas excepcionales vidrieras, como las gárgolas del exterior.

5. El hotel de los famosos

Restaurante Barbacane | EVG
Hôtel de la Cité | EVG

Elegimos el restaurante gourmet Barbacane, con 1 estrella Michelin, dentro del Hôtel de la Cité, para tomar un café y disfrutar de sus panorámicas: las mismas que han visto algunos de sus ilustres huéspedes –que acceden al recinto por una puerta secreta–, desde Isabel de Inglaterra, Jean Cocteau y Dalí hasta Johnny Depp y Vanessa Paradis cuando eran pareja. Las suites de este espacio de 5* –que fue la antigua casa del obispo y hoy es el hotel más antiguo de la ciudad– superan los 1.000 € por noche.

6. La sabrosa ruta del ‘cassoulet’ 

Cazuela de cassoulet | EVG
Tienda de recuerdos | EVG

Sigue hasta la Puerta de Aude para darte un homenaje con un peso pesado de la gastronomía occitana: un cassoulet en la Chez Christine. El plato típico de la zona es un cocido a base de frijoles, morcilla, salchichas, pato… y en cazuela de barro. Era un plato de pastor. Los aldeanos lo elaboraban para combatir las bajas temperaturas –sobre todo si lo acompañas con un vino Corbières, la D.O. del Languedoc– y hoy es un punto fuerte del slow food en el país galo: hasta cuenta con una ruta específica, que nace en Narbona y termina en Toulouse, y una academia propia.

7. Un castillo de cuento de hadas

Castillo de Carcasona | EVG
Castillo de Carcasona | EVG

La caída de la tarde es la mejor hora para visitar el Castillo (13 €), con una estructura claramente defensiva sobre el río Aude y la típica barbacana medieval. Fue erigido en el siglo XII por los Trencavel, vizcondes de Carcassonne, como defensa de los españoles y los cátaros. La obra se completó con el foso, el castillete, las torres y la muralla y, desde entonces, el castillo de Carcasona es para muchos el más bello ejemplo de arquitectura militar de la Edad Media.

8. Bienvenidos al planeta de la trufa

Barrière Truffes l’Atelier | EVG
Philippe Barrière en Barrière Truffes l’Atelier | EVG

Salimos de la Cité para cenar en Barrière Truffes l’Atelier, un espacio que, como te habrás imaginado, está protagonizado por la trufa en todas sus variantes. Monsieur Truffe –como le llaman los medios locales–, toda una institución en la materia, ofrece decenas de platos elaborados con este ingrediente –carpaccio, rissotto, croquetas, helado…–, además de catas, cursos y trucos para distinguir la calidad de este valioso producto del que Francia, junto a Italia y España, lideran la producción mundial.

9. La vida urbana a la izquierda del río

Fuente de Neptuno | EVG
Museo de Bellas Artes | EVG

En la otra orilla del Aude, a la izquierda, llegamos a la Bastida de Saint Louis, un espacio cuadrangular proyectado en el siglo XIII bajo el reinado de Luis IX de Francia. Recorre esta cuadrícula urbana y comienza por su epicentro, la plaza Carnot. Aquí, rodeando la fuente de Neptuno, se gesta gran parte de la vida de Carcasona, en especial los jueves y sábados, días de mercado. Además, no te pierdas no te pierdas estos coloridos edificios salpicados por la historia de la cúpula de Le Dôme, el Museo de Bellas Artes, la Puerta de Jacobinos…

10. Dos formas ecológicas de llegar a Carcasona

Canal du Midi | EVG
Estación de tren de Carcasona | EVG

Despedimos el día en el Canal de Midi, la gran obra de ingeniería del siglo XVII proyectada por Luis XIV que cumplía así un viejo sueño secular de todos los gobernantes de la zona que iniciaron los mismísimos romanos: unir la costa mediterránea con la atlántica para favorecer el comercio y las comunicaciones. Navegable de marzo a noviembre, sus 240 kilómetros son Patrimonio Mundial de la Humanidad. Muy cerca, la estación de tren de Carcasona –un edificio del siglo XIX, con arquitectura clásica y un mural homenaje a Philippe Noiret– ofrece otra importante alternativa de comunicación.

La imagen que abre el texto es Hôtel de la Cité | EVG

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