Nueva York ha puesto el foco en Uzbekistán nombrándolo «Destino turístico prometedor de 2026» y ha abierto un reto en el que el país aspira a atraer 20 millones de turistas en 2030 y en el que todos quieren participar, desde Burger King, recién aterrizado, hasta la factoría Disney, que busca un trozo del pastel.
Mientras, Tashkent, la ciudad que hasta ahora se mantenía al margen polos turísticos como Bujara o Samarkanda, despliega sus encantos y anuncia novedades. Este año, además de su Centro de Arte Contemporáneo, inaugura hoteles de 5*, potencia su red ferroviaria de alta velocidad y ultima espacios como el Centro Internacional de Investigación Científica Alisher Navoi, firmado por el equipo de Zaha Hadid. Estos son solo algunos de los motivos por los que tienes que venir ya a la capital uzbeka.
1. Admirar la historia de la Madraza Kukeldash

En el corazón del casco antiguo, la Madraza Kukeldash es la más grande y cargada de historia de Tashkent. Dominada por un imponente portal de 20 metros de alto, desde su construcción –en el siglo XVI– ha sido caravasar para comerciantes, espacio de ejecuciones y lugar de estudio y culto religioso.
2. Despertar los sentidos en el Chorsu Bazaar

Bajo esta monumental cúpula azul de 80 metros de diámetro y 30 de alto –la más grande del país– se extiende un vibrante universo en el que el pan recién horneado y el kurt –bolas de queso seco salado– se mezclan con kozinaki –barras de nueces y miel– y todo tipo de especias y frutos secos.
3. Recorrer el Complejo del Imán Khazrati

Diferentes madrazas, mezquitas e incluso tumbas –la de Kaffal Shashi, uno de los primeros imanes del mundo musulmán– se unen en este histórico espacio que, además, cuenta con 20 artesanos que venden sus telas ikat, joyas, tallas de madera y cerámica en las puertas mismas de la madraza.
4. Observar la ciudad desde la Torre de Televisión

Los 375 metros de altura de la Torre de Televisión no solo la convierten en la estructura independiente más alta de Asia Central, y una de las más altas del mundo. Además, esta construcción de la era soviética cuenta con un mirador y un restaurante giratorio desde donde ver el skyline de Tashkent.
5. Empaparte de espiritualidad en la Mezquita Minor

No destaca por su antigüedad –de hecho, se inauguró en 2014–, pero la Mezquita Minor es un espacio relajante que combina como pocos la artesanía tradicional con elementos modernos. El mármol blanco del exterior se completa con las delicadas tallas y alfombras tejidas a mano de este espiritual rincón.
6. Pasear por la Plaza de la Independencia

El epicentro de la vida social y gran parte de la histórica de Tashkent se concentra en la Plaza de la Independencia, el espacio que albergó una catedral y una estatua de Lenin y que, en la actualidad, incluye una fuente, la estatua Madre Bakhtiyor y el arco Ezgulik, además de un pórtico con columnas.
7. Entender el germen modernista en el Palacio de la Amistad de los Pueblos

Esta construcción de 1981, firmada por el Instituto Central de Investigación Científica y Diseño Experimental de la URSS intentó adaptar las corrientes modernistas a las necesidades urbanas, metiendo un cine, sala de conciertos y espacio de reuniones bajo una fachada de piedra y hormigón.
8. Regatear en el Alay Bazaar

Menos turístico que Chorsu Bazaar y mucho más auténtico, el Bazar Alay –Oloy Bozori, en uzbeko– es el más popular y frecuentado por los locales, una excelente primera toma de contacto con su gastronomía, pero también con la tradición orfebre, con varias tiendas de joyas en oro y plata.
9. Leer el poso de la historia de la plaza Amir Timur

Las últimas décadas de Tashkent pasan por la Plaza Amir Timur, no solo por la estatua ecuestre que honra a su líder, sino por los icónicos edificios que la rodean –el Palacio de Congresos, la fachada curva del Hotel Uzbekistán…– y por el recuerdo de sus arces centenarios, talados de improviso en 2009.
10. Comprobar las Campanas de las Torres del Reloj

Un relojero de Tashkent rescató el mecanismo de este reloj en la II Guerra Mundial. A partir de ahí, se construyó una segunda torre junto a la original, que conmemora los 430.000 soldados uzbekos muertos en esta guerra. En la actualidad, ambas torres suenan cada 15 minutos y albergan restaurantes y bares.
11. Descubrir el Centro de Arte Contemporáneo de Tashkent

El 21 de marzo de 2026, coincidiendo con la fiesta del Novruz, Tashkent inaugura el Centro de Arte Contemporáneo con la muestra Hikmah, sabiduría en uzbeko. El espacio, de generosas dimensiones, será el primero permanente dedicado al arte contemporáneo y la investigación de toda Asia Central.
12. Montar en la estación de Kosmonavtlar

Dentro de su plan de modernización, Tashkent inauguró su línea de metro en 1977 y la convirtió en la primera de Asia Central y la séptima de la URSS. Una de sus estaciones fetiche es Kosmonavtlar, con un interior dedicado al cosmos, lámparas de araña que evocan la Vía Láctea y frescos sobre astronomía.
13. Relajarse en el Callejón de los Escritores

El Callejón de los Escritores no solo es uno de los rincones más pintorescos del Parque Nacional Alisher Navoi, el pulmón verde de Tashkent. Además, sus 8 hectáreas albergan más de 20 esculturas de poetas y escritores del país, lideradas por la estatua de Alisher Navoi, padre de la literatura uzbeka.
La imagen que abre el texto es Chorsu Bazaar | Visit Tashkent

