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Costa Rica: 6 paradas rebosantes de ‘pura vida’

Bienvenidos al reino de la biodiversidad, a este pequeño gran país que tiene protegido el 26% de sus 51.000 km2, un espacio exclusivo que concentra el 6% de las especies conocidas del planeta.

En este primer recorrido, en la franja de terreno que se extiende desde el oeste de San José –la capital– hasta el Caribe, encontrarás cinco de los 30 Parques Nacionales de Costa Rica –Braulio Carrillo, Tortuguero, Barbilla, Tapantí y Cahuita– y 200 kilómetros de costa casi virgen. Una ruta 100% verde, con una naturaleza desmesurada y repleta de pura vida.

1. La magia del Río Amarillo

Vista Panorámica & Río | EVG
Niña sujetando una cría de boa cosntrictor | EVG

Saliendo de San José y en pleno Parque Nacional Braulio Carrillo, en el puente de la ruta 32 verás una de las rarezas del país. Es el punto donde se unen dos ríos de colores distintos que no se mezclan entre sí: el río La Hondura –de aguas cristalinas– y el río Sucio, que nace en las faldas del volcán Irazú y arrastra sedimentos de azufre y hierro, lo que tiñe sus aguas de un color amarillo oscuro.

Escarabajo elefante, uno de los tipos de escarabajo rinoceronte | EVG
Rana verde de ojos rojos | EVG

Escarabajos gigantes y ranas diminutas –la rana roja venenosa y la verde de ojos rojos son las más características– junto a boas e iguanas, guacamayos y colobríes son los primeros seres vivos que te recibirán en esta zona; toda una invitación a bajar el tono de voz, tener la cámara a punto y caminar con cuidado de no pisar un ser vivo, las primeras sensaciones que experimentarás en esta inmensidad.

2. En torno a Guápiles, la tierra más fértil

Compañía bananera | EVG
Jengibre rosa | EVG

Si la vida animal nace a borbotones, la vegetal crece en formato XXL. En este vergel con forma de país se filmaron El Dorado –de Saura–, La Conquista del Paraíso –de Ridley Scott– y escenas de la mismísima Jurassic Park, de Spielberg. Un entramado verde que combina especies autóctonas –como el guanacaste y el pochote– con el laurel, el guarumo –favorito de los perezosos– y las orquídeas.

Flor de porcelana | EVG
Planta de cacao | EVG

Las plantas gigantes –como el jengibre rosa, la flor de porcelana o la palma del viajero, que recoge agua en sus tallos– comparten espacio con plantaciones de cacao creando un bosque tropical frondoso y multicolor. Además, en el centro del país, la zona que bordea Guápiles concentra varias bananeras dedicadas a la exportación. La mayoría pueden visitarse y ofrecen una sabrosa y didáctica parada.

3. Tortuguero, el padre de todos los parques

Laguna Penitencia, uno de los canales de Tortuguero | EVG
Mono aullador | EVG

Tortuguero es la joya de la corona verde del país, uno de los parques más extensos y uno de los primeros en ser declarados zona protegida. Todos quieren venir a este paraíso que lucha por mantenerse intacto con un férreo control de visitantes. El acceso, solo por barco, aumenta más si cabe un halo de romanticismo y aventura que su población de caimanes no para de alimentar.

Caimán | EVG
Basilisco verde | EVG

Aquí tienes la vida reunida en cerca de 77.000 hectáreas, el espacio donde, en un segundo, la orilla se llena de garzas y flamencos y los árboles, de perezosos y monos araña, mientras los basiliscos corren sobre la superficie del agua huyendo de manatíes y caimanes. Con todo, el gran polo de atracción turística del parque es el santuario de tortugas verde y marinas, que eligen sus playas para desovar.

4. Cahuita, una sorpresa animal tras otra

Mono araña con su cría | EVG
Lagarto de hierba | EVG

De vuelta a Guápiles y bajando hacia la costa llegarás a Limón y, después, al Parque Nacional Cahuita, un reducto donde encontrar perezosos, iguanas, mapaches, pizotes, basiliscos y serpientes como la tamagá y la oropel. Si ya tienes el ojo entrenado para distinguir animales, te recomendamos verlo por tu cuenta, preparar prismáticos, y estar atento para avistar también aves como el gavilán cangrejero.

Mapache | EVG
Mono aullador | EVG

El sendero es lineal y discurre más o menos paralelo a la costa durante 8 kilómetros hasta desembocar, más adelante, en Puerto Viejo de Talamanca. Este es uno de los rincones más multiculturales e icónicos del Caribe. Su ambiente bohemio y relajado se compone de mochileros, vendedores de ceviche y surfistas y, aunque a veces con fuertes corrientes, playa Blanca y playa Vargas son espectaculares.

5. Cartago, una ciudad con muchas historias

Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles | EVG
Catedral Nuestra Señora del Carmen | EVG

De nuevo hacia el norte, dejando atrás Limón, llega a Siquirres para alcanzar Cartago, la ciudad más antigua del país y su capital hasta 1823. La Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles es el buque insignia –y centro de peregrinaje– de esta joya colonial, en la que también puedes visitar la Catedral Nuestra Señora del Carmen, las ruinas de la Parroquia de Santiago Apóstol y el botánico Lankester.

6. Irazú, las nubes en la boca del volcán

Bar La última copa, a las afueras de Cartago | EVG
Volcán Irazú | EVG

Saliendo de Cartago dirección noroeste, a unos 30 kilómetros llegarás al impresionante paisaje del Parque Nacional Volcán Irazú. En el ascenso notarás el frío –está a 3.423 metros, lo que le convierte en el más alto del país–, las nubes a tus pies y la laguna verde que se forma en el cráter de este volcán, uno de los 7 más activos. En la zona, también verás el Museo de los Volcanes y cultivos de fresas.

La imagen que abre el texto es Flor de porcelana, en el entorno de Guápiles | EVG

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