Cinzano Food Truck Torino | El viajero global

Turín, la hora del vermú y otras delicias

¿Sabías que en Turín nació el cine italiano? ¿Y que su conexión con la cultura egipcia es tal que acoge el segundo museo más importante del género, tras el de El Cairo? Pero una de las ofertas (y pasiones) más potentes de la capital del Piamonte es la gastronomía. Creadores de la merenda sinoira –una comida ligera, equivalente al actual slow food, que los campesinos hacían a media tarde y que cada vez está más de moda–, saborear sus trufas blancas, avellanas, alcachofas… es una fiesta para los sentidos. Así que entrena tus papilas porque te vamos a desvelar los momentos más sabrosos que sí o sí tienes que disfrutar en tu visita a Turín.

1. El ‘momento aperitivo’ nació aquí

Aperitivo junto al Po, en la Società Canottieri Armida | EVG
Tres variedades de vermú Cinzano | EVG

Nunca le agradeceremos lo suficiente a esta ciudad que haya inventado uno de los momentos más importantes y disfrutones del día: el aperitivo y su compañero inseparable, el vermú, que se creó aquí y se exportó al resto del planeta. Ojo, porque en Turín el vermú se toma antes de la cena y lo prefieren rojo, en vaso pequeño y con limón –no con naranja–, porque es lo que crece en toda Italia. Esta bebida, que empezó siendo medicinal, combina caramelo, vino italiano y una mezcla de hierbas dulces, amargas y picantes. Cinzano, desde 1757, y Martini, desde 1847, las dos marcas turinesas por excelencia, compiten desde hace años por llevar a las barras de todo el mundo esta particular bebida, junto a su ya clásico halo de moda y refinamiento.

2. La pasta: manual de uso

Elaboración de pasta fresca | EVG
Maccaronccini | EVG

Si quieres algo realmente típico, aprovecha el almuerzo y saborea un buen plato de pasta fresca, la típica del norte. Orecchiette, rigatoni, quadrucci, agnolotti, maccaronccini… las formas y acompañamientos son innumerables y constituyen casi una liturgia pero recuerda que, aquí, lo más top es la pasta rellena, principalmente de carne y verduras. Si no sabes qué pedir, elige la pasta del día con salsa de tomate: aciertas, seguro. Acompáñala de los típicos grissini –exacto: también se han inventado en Turín– y de verduras crudas con bagna cauda, una salsa a base de ajo, anchoas y aceite de oliva que se sirve caliente y se toma en cualquier época del año.

3. ‘Territorio pizza’ y otras delicatessen

Diferentes pizzas | EVG
Brasato al Barolo | EVG

Antes que nada, unas cuantas aclaraciones en torno a las pizzas del norte italiano: aquí no gusta con pollo, ni la carbonara o barbacoa. La favorita es la más sencilla, la margarita, aunque también son amantes de la pizza al tegamino (o al padellino), una preparación típica de Turín que elabora una pizza más pequeña y gruesa y la cocina en una especie de sartén. Además, prueba el vitello tonnato –lonchas de ternera fría con salsa de alcaparras–, el brasato al Barolo –ternera o buey asada en Barolo, el tinto del Piamonte–, el gorgonzola –oriundo del Piamonte– y los risotti, que abundan en esta zona. Si buscas algo más exclusivo, en la Piazza Solferino tienes dos clásicos: el restaurante Solferino, en el nº 3, y el Vintage 1997, en el nº 16, uno de los establecimientos con estrella Michelin de la ciudad. Ambos trabajan la cocina típica piamontesa aunque con innovaciones, como la terrina de hígado graso al polvo de café con mostaza de higos del Vintage.

4. El dulce momento de los dulces

Panna cotta | EVG
Turin Chocolat y gianduiotti | EVG

La panna cotta, el postre del Piamonte que aquí despierta pasiones, es una especie de flan elaborado con nata, azúcar, vainilla y gelatina. Para rematar la sesión calórica –y sabrosa– acompáñalo de bignole, unas pastas rellenas de crema pastelera y cubiertas de azúcar glaseado de color, que varía en función de su ingrediente principal: fresa, pistacho, banana… Y de gianduja, el típico chocolate turinés con avellana, precuela de la nocilla, que se suele comercializar en forma de pequeños lingotes de oro, los gianduiotti. Según la leyenda, la gianduja nació de la mano de un chocolatero piamontés en pleno asedio de Napoleón. El bloqueo económico en Europa hizo que el cacao escaseara y, para compensarlo, Michele Prochet sustituyó parte por un producto abundante en el Piamonte: las avellanas. El nuevo chocolate se presentó en 1865 en el carnaval turinés de Gianduja, de ahí su nombre.

5. Todo termina (y empieza) con un buen café

Caffè Università | EVG
Caffè Fiorio | EVG
Caffè Al Bicerin | EVG

En la ciudad donde se inventó la máquina para hacer espresso –en 1884– el café es más que una bebida, toda una religión. Los soportales de la Via Po, una de las más animadas de la ciudad, están repletos de comercios y, sobre todo, de cafés. Aquí encontrarás algunos clásicos, espacios históricos donde se planeaba el Risorgimento: la reunificación italiana liderada por Cavour de la que Turín fue primera capital. Nos gusta el Università, el Fiorio –que abrió en 1780 y tuvo a Herman Melville y Mark Twain entre sus clientes– y el Vittorio Veneto, en la esquina con la plaza del mismo nombre. Pero el lugar que convoca cada vez a más turistas es un pequeño café especial golosos: el Caffè Al Bicerin, en la Piazza della Consolata. Es el flamante inventor del bicerin, una bebida con chocolate, café y crema de leche que se toma sin mezclar.

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