Sol de medianoche Svalbard

Svalbard, el primer sol de medianoche

Significa costas frías en noruego pero este archipiélago situado a 2 h de avión al norte de la Noruega continental, en pleno océano Glacial Ártico, cuenta con otra particularidad: Svalbard es el primer lugar en que empieza el espectáculo del sol de medianoche y en el que dura más tiempo, del 20 de abril al 22 de agosto.

Pero, ¿qué es exactamente eso del sol de medianoche? Durante el verano, en algunos puntos al sur del Círculo polar antártico y al norte del Círculo polar ártico, el movimiento de rotación de la Tierra hace que el Polo norte quede inclinado también respecto al Sol. Esto hace que durante algunas semanas el ocaso no llegue a producirse del todo: el sol baja, queda suspendido en el horizonte y tiñe todo de una luz amarilla pero, en vez de ocultarse, vuelve a subir.

1. Longyearbyen, una sorpresa en el fin del mundo

Lo primero: Svalbard no pertenece al espacio Schengen, así que necesitas tu pasaporte en regla para poder entrar. Y lo segundo: organízate para moverte porque aquí apenas hay carreteras –solo 46 km– y la gente se traslada en barco, avión, helicóptero o motonieve. Tu primera toma de contacto seguro que es Longyearbyen, la capital y localidad más moderna y poblada del archipiélago.

2. Bienvenidos al ‘planeta nieve’

Aunque el clima es relativamente suave –en verano las máximas rondan los 6ºC–, la nieve es la reina absoluta de los paisajes en Svalbard. La mayoría de actividades están relacionadas con este elemento, como paseos en motos de nieve o trineo de perros, pero también puedes navegar en kayak, realizar rutas entre glaciares, visitar cuevas de hielo, paseos con avistamiento de ballenas e incluso belugas

3. De primero, carne de foca

El aislamiento de Svalbard afecta también a lo gastronómico. Aquí triunfan los platos de la región, como la carne de ballena o de foca, el urogallo, reno, salvelino (una especie de trucha) y, por supuesto, salmón y bacalao. Además, el archipiélago alberga una productora de cerveza localSvalbard Brewery, elaborada con agua glacial– y ofrece una de las mayores selecciones de champán del país. ¿Otra curiosidad? Los chefs noruegos aseguran que las patatas y fresas que maduran bajo el sol de medianoche son especialmente deliciosas.

4. La sombra soviética es alargada

Pyramiden, una antigua población minera en la que llegaron a vivir 1.000 personas, es un museo al aire libre que te traslada a la antigua Unión Soviética. Lo mismo que Barentsburg, situada al oeste de Longyearbyen y segunda población de Svalbard. Aquí, además de fotografiar sus casas de colores, puedes visitar una mina en activo y entender que la costumbre de quitarse los zapatos antes de entrar en un restaurante viene de esta floreciente época, para evitar que entrasen dentro los residuos del carbón.

5. Todas las semillas del mundo

¿Cuántas semillas caben en 1.000 m2? En los del Banco mundial de semillas de Svalbard, el depósito más seguro y completo del planeta, hay semillas de todos los países del mundo, que garantizan la producción de alimentos en caso de una catástrofe global. Capaz de resistir terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter, erupciones volcánicas e impactos de bombas, este espacio conserva, desde 2008, 4,5 millones de muestras, cada una con 500 semillas herméticamente selladas, que podrían replicarse genéticamente en caso de necesidad.

6. ¡Peligro, osos polares!

Los osos no vagan por las calles de Oslo, pero sí puedes encontrarte uno en Longyearbyen, el territorio del oso polar, así que reserva tus ansias de aventura para otro momento y no te lances a explorar la naturaleza en solitario, a no ser que quieras toparte con uno de estos ejemplares que alcanzan los 800 kilos, famosos por atacar de forma rápida, potente e imprevisible. Además, ten en cuenta que casi dos tercios del archipiélago son espacio protegido y es fundamental cuidar la fauna de estas tierras en las que, aparte de osos, viven zorros árticos, morsas, focas, renos

7. Balleneros, minería y medio ambiente

Si durante siglos la caza de ballenas y la minería han sido el motor económico del archipiélago, ahora lo son la exploración polar y el turismo, pero no esperes encontrar una invasión masificada: Svalbard ostenta con orgullo el certificado de destino sostenible. Ahora, la oferta del archipiélago se centra en medio ambiente, biodiversidad, cuidado de la naturaleza y, durante cuatro meses, el soberbio espectáculo del sol de medianoche.

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