Managua mural con guardabarranco El viajero global

Managua, la capital olvidada de Centroamérica

Caótica, sin un centro histórico definido –se destrozó en el terremoto de 1972– y alejada de los placeres caribeños, Managua es la eterna olvidada de los destinos nicaragüenses, que se centran (y se limitan) a León y Granada, los dos pesos pesados del turismo. Sin embargo, la capital del país más grande de Centroamérica es también la ciudad de los lagos y los volcanes, un reducto pintoresco y vital donde el bullicio de lo urbano se alimenta de la tradición y comparte mesa con el día a día. Si tienes previsto un recorrido por Nicaragua, te recomendamos no pasar de largo por su capital y reservar unos días para explorar esta urbe bulliciosa, amante de las compras y enamorada del agua.

1. Una ciudad con muchas historias que contar

Antigua Catedral de Santiago Apóstol | EVG

La plaza de la Revolución es el punto de partida casi obligado para adentrarte en la historia de la ciudad, un cuadrilátero que concentra memoria histórica –aquí celebró el pueblo la victoria sobre Somoza– y poder religioso y político. En sus laterales se yerguen algunos (de los pocos) edificios patrios, como la Casa de los Pueblos y el Palacio de la Cultura, un monumental edificio neoclásico que alberga el Museo Nacional de Nicaragua Diocleciano Chaves –con toda la historia y trayectoria del país– y cuenta con murales muy valiosos.

Palacio Nacional | EVG

A su izquierda, en la cara este de la plaza, la Antigua Catedral de Santiago Apóstol –Antigua Catedral de Managua para los amigos– es un icono de la ciudad, que recuerda a la de Saint-Sulpice de París. Esta construcción neoclásica no se puede visitar pero sus muros, en pie tras los terremotos de 1931, 1972 y 2014, son todo un símbolo de la resistencia.

2. Ellos nacieron (o lucharon) aquí

Mural en Managua | EVG

Rubén Darío es, junto a Sandino, el padre de este peculiar país. El poeta nicaragüense inventor del modernismo –sí, aquel de «con el ala aleve del leve abanico» de tu época de estudiante– y el revolucionario Augusto César Sandino que luchó contra las tropas norteamericanas copan los puestos de honor en el callejero de Managua. Las principales fuentes, plazas y avenidas –incluso espacios culturales, como el Teatro Nacional Rubén Darío– están dedicadas a alguno de estos dos prohombres imprescindibles para entender la cultura nica –como se llaman a sí mismos los nicaragüenses–, como la Avenida y la Fuente Rubén Darío.

Monumento a Rubén Darío | EVG

A ellos se suman las de otros personajes ilustres con un peso específico en el proceso revolucionario, como Emiliano Zapata, Carlos Fonseca o Simón Bolívar –la Avenida Bolívar cruza gran parte de la ciudad y desemboca en el Monumento a Simón Bolívar, con una estatua ecuestre del libertador venezolano– y, más recientemente, Hugo Chávez, con una rotonda entre la Avenida Bolívar y la calle Colón, cosas del urbanismo.

3. Una gastronomía sabrosa y muy diversa

Oferta de verduras | EVG

Parecen los nombres de pila de los hermanos Dalton, pero ayote, chayote y camote son algunos de los innumerables vegetales y hortalizas de los mercados de Managua, una especie de cruce entre calabaza y calabacín con sabrosos resultados. En la capital se come pollo, algo de carne de res y poco cerdo (el pescado, anecdótico) siempre con arroz, frijoles, gallopinto (arroz con frijoles) y plátano en varias versiones: maduro, tajada, tostón… o guineo; también puede ir acompañado de tortilla (estilo mexicano) y guiso de ayote (con una especie de salsa de nata) muy sabroso.

Platos típicos | EVG

Los platos tradicionales (vigorón, caballo bayo, etc.) son variaciones de estos ingredientes y algunos hasta tienen día propio: los nacatamales –arroz y papa cocida con cerdo o pollo, aceitunas y pasas con harina de maíz, que se cocinan envueltos en una hoja de plátano– se comen los fines de semana. Los lunes toca sopa de albóndigas, con bollitos de maíz y pimentón muy condimentados y ricos ricos. Como buen turista, acércate a la Casa de Los Mejía Godoy –sí, sí: los de son tus perjúmenes, mujer– para ver el local por fuera –cerró tras la pandemia– y al restaurante Mi Vieja Managua para probar todo esto.

4. Comprar, comprar y comprar

Puestos callejeros | EVG

Si te gusta ir de compras, lo cierto es que, entre puestos callejeros, mercados al aire libre y centros comerciales, en Managua podrías estar varios días dedicándote en exclusiva al arte del shopping. La mayoría combina artesanía con ropa y alimentación, y están rodeados de vendedores ambulantes y pequeños restaurantes. La limpieza se realiza la noche anterior con lo que, si no quieres sufrir la suciedad de suelos y baños, visítalo a primera hora de la mañana. También a esta hora evitarás la masificación, a veces excesiva; para combatirla, compra cualquier tentempié en un puesto –se puede comer en ellos sin problema– y una bolsa (sí, bolsa) de agua, que se bebe cortando una de las esquinas.

Mercadillo | EVG

En cuanto a mercados, el primero de la lista es El Oriental, no solo por ser el más grande de Centroamérica –84 hectáreas, 20.000 establecimientos y 50.000 visitantes diarios– sino por su amplia oferta de artesanía y porque es el favorito de los managüenses. Además, date una vuelta por el Mercado Roberto Huembes y, si prefieres los centros comerciales –con aire acondicionado, cine, seguridad, actividades…– elige Galerías Santo Domingo –nuestro favorito–, Metrocentro, Plaza Inter o Multicentro Las Américas, entre otros.

5. Una ciudad a todo color

Baile típico nicaragüense | EVG

Desde los buses urbanos –da igual que sean los regalados por el gobierno ruso o los norteamericanos tipo bus school–, adornados hasta la saciedad por dentro y por fuera, hasta los mercados, la publicidad urbana, las fachadas y, por supuesto, el traje típico folclórico –el güipil–, el baile, la música, las fiestas…: toda la estética de Managua es un canto al color. Los últimos en llegar a este festival cromático son los arbolatas, un proyecto para embellecer la ciudad auspiciado por Rosario Chayo Murillo –la esposa de Daniel Ortega, primera dama del país–, por lo que también se les conoce como chayopalos.

Una calle con árboles de la vida | Visit Centroamérica

Son los árboles de la vida, 170 arbustos metálicos que se empezaron a instalar en 2013 para conmemorar el 39º aniversario de la Revolución Sandinista. Pintados con colores vivos e iluminados por la noche, estos gigantes arbóreos, que llegan a medir 17 metros, son un elemento urbanístico fundido con vías tan importantes como la Avenida Bolívar o la de Augusto Sandino, pero también son el blanco de las protestas antigubernamentales, que han destruido cerca de 30 árboles en las últimas manifestaciones.

6. La desbordante naturaleza

Parque Japón de Managua | Óscar Mojica. Wikimedia Commons

En pleno casco urbano puedes ver desde guardabarrancos –el pájaro nacional, un animal precioso con una cola larguísima que termina en una especie de borlitas– hasta colibríes, además de veredas repletas de mangos que crecen de forma espontánea, palmeras, buganvillas… todo en una ciudad que adora los espacios verdes, como el Parque Central o el Arboretum Nacional Juan Bautista Salas, una especie de jardín botánico situado en la Avenida Bolívar, muy cerca de la Plaza Inter, con especies catalogadas de los distintos ecosistemas de Nicaragua, mesas con banquitos para descansar y un espacio para dar charlas a los estudiantes de botánica.

Mariposario del Zoo de Managua | EVG

Date una vuelta también por el Parque Japón, un jardín poco turístico –dentro de lo poco turística que es la ciudad al completo– y considerado el mejor de Centroamérica tanto por su estilo y diseño como por la seguridad. Hacia el sur, a las afueras de la ciudad, en el Km 16 de la carretera de Masaya, el Zoo de Managua merece una extensa visita. Además de leones, pumas, cocodrilos, tigres, rapaces, aves nocturnas y otras muchas especies salvajes, y de un rincón dedicado a animales de granja, te encantará el mariposario, un espacio con cientos de mariposas en libertad que te hacen creer que has entrado en un cuento de hadas. Y la zona de colibríes contigua, con unos cuantos de estos bellísimos ejemplares que cuesta encontrar y más aún fotografiar.

7. En honor a su nombre, aquí hay pasión por el agua

Paseo Xolotlán | Visit Centroamérica

Si Nicaragua significa en náhuatl aquí, junto al agua, el nombre de Managua, la capital, viene a decir rodeada de estanques. Y es que, a pesar de no estar pegada a ninguno de los mares y océanos que bañan el país, el Pacífico y el Caribe, Managua adora el agua. De hecho, está recostada en uno de los márgenes del lago Xolotlán, el segundo más grande del país –después de otro nicaragüense, el de Granada– y de toda Centroamérica, con el volcán Momotombo.

Puerto Salvador Allende | EVG

Una de las diversiones favoritas de los managüenses es pasear a lo largo del Paseo Xolotlán –a Managua también se le conoce como la novia del Xolotlán–, una avenida repleta de actividades en la que ver una réplica en miniatura de cómo era la ciudad antes del terremoto de 1972, además de un parque acuático y numerosos bares y restaurantes. Cerca, el Paseo Salvador Allende es un malecón de cuyo puerto zarpa un pequeño crucero en el que disfrutar de un relajante recorrido por el lago.

La imagen que abre el texto es Mural con guardabarranco | EVG

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