Cámping Refugio de Pescadores Covaleda Soria El viajero global

Covaleda, los bosques naranja de Soria

Durante los meses de otoño, el oeste soriano añade paisajes de cuento a su múltiple oferta. Como reza su eslogan publicitario, a Soria ni te la imaginas, sobre todo, por espectáculos tan fuera de ruta como los de Covaleda, una joya natural en estado puro. En estos días, el decorado natural se reorganiza, árboles y plantas se ajustan al calendario y recorren toda la paleta de tonos tierra, desde suaves amarillos hasta lujosos dorados e intensos naranjas. Es un proceso vital único, un escenario enérgico que recarga las pilas y te reconcilia con el universo. Te contamos 5 puntos indispensables para recorrerlo a fondo.

1. Por la ruta de las cascadas

Ruta de las Cascadas | EVG
Ruta de las Cascadas | EVG

Fue hace diez años, durante una cacería, cuando un vecino de la zona, Vicente el Monín, se adentró en un paraje lleno de brezo y se encontró con uno de los paisajes más bellos de estos pinares sorianos. El lugar, bautizado con el nombre de su descubridorEl Paraje del Monín–, incluye una cascada que cae en un remanso de agua y oculta una cueva. Esta es solo una de las historias que encontrarás en la Ruta de las Cascadas, un sendero circular lleno de pequeñas cascadas de gran belleza, la mayoría medio ocultas por la vegetación, pero perfectamente señalizadas. La ruta completa (16,7 km) parte del sendero que indica Bocalprado, cerca de la Ermita Nuestra Señora del Campo. Es de dificultad baja –te llevará unas 3 h– y, a lo largo de su recorrido, encontrarás joyas como la Chorrera, el Paso del Peñoncito, la cascada de Río la Ojeda y Mina del Médico, entre otras.

2. Una ermita superviviente y otras visitas

Nuestra Señora del Campo | EVG
Ermita Nuestra Señora del Campo | EVG

De las cuatro ermitas que había en Covaleda, San Matías, San Miguel, Las Angustias y Nuestra Señora del Campo, solo existe esta última, cuyas primeras noticias se remontan al siglo XVII. El incendio, que devastó al pueblo en 1923, se llevó el entramado de lo que sería un enclave serrano y eliminó la mayoría de los vestigios que deberían haber llegado a nuestros días. No hay un patrimonio con mayúsculas, pero sí pequeñas joyas que puedes ir descubriendo en un paseo por la localidad, desde la Plaza Mayor y el Ayuntamiento hasta la iglesia de San Quirico y Santa Julita, del siglo XVII, con restos de tumbas antropomórficas junto a sus muros. Callejear sin prisa es la mejor forma de descubrir cruces y escudos labrados en varios dinteles, muchos con dibujos que anunciaban una farmacia o una hospedería.

3. Todo pasa por el Duero

Puente colgante del paraje Refugio de Pescadores | EVG
El río Duero a su paso por Covaleda | EVG

Los puentes tienen su propia ruta en medio de los pinares sorianos, un camino fluvial que sigue el cauce de un jovencísimo Duero y que comienza en el Puente de Santo Domingo, una joya románica del siglo XII –el más antiguo de la zona–, declarado Bien de Interés Cultural. El puente Paso de los Arrieros y los de Valerosa y Valserrao, no ofrecen un gran valor histórico, pero sí etnográfico –el de Valserrao tiene dos hachas grabadas en piedra–, ya que era el paso de los carreteros de la zona. El Puente de la Arenilla es el siguiente antes de entrar en el paraje de Refugio de Pescadores y toparnos con el Puente Soria: gótico, del siglo XVII y recientemente restaurado. Este puente, declarado Bien de Interés Cultural, pone fin a una ruta de escasa dificultad –15,4 km y 2:30 h–, un camino para disfrutar a ritmo lento, junto a la vegetación de ribera y el silencio del entorno.

4. Cómo sumergirse en un mar de pinares

Pinares en Covaleda | EVG
Ruta por los pinares | EVG

Dentro de la subzona de pinares de la Zona Norte, Covaleda es una alumna aventajada en los paisajes de pino albar, la especie dominante del paisaje. Pinos negros, hayas, robles, sabinas, acebos, helechos… completan este decorado 100% natural, entre la sierra de Urbión y la de Resomo y atravesado por el Duero. Puedes recorrerlo a tu aire o elegir una de las numerosas rutas señalizadas, como la de la Sierra de la Umbría, Ambas Cuerdas, Puente la Arenilla y el Valle de Paúl, entre otras, pero una de nuestras favoritas es el Sendero de los Abuelos del Bosque. Se trata de un recorrido circular de 2 km que visita a los árboles más longevos y finaliza en el más espectacular de todos: el Pino Rey, un ejemplar de 1,75 m de diámetro, casi 20 toneladas de peso y unos 450 años de edad, el patriarca del pinar.

5. El Cámping Refugio de Pescadores, naturaleza en estado puro

Bungalós en el Camping Refugio de Pescadores | EVG
Camping Refugio de Pescadores | EVG

Imposible ver todo esto en un día, así que toca elegir un alojamiento que esté a la altura del nivel de belleza y calidad que impone el paisaje. Sin duda, nuestro favorito es el Camping Refugio de Pescadores, un espacio de lujo pegado al Duero y rodeado de una masa de pinares. En sus 5,5 ha tienes todo lo necesario para pasar unos días ecosaludables, desde baños accesibles y acondicionados para bebés hasta fregaderos y servicio automático de lavandería, además de una pequeña tienda en la recepción –aquí dispones de wifi y puedes encargar pan recién hecho– con productos básicos de alimentación y, al lado, un bar –A Capazos– con una amplia zona de juegos junto al río. Para dormir, elige tu propia tienda o caravana, o alquila un bungaló o un mobilhome; pero, sobre todo, decide si las primeras vistas del día serán el mar de pinares, el cauce del río, las montañas, los senderos…

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