Vistas desde el Castillo de Cuéllar El viajero global

Bienvenidos a Cuéllar: comienza el espectáculo

Naturaleza desbordante, gastronomía de lujo, patrimonio sorprendente… la oferta de Cuéllar –una villa del noroeste de Segovia situada a poco más de una hora de Madrid– tiene tanta cantidad y calidad que resulta imposible entenderla en una primera visita. Si hace semanas te recomendábamos acercarte a ella en pequeñas dosis, con una guía para principiantes, hoy nos metemos de lleno en uno de los tres vértices, el cultural, que, junto al natural y el gastronómico da forma a este potente triángulo turístico. Exploramos su extenso patrimonio, su perfecto cóctel de las tres culturas que aquí convivieron durante siglos –cristiana, judía y árabe– y las propuestas más vanguardistas que combinan rigor histórico y humor en estas 10 visitas para un completo paseo artístico por Cuéllar.

1. El Castillo multiusos

Castillo de Cuéllar | EVG
Esgrafiado con moco de pavo | EVG

La historia del Castillo de los Duques de Alburquerque, el centro neurálgico de Cuéllar, no ha parado de alimentarse desde su construcción, en el siglo XI. Por aquí pasó Espronceda durante su destierro y aquí se inspiró Miguel Delibes –el Castillo se convirtió en cárcel de presos políticos y hospital de tuberculosos durante la Guerra Civil– para escribir Las guerras de nuestros antepasados. Los Duques de Alburquerque, unos de los grandes patrocinadores de los primeros viajes a América, convirtieron esta obra gótica en una isla cultural en medio del páramo castellano, un arte que se palpa en la galería renacentista –un precioso mirador sobre el jardín–, en su magnífico patio interior o en el esgrafiado de la fachada, que incluye unos puntitos –el moco de pavo, de ahí la expresión– que absorben la humedad y la sueltan más tarde, lo que aporta firmeza al muro. En la actualidad, el Castillo mantiene una decidida apuesta por la cultura y acoge un instituto de secundaria, el Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque y la Oficina de Turismo de Cuéllar.

2. Cuervos, la versión más lúdica de la Historia

Una escena de Cuervos | EVG
Escena de Cuervos | EVG

Puedes recorrer el Castillo con una visita guiada o entrar dentro de su historia a través de una visita teatralizada, (ambas en el Tel: 921 14 22 03), en las que Cuéllar es experta, ya que fue la primera localidad del país en utilizarlas. El Ayuntamiento dispone de una Compañía Municipal Profesional de Actores, un grupo de artistas que, de forma estable, pone en escena obras como Discantus, Los Nadie, Castillo de Ánimas y Cuervos, entre otras. En esta última –que puedes ver los días 17, 18, 24 y 31 de diciembre y 7 y 8 de enero– Pedro de Cega, ayudante de Don Beltrán de la Cueva y Toledo, el tercer duque de Alburquerque, sale a recibirte a las puertas del castillo para llevarte a recorrer un espectáculo que combina humor, sorpresas y precisión histórica. Además de divertirte, verás en directo cómo se diferenciaban las clases sociales –la nobleza vestía de negro y la clase pobre, de blanco–, conocerás la indumentaria de la época -el vestuario se basa en patrones reales del siglo XVI– y descubrirás las intrigas políticas con el retrato infantil e histriónico del Duque en su último año de vida. Un espectáculo altamente recomendable, apto para todos los públicos, que se atreve con el jazz y con la magistral voz de uno de los pocos contratenores de nuestro panorama musical.

3. La vida desde las murallas y las puertas de la villa

Murallas de Cuéllar | EVG

Subir (y recorrer) las murallas de Cuéllar es la mejor forma de hacerte un plano mental de toda la villa. A lo largo de sus 2 km, este conjunto amurallado –es uno de los más importantes de Castilla y León y está declarado Monumento Histórico Artístico desde 1931– se conectaba con la ciudadela por medio de puertas –San Martín, Santiago, San Pedro, San Basilio…– que, además de una función defensiva militar, cumplían un papel sanitario –de control de enfermedades– y económico, de control de mercancías y de recaudación de impuestos. Caminar sobre el adarve de este espacio monumental te dará una idea de su importancia histórica, te permitirá disfrutar del Castillo desde otras perspectivas y te regalará unas vistas únicas sobre el skyline de Cuéllar, con sus torres, sus tejados a canal –con las tejas colocadas al revés, al estilo árabe– y su mar de pinares.

4. La iglesia Santa María de la Cuesta y su órgano rebelde

Órgano en la iglesia Santa María de la Cuesta | EVG
Pila en la iglesia Santa María de la Cuesta | EVG

El reciente lavado de cara le ha sentado de maravilla a la iglesia Santa María de la Cuesta, la más antigua de la localidad, con unos orígenes que se remontan al visigodo y que, según la tradición, también fue un convento templario. Gracias a esta rehabilitación se ha recuperado su pasado románico, barroco, renacentista y mudéjar y los muros amarillentos han sacado a la luz su verdadero color: blanco y salmón. Dentro, un puñado de joyas únicas, como la talla articulada de San Vicente Ferrer; los cuadros que Cervigón, un cartelerista valenciano, pintó sobre sábanas cuando estuvo aquí preso, –algunos, con paisajes de Cuéllar–; y un órgano rebelde que, en contra de los dictámenes europeos, que establecían una disposición vertical de la trompetería, opta por la horizontal. Una joya situada extramuros, en el Barrio de El Salvador, que abre en verano, Navidades y Semana Santa.

5. El espacio zen de las Tenerías

Tenerías de Cuéllar | EVG
Mundo Bonsái Tenerías | EVG

Este antiguo espacio donde se curtían las pieles es un pequeño oasis artístico en pleno centro de Cuéllar, un contenedor cultural donde todo fluye de la forma más natural. En la planta baja, un interesante recorrido visual y sensorial donde conocerás el proceso de transformación de las pieles en cuero. Arriba, una sala cultural que acoge exposiciones –hasta el 28 de enero puedes ver Ciudad Playmobil– y una programación de noches musicales. Y, fuera, Mundo Bonsái Tenerías, un relajante paréntesis de tranquilidad donde hacer un alto en tu visita a Cuéllar, con taller sobre el arte de los bonsáis incluido.

6. La Plaza Mayor y la iglesia de San Miguel, en el centro de todo

Plaza Mayor de Cuéllar | EVG
Iglesia de San Miguel | EVG

A pesar (o a causa) de su reducido tamaño, de su forma irregular y de estar en cuesta, la plaza Mayor es uno de los puntos con más encanto de Cuéllar. Además del Ayuntamiento y del entramado de madera y la arquitectura popular de las casas, la atención la monopoliza la iglesia de San Miguel. No es la más vistosa de la villa, pero lo que le falta de estética le sobra de importancia: aquí se colocó el primer reloj de torre de toda España, en 1395 y, en su interior, conserva un cuadro de Lucas Jordán. En Navidades –el 1 y el 6 de enero– la imagen de San Miguel se revaloriza, ya que de aquí sale la procesión del Niño de la Bola, una imagen barroca del siglo XVII, muy parecida a la del Niño Jesús de Praga, que recorre una ruta circular hasta terminar en la iglesia de San Esteban. Doce danzantes ataviados con un colorido traje del siglo XVIII, acompañan esta procesión bailando al son de castañuelas, tejoletas –tablillas en forma de ocho, a modo de castañuela–, dulzainas y tamboriles.

7. Edificios con mucho que contar

Ayuntamiento de Cuéllar | EVG
Sala cultural Alfonsa de la Torre | EVG

Además de edificios religiosos, Cuéllar cuenta con un buen número de interesantes construcciones civiles. Nos gusta el Ayuntamiento, en la plaza Mayor, en una construcción de principios del siglo XVI con un precioso patio gótico renacentista. Y la capilla del Colegio de Niñas Huérfanas de Nuestra Señora de la Presentación –fundada en 1757 por Francisco Ovejero, comisario del Santo Oficio de la Inquisición de Valladolid–, lo único que queda de este colegio, junto a un arco con azulejos situado en la sala cultural Alfonsa de la Torre. Tanto el Ayuntamiento como esta sala –dedicada a una de las grandes de las letras de Cuéllar, Premio Nacional de Poesía 1951– están volcados en la cultura, con una interesante agenda repleta de exposiciones, cine, conciertos, magia y teatro.

8. El particular mudéjar cuellerano

Iglesia de San Martín | EVG
Iglesia de San Esteban | EVG

San Esteban, San Martín, San Andrés, San Miguel… Todas estas iglesias de Cuéllar tienen en común que, en mayor o menor medida, están realizadas en mudéjar cuellerano. Pero, ¿en qué consiste este estilo? Básicamente, en alternar ladrillo y argamasa siguiendo dos reglas básicas: realizar portadas y muros con patrones repetitivos y aplicar una generosa capa de mortero, más gruesa de lo normal, con lo que el tendel, el espacio entre ladrillo y ladrillo, es mayor. Esta estética rojiblanca, que también se llama románico de ladrillo, es la muestra viva de la fusión de estilos y materiales arquitectónicos hispano musulmanes. Todas son unas obras maestra, pero nos gustan especialmente la iglesia de San Esteban –con el ábside más representativo de esta disciplina– y la de San Martín que, desde 1997, acoge el Centro de Interpretación del Arte Mudéjar, un espacio diferente que recorre este arte por medio de un interesante espectáculo audiovisual.

9. Un paseo etnográfico por la judería

Capilla de la Magdalena | EVG

La cultura judía fue uno de los vértices que articuló el triángulo social en la Edad Media. Los hebreos estuvieron en Cuéllar desde el siglo XIII, pero fue en el XV cuando aumentaron considerablemente –tanto como el dinero que debían tributar al obispado– y la población superó a la de Toledo. La sinagoga se encontraba en el cruce de la calle San Esteban con la de la Magdalena, mientras que el barrio judío ocupaba un extenso espacio delimitado por la iglesia de San Andrés, la de San Esteban y el Hospital y Capilla de Santa María Magdalena. En la actualidad, este último espacio –fue un sanatorio especializado en enfermedades venéreas– cuenta con un albergue perfectamente equipado –es una opción diferente y muy recomendable para tu visita a Cuéllar. Tel: 722 52 95 67– y una exposición permanente, Un viaje a través del legado Sefardí, para saberlo todo sobre esta población, que convivió durante siglos con cristianos y musulmanes.

10. La iglesia de San Andrés, una joya extramuros

Iglesia de San Andrés | EVG
Fachada occidental de la Iglesia de San Andrés | EVG

Uno de los templos más perfectos y mejor conservados es la iglesia de San Andrés, situada extramuros, fuera del recinto amurallado. Construida en el siglo XIII, cuenta con un calvario románico-bizantino, numerosos retablos barrocos, tallas –preciosa la de San Juan Evangelista–, un artesonado mudéjar y unas interesantes pinturas geométricas, rojas y negras, en los ábsides. Su ubicación en un cordel –la intersección de dos rutas que comerciaban con lana–, en una zona con mayor poder económico, hizo que todas sus fachadas estén decoradas. Declarada Bien de Interés Cultural en 1982, conserva la torre, la portada y los capiteles románicos y una elegante precisión que la convierte en una joya del mudéjar cuellerano.

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2 comentarios

  1. Seguro que te gusta. Es una sorpresa tras otra!!!

  2. Qué maravilla! Apuntado para la próxima escapada!!

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