Bakú: los tesoros de la capital de Azerbaiyán (II)

Amante del lujo y los excesos, Bakú es una especie de hada madrina capaz de convertir en oro todo lo que toca. Orgullosa de su buena amistad con el libro Guinness, Bakú alberga el bulevar más largo del mundo y, hasta hace poco, la bandera más alta y la lámpara colgante más grande del planeta, un espíritu pionero que la llevó también a organizar los primeros Juegos Europeos de la historia, en 2015.

Después de descubrir la vanguardia en la capital de Azerbaiyán, paseamos ahora dentro y fuera de la Ciudad Vieja, un corazón histórico cargado de simbolismos en el que su reciente pasado soviético se entrelaza con la modernidad más absoluta. Recorremos el día a día de esta urbe vibrante, competitiva, disfrutona y absolutamente recomendable, un espectáculo que se vuelca sobre el mar Caspio.

1. Las fuentes, las esculturas y los poetas

Fountains Square | Urek Meniashvili. Wikimedia Commons
Museo Nacional de Literatura | EVG

Dejando atrás la calle Nizami y la oferta vanguardista de Bakú, entramos en una de las zonas favoritas de los azeríes, un espacio tranquilo lleno de parejas y familias. Así que no lo dudes: fúndete con ellos y pasea por el entorno del Museo de la Literatura –especializado en literatura azerí– o siéntate tranquilamente en la plaza de Las Fuentes –primera plaza de la ciudad–, un agradable escenario situado en la Avenida Neftchilar repleto de esculturas de ciudadanos anónimos –busca la chica de bronce con paraguas y móvil– y docenas de fuentes. Tanto la plaza como las calles aledañas son peatonales, así que también encontrarás grupos de jóvenes que se alternan con escasísimos turistas.

2. Todo un palacio junto a la boca de metro

Palacio Ismailiyya | EVG
Estación de metro Icherisheher | EVG

Pasado Nizami Park –dedicado al gran poeta patrio Nizami Ganjavi– y antes de entrar en la Ciudad Vieja, haz una parada en el Palacio de Ismailiyya, un precioso edificio gótico veneciano firmado por Ploszko –responsable de muchas joyas modernistas de Bakú– que hoy alberga la Academia Nacional de Ciencias de Azerbaiyán. Si sigues la línea de la muralla llegarás a Icherisheher, una de las 27 estaciones de metro distribuidas en tres líneas con que cuenta la ciudad. Al igual que en el resto, triunfa la eficiencia y el ostentoso diseño de la antigua URSS pero esta, situada junto a una de las entradas de las murallas, es una de nuestras favoritas porque condensa en unos metros lo viejo y lo nuevo del país.

3. Aquí vive un cuento de hadas

Palacio de los Shirvanshah | EVG
Palacio de los Shirvanshah | EVG

La Unesco califica como joya de la arquitectura azerbaiyana al Palacio de Shirvanshah, una construcción medieval del siglo XV, en cuyo interior muestra artesanía, joyas y utensilios de la época. Sobre el muro de este recinto de cuento –que ha prestado sus instalaciones para más de un rodaje- aún se aprecian los impactos de proyectiles de la expulsión de los armenios y los de la guerra de Nagorno-Karavaj, dos episodios de la relación entre Azerbaiyán y su vecina Armenia en los que la antigua URSS tuvo mucho que ver. El conflicto continúa por lo que, si visitas esta zona ocupada por Armenia, Azerbaiyán no te concederá visado de entrada, como le ocurrió a Montserrat Caballé.

4. Bienvenidos a la cápsula del tiempo

Mercadillo en la Ciudad Vieja | EVG
Museo dentro de la Ciudad Vieja | EVG

La Ciudad Vieja de Bakú (Icheri Sheher) es una especie de burbuja histórica, un museo al aire libre situado en el centro de la capital, frente al mar Caspio. Ocupa 22 hectáreas en las que conviven 1.300 familias, 18 hoteles, un buen número de restaurantes y un laberinto de callejuelas que nada tiene que ver con el trazado urbanístico que encontrarás en el resto de la ciudad. Dentro y fuera de este reciento amurallado te esperan los vendedores de artesanía, atentos para adivinar tu nacionalidad, recitarte la alineación del Real Madrid y ofrecerte pashminas, lámparas o tapices con el rostro de Stalin mientras toman (y te ofrecen) un té y aparcan por un instante su partida de dominó.

5. Un icono fotogénico y (casi) imprescindible

Torre de la Doncella | EVG
Isa Bey Hacinskinin Evi | EVG

La Torre de la Doncella es, junto con el Palacio de los Shirvanshah, la responsable de que el casco antiguo de Bakú sea Patrimonio de la Humanidad desde 2000. Se trata de una construcción persa del siglo XII que cuenta con una pequeña exposición sobre su historia, proyecciones y paneles interactivos. Es un icono de la ciudad –su silueta aparece en los billetes– y, después de subir sus 300 escalones, el premio es disfrutar de unas vistas de lujo sobre la bahía y el entramado de callejuelas, pero si te quieres ahorrar los 8,30 € de la entrada –hay otros miradores gratuitos–, date una vuelta por el edificio contiguo, Isa Bey Hacinskinin Evi, una casa bellamente decorada en la que se alojó el mismísimo De Gaulle.

6. El sitio de mi recreo

Jardín Filarmónico | EVG
Torre del Reloj | EVG

A un costado de la fortaleza de la Ciudad Vieja y muy cerca de la Filarmónica Estatal de Azerbaiyán y del Museo Nacional de Arte, el Jardín Filarmónico es un remanso de paz en el corazón de la urbe y uno de los parques más antiguos, ya que se construyó a principios del siglo XIX. El diseño sigue la estética soviética y está repleto de estatuas dedicadas a personajes ilustres del país, pero sus generosas proporciones –alrededor de 5 hectáreas– lo convierten en un espacio agradable donde hacer un alto. Es también uno de los favoritos de los azeríes en su visita a la capital: lo verás en los selfies ante sus ostentosas fuentes y la Torre del Reloj, un gigantesco reloj pegado a la muralla.

7. Un paseo de récord y con sabor europeo

Azneft Square | EVG
Mini Venice | EVG

Si en la ruta por la parte norte de Bakú –la que transcurre sobre la Ciudad Vieja– te hablábamos de la pasión que despierta todo lo europeo de esta ciudad –el modernismo, el jazz, los taxis londinenses…– Mini Venice es la guinda del pastel. Esta pequeña ciudad veneciano, con góndolas en miniatura, es una de las atracciones más concurridas de Baku Boulevard, el gran parque paralelo al Paseo Marítimo. A su lado, Azneft Square es uno de los photocall más demandados del centro urbano, una placita repleta de flores, con la bandera al viento y custodiada por edificios señoriales. ¿Otro dato? Es uno de los puntos calientes de la Azneft Grandstand, la carrera de Formula 1 que transcurre por el centro de Bakú.

8. El espacio etnográfico más enrollado

Museo de las Alfombras | EVG
Museo de las Alfombras | EVG

En Baku Boulevard, junto al Paseo Marítimo, encontrarás el Museo de las Alfombras, un orgullo nacional que este año celebra su 10 aniversario –el nuevo edificio se inauguró en septiembre de 2014– y cuyo curioso diseño imita una alfombra enrollada. Aquí puedes conocer el extraordinario papel de este accesorio en la cultura azerí. Verás cómo se usaban en la fabricación de casas para los campesinos y aprenderás el arte del tejido, el valor del hilado y el significado de los diferentes dibujos, que informaba sobre la pertenencia a una u otra casta social. Si al salir decides comprar una alfombra en algún mercadillo, ojo con su procedencia: la venta ilegal está duramente penada por la ley.

9. Este trío tiene muchas luces

Flame Towers | EVG
Callejón de los Mártires | EVG

Seguro que llevas viéndolas desde diferentes perspectivas a lo largo del recorrido: son las Flame Towers, un trío de rascacielos con forma de llama que rinde homenaje a la importancia del fuego en la cultura azerí, y cuya torre más alta alcanza los 190 metros. De día, su diseño es único, pero lo mejor viene por la noche, con un espectáculo continuo de luces –las fachadas están cubiertas de pantallas LED– que recrea el rojo, verde y azul de la bandera, llamas gigantes… A su lado, Highland Park alberga el Callejón de los Mártires –un cementerio y memorial– y una mezquita pero, sobre todo, el punto más alto de la capital, con una excepcional panorámica sobre la bahía de Bakú

10. La ventana abierta al mundo

Mangal Steak House | EVG
Crystal Hall y Plaza de la Bandera | EVG

Al final del Baku Boulevard encontrarás Mangal Steak House, un canto a la carne –incluso hay una vitrina en la entrada con costillares iluminados– y un local de moda para ir en grupo o celebrar fiestas. Si aún piensas lo poco que conoces de Bakú, recuerda su nombre en la camiseta del Atlético de Madrid –Azerbaiyán fue patrocinador– y los paisajes en El mundo nunca es suficiente, la 19 entrega de James Bond. Pero, sobre todo, la victoria del país en la 57 edición de Eurovisión, en 2011, y el Crystal Hall, el impresionante edificio donde se celebró el Festival al año siguiente, un espacio precedido por la gigantesca bandera –ahora, cerrada– y un punto de inflexión en su apertura a Europa.

La imagen que abre el texto es Muralla en la Ciudad Vieja | EVG

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